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Saturday 24 October 2026

Barnes, Koch, Garton Ash y Patti Smith pronuncian los discursos de los Premios Princesa de Asturias 2026

3 minutos de noticias · Cultura

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En la gala de Oviedo, Barnes relativizó la idea de progreso en las artes con ejemplos españoles, mientras Garton Ash advirtió de que lo conseguido en Europa desde 1945 está amenazado.

Dos intelectuales británicos especialmente europeístas, una revolucionaria de la música y la literatura nacida en Estados Unidos y una astronauta estadounidense fueron los encargados de pronunciar los discursos en la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026, celebrada en el Teatro Campoamor de Oviedo.

Julian Barnes, autor de El loro de Flaubert y El sentido de un final, premio de las Letras, que anunció recientemente su adiós a la creación literaria, ha sido premiado por su extraordinaria trayectoria narrativa y ensayística. En su intervención relativizó la idea del progreso en el campo de las artes, con ejemplos españoles. “Cuando el impresionismo estaba en boga en París, Renoir visitó España y acortó su visita por la razón siguiente: ‘Cuando miras a Velázquez te das cuenta de que todo ya está dicho’. Y la mayoría de los escritores y artistas han tenido percepciones tan aleccionadoras como la suya en algún momento”.

Él tuvo una similar “la primera vez en que leí el Quijote y descubrí uno de mis pasajes favoritos de la literatura universal”: la segunda parte del libro, cuando el caballero y Sancho topan con gente que ya ha leído la primera o ha oído hablar de ellos, e incluso un individuo les trata de impostores. “¿Qué diríamos de episodios semejantes? ¿Que son lúdicos, posmodernos, autorreferenciales, intertextuales, metaficciones? Así que ya no pienso que las artes sean progresivas y que cada evolución mejore la precedente”.

Barnes concluyó: “Prefiero pensar que todos estamos sentados a una enorme mesa redonda, quizás en una venta manchega, hablando entre nosotros de nuestro trabajo en el curso de los siglos: imagino que Renoir le pregunta a Velázquez cómo pintó sus cuadros, que Voltaire rectifica el desdén que profesaba antaño a Shakespeare, que Flaubert manifiesta su veneración por Cervantes y también, quizá, pone mala cara a ese inglés, sentado ahí en un taburete, que tuvo la insolencia y la locura, un siglo después de muerto el autor francés, de escribir un libro titulado El loro de Flaubert”.

Christina Koch, la mujer que ha llegado más lejos del planeta Tierra, recibió el premio de la Concordia. Recordó su tristeza cuando, como aspirante a astronauta, supo que habían perdido la vida los tripulantes del transbordador Columbia, “que eran mis héroes”. Al ser propuesta para formar parte de la tripulación de una nave espacial, aceptó el privilegio “consciente de su carácter universal. Me había dado cuenta de que mis héroes eran los héroes de todos, de que las repercusiones de los vuelos espaciales tripulados van mucho más allá de las fronteras del país que lanza el cohete. Cuando esas personas abandonan nuestro planeta, el mundo las lleva en sus corazones”.

Timothy Garton Ash, testigo directo y narrador de la historia europea contemporánea, premio de las Ciencias Sociales, se dirigió directamente a la princesa de Asturias: “nacer en Europa en 2005, como nació usted, significaba llegar al mundo en un momento de expansión sin precedentes de la libertad, la paz y la integración europea. Nunca, a lo largo de los siglos, habíamos estado tan cerca de hacer realidad la visión de una Europa unida y libre”. Hoy, sin embargo, nos enfrentamos a tal cúmulo de amenazas externas e internas “que todo lo conseguido desde 1945 se encuentra amenazado en su propia existencia”. Se refirió a la guerra de Ucrania y citó a Messi para argumentar que “la lección que el fútbol ofrece a Europa es que el éxito requiere tanto del genio individual como de un sofisticado trabajo en equipo”. Este escritor e historiador, adversario del populismo y los totalitarismos, manifestó que seguirá poniendo su pluma y su voz al servicio “tanto de Europa como de la libertad”.

Patti Smith, cantante y poeta, mito punk desde su debut en 1975 con Horses, ha visto reconocida su trayectoria con el premio de las Artes. Soltó sus largas trenzas blancas al entrar en el teatro y señaló que “todos los galardonados promueven la alegría, protegen el medioambiente, defienden los derechos humanos, incentivan la curiosidad intelectual y constituyen una fuente de orgullo”. Cantó a capela Wings, canción en la que un ala surca los cielos de España, y estremeció al auditorio.

Los demás distinguidos no pronunciaron discurso. El premio de Cooperación Internacional fue para la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega. El de Comunicación y Humanidades, para Kenichi Yoda, presidente del Studio Ghibli de animación. El de Investigación Científica y Técnica, para David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, por la tecnología de secuenciación rápida de ADN. Leo Messi recibió el de Deportes por su “deslumbrante talento, su excepcional trayectoria” y su labor solidaria. El futbolista no habló en el escenario, pero ha desencadenado una auténtica messimanía en la capital asturiana, donde ha recorrido las calles entre multitudes y balcones llenos de banderas albicelestes.