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Sunday 4 October 2026

Brasil vota polarizado mientras busca evitar una segunda vuelta

3 minutos de noticias · Internacional

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Brasil elige este domingo entre Lula, que busca un cuarto mandato a los 81 años, y Flávio Bolsonaro en una contienda que decide si Sudamérica se vuelca completamente a la derecha, con implicaciones geopolíticas globales que van desde el apoyo a Palestina hasta la influencia estadounidense en la región.

Este domingo Brasil celebra la primera vuelta de sus elecciones presidenciales en un país dividido entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Los candidatos principales intentan lograr una victoria por encima del 50% que haga innecesaria la segunda vuelta prevista para el 25 de octubre.

Lula, que este mes cumplirá 81 años, busca un cuarto mandato para evitar el regreso de la familia Bolsonaro, que gobernó entre 2019 y 2023. En su acto final de campaña en Río de Janeiro, el presidente actual pidió “la dedicación revolucionaria del pueblo” para terminar la elección el domingo.

Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha dura, también confía en evitar la segunda vuelta: “Hay una posibilidad real de una victoria nuestra en el primer turno”. Sin embargo, advierte sobre posibles consecuencias: “Pueden ser los días más sangrientos y sucios en toda la historia del Brasil. Imagina todo lo que el Gobierno es capaz de hacer”. Su padre, Jair Bolsonaro, fue condenado a 27 años y tres meses de prisión por liderar un intento de golpe de Estado fallido.

Un contexto de empate virtual

Por primera vez en la era democrática que Brasil abrió en 1985, los dos candidatos principales han evitado enfrentarse en debates televisivos. Las últimas encuestas muestran un virtual empate, con un declive de terceras opciones como Ronaldo Caiado, Augusto Cury, Renan Santos y Romeu Zema, porque muchos votantes prefieren no fragmentar el voto en la primera vuelta.

Importancia geopolítica

Brasil, el país más grande y poblado de Latinoamérica con el mayor PIB, es decisivo en una región cada vez más escorada a la derecha: si Bolsonaro gana, solo México con Claudia Sheinbaum y Uruguay con Yamandú Orsi mantendrían la izquierda en el poder.

Lula apoya la causa palestina y es crítico con el Gobierno israelí de Netanyahu, un factor que lo distingue de Bolsonaro, alineado con Estados Unidos. El presidente mexicano Emmanuel Macron, el alemán Friedrich Merz, el británico Andy Burnham y el español Pedro Sánchez desean que Lula continúe. Por su parte, el presidente argentino Javier Milei apoya activamente a Bolsonaro y critica constantemente a Lula.

Los brasileños están polarizados. “Lula quebró Brasil”, dicen los bolsonaristas sin respaldo de los datos. “Es democracia o Bolsonaro”, resumen los lulistas. Sin embargo, la Justicia brasileña considera probado que Bolsonaro lideró un intento de golpe de Estado entre finales de 2022 y el asalto a la Plaza de los Tres Poderes el 8 de enero de 2023, por lo que fue condenado junto a colaboradores cercanos.

En su cierre de campaña, Lula afirmó que “ningún gringo va a venir a meter las manos en Brasil”, una frase que inflama a sus seguidores pero también evidencia el alineamiento de los Bolsonaro con Trump, quien ha aplicado aranceles al país. Sorprendentemente, una abrumadora mayoría de votantes bolsonaristas ve como horizonte deseable que Estados Unidos controle Brasil.

Si Bolsonaro ganara con este respaldo estadounidense, Sudamérica viviría una situación inédita: con Venezuela bajo Delcy Rodríguez como presidenta interina y la derecha dura gobernando en Argentina, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Paraguay y Bolivia, Estados Unidos tendría una oportunidad única de recuperar influencia que estaba perdiendo ante China.

El papel de la Justicia es crucial: tanto el Supremo Tribunal Federal (STF), desacreditado como nunca, como el Tribunal Superior Electoral (TSE) son actores fundamentales. Bolsonaro acusa a la Justicia de servir a Lula, que tiene entre los jueces del STF a un ex ministro de Justicia y a su ex abogado personal.

El recuento tradicional da inicialmente ventaja a la derecha con votos del sur, pero se equilibra con los del nordeste, favorable al PT.