Thursday 22 October 2026
Abascal y Feijóo evitan a Milei en su séptima visita a España, a pocas semanas de las elecciones generales
3 minutos de noticias · Política
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Isabel Díaz Ayuso fue la excepción en el PP: recibió a Milei a puerta cerrada y sin rueda de prensa. Según una encuesta citada en el artículo, dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero el día 20 de cada mes, algo que Milei rechazó con insultos a quienes la difundieron.
Ni Vox ni el PP, con la excepción de Isabel Díaz Ayuso, esperaban con muchas ganas la enésima visita de Javier Milei. Solo el PSOE se mostró encantado, convencido de que le beneficia relacionar sus críticas al Estado de bienestar con la derecha y la ultraderecha españolas.
«Cuando yo era un ser despreciable y nadie me quería, el único que me abrazó fue Santiago Abascal», dijo Milei en una visita a España en mayo de 2024. Los hermanos y algunos amigos lo son toda la vida, pero a veces es mejor que no te vean con el otro en público. En su séptima visita como presidente argentino, el líder de Vox prefirió irse el miércoles a 600 kilómetros de distancia: tenía que hacer una breve intervención ante un par de centenares de seguidores en A Coruña, lo que no es un compromiso ineludible. Abascal lo solucionó con una videollamada a su amigo desde el coche que le llevaba a Avilés.
No es que Milei se haya vuelto despreciable para Vox, pero el viaje llega en un pésimo momento, cuando Abascal aspira a reunir los votos necesarios para sentarse en un futuro Consejo de Ministros con Alberto Núñez Feijóo. Es mal asunto abrazarse a alguien que clama enfurecido que hay que acabar con el Estado, incluido «eso tan inteligentemente llamado Estado de bienestar», que es una de «esas nuevas formas de tiranía desde dentro de la democracia liberal», como dijo en Madrid en una conferencia.
El PSOE colgó en su sede de Ferraz una pancarta de cachondeo: «Los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España. El país que más crece de Europa». Para responder a la expresión «zurdos de mierda» con la que Milei se refiere a la izquierda, Pedro Sánchez grabó un vídeo para presumir de esa misma definición: «Sí, soy zurdo. Y a mucha honra».
Milei ya no puede ofrecer muchas novedades: es un cantante que solo cuenta con las canciones de su único disco. Ofreció los insultos habituales a Sánchez, «impresentable dictador», defendió sus ideas ultraliberales, estuvo en la fundación de Vox y visitó a su amigo Jesús Huerta de Soto, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos. Llama la atención que una universidad pública haga de anfitriona a un presidente que ha recortado en un 45% desde 2023 las transferencias a las universidades de su país. Según los rectores, hasta febrero de este año los salarios del personal universitario subieron un 158%, mientras que la inflación acumulada en el mismo período alcanzó el 280%.
El Gobierno argentino contactó con la Casa Real para transmitir el deseo de Milei de ver a Felipe VI. La Zarzuela respondió que una reunión del Rey con otro jefe de Estado debe ir acompañada de un encuentro con el presidente del Gobierno, según la agencia EFE.
En su conferencia, Milei se erigió en continuador de la obra de los liberales de las Cortes de Cádiz y dijo que los españoles «deben sacar a los socialistas a patadas porque ustedes son la cuna del liberalismo». Para él, el Estado es el mal absoluto, salvo cuando se usa para reprimir a los partidos y movimientos sociales que protestan en la calle contra los recortes del gasto público. Europa también es un agujero negro por su defensa del Estado de bienestar, que solo se puede financiar «subiendo impuestos, endeudándonos y haciendo billetes». «Los que mejor defienden los valores de Occidente en el mundo son Estados Unidos e Israel», afirmó.
El PSOE decidió dar más cancha a la visita que el PP. El partido de Feijóo no pudo evitar que Díaz Ayuso recibiera a Milei: lo máximo que consiguió fue que la reunión fuera a puerta cerrada y sin rueda de prensa posterior. El Gobierno madrileño difundió después varias fotos y un vídeo en el que Milei corre con los brazos abiertos para abrazar a Ayuso, «como dos novios que llevan tiempo sin verse».
Cuando Ayuso le concedió la Medalla de la Comunidad de Madrid en 2024, solo seis meses después de llegar al poder, proliferaron los artículos de la prensa conservadora que desvelaban la ignorancia de la presidenta madrileña al premiar a un político que poco tiene que ver con el liberalismo español.
Milei también repartió insultos a los periodistas. A una periodista que le preguntó si su visita era incómoda para PP y Vox le respondió: «Me parece una visión muy propia de gente corta intelectualmente y miserables políticos. Quizás, digamos, vale para tu caso». «El 95% de los periodistas argentinos son mentirosos seriales», dijo en Madrid. Desdeña también a los medios conservadores o liberales, como Clarín o La Nación, y solo acepta a los que hacen de correa transmisora de sus ideas.
Su última polémica argentina gira en torno a una encuesta según la cual dos de cada tres personas se quedan sin dinero el día 20 de cada mes, sin poder cubrir los gastos básicos sin recortarlos o endeudarse. Milei se puso furioso: «¿Cómo vive durante diez días una persona sin comer y sin beber?». El responsable de la encuesta le respondió que Milei se negaba a aceptar la realidad: «Son datos que podés cruzar con el aumento de la morosidad, con la caída de consumo. Es la economía. Está peleando con los datos de la economía».
Una encuesta reciente da solo un 36% de imagen positiva a Milei frente a un 56% de rechazo. Los rivales no están mejor: Axel Kicillof, gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires, tiene un apoyo del 35,6%, y Patricia Bullrich, ministra del Interior y posible candidata conservadora, uno similar. El 54,7% cree que la situación empeora, frente al 34,2% que opina que mejora.
La inflación ha bajado al 34% interanual, desde el 287% de abril de 2024. Pero el descenso de la actividad industrial y de servicios ha hecho que los salarios bajen o se congelen, y el único recurso de muchos hogares es endeudarse. Cerca de seis millones de argentinos acumulan al menos tres meses de retraso en la devolución de créditos bancarios, de otras entidades o de tarjetas, casi una tercera parte del total de créditos personales. Milei lo ha despachado como un asunto entre privados que no implica al Gobierno. En agosto bromeó con que la gente se había comprado televisores para ver el Mundial y luego no quería pagarlos, algo que ni siquiera era cierto, porque esos créditos incluían tres meses de demora antes de empezar a devolverse.