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Sunday 25 October 2026

Disturbios en el centro de Barcelona, con un centenar de detenidos y 14 comercios saqueados

3 minutos de noticias · Sucesos

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En el momento álgido había unos 500 jóvenes en una marcha «contra el sistema» no comunicada a los Mossos, convocada por redes sociales. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, condenó la violencia y el Ayuntamiento se personará judicialmente en la causa.

Emulando las escenas de los disturbios de París, centenares de jóvenes han convertido esta tarde y noche el centro de Barcelona en un campo de batalla, con barricadas ardiendo y comercios saqueados. En el momento álgido había unos 500 jóvenes.

A través de las redes se había convocado una marcha «contra el sistema», emulando las protestas de París y otras ciudades europeas. Los Mossos d’Esquadra han informado de que la marcha no había sido comunicada. Más de doscientos agentes se emplearon a fondo en los alrededores de la plaza de Cataluña para controlar a una turba. Hubo cargas contra los convocados, muchos encapuchados y vestidos de negro, algunos armados con barras de hierro. Días antes, al conocer la convocatoria y su carácter previsiblemente violento, se habían retirado restos de obras y objetos arrojadizos. Pese a ello, el centro fue un campo de batalla.

La consejera de Interior, Núria Parlon, habló de «efecto espejo» respecto a lo sucedido en Francia. Ella y el alcalde, Jaume Collboni, comparecieron cuando los disturbios estaban casi sofocados, para informar del saqueo de catorce comercios. Los Mossos practicaron un centenar de detenciones, de las que cerca de un 25 % eran menores.

Collboni aseguró: «No permitiremos que se vandalice la ciudad y se intimide a la gente». El Ayuntamiento se personará judicialmente contra los causantes de los altercados, tanto los adultos detenidos como los responsables de los menores. «Esto tendrá consecuencias», advirtió. Según Parlon y Collboni, no es lo mismo una manifestación ordinaria que acaba con altercados que una marcha convocada expresamente para provocar disturbios.

Entre los comercios asaltados hay al menos uno de tecnología de grandes dimensiones en la Ronda Universidad, además de tiendas de telefonía y ropa. Varios establecimientos de restauración fueron vandalizados. Otros comercios habían protegido y vaciado sus escaparates. La organización comercial Barna Centre avisó a sus asociados de un «llamamiento realizado a través de diversos grupos cerrados de Telegram y WhatsApp para replicar las protestas de Francia en grandes ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante o Bilbao».

Algunos activistas quemaron buena parte de las papeleras de la plaza y tiraron al suelo algunas motos aparcadas, mientras los furgones de los Mossos circulaban en círculos alrededor de la zona y los antidisturbios a pie ahuyentaban a los activistas. Varios centros comerciales cerraron con clientes dentro, como El Corte Inglés de plaza Cataluña. Los accesos al Metro se cerraron, la estación de Plaza Cataluña de Rodalies quedó fuera de servicio y los trenes no paraban en ella.

La zona de altercados abarcó la Ronda de Sant Pere, Fontanella, plaza Cataluña, el Portal del Ángel y Portaferrissa, una de las zonas de mayor concentración comercial de la capital catalana. Una parada de flores trasladada a plaza Cataluña durante las obras de reforma de las Ramblas fue saqueada. Los incidentes se extendieron también a la zona comercial del barrio Gótico.

Los vecinos de Portaferrissa se movilizaron para frenar a los saqueadores. Como relató la periodista Anna Grau, defienden el barrio «en plan Dos de Mayo»: arrojan baldes de agua a los vándalos y ladrones, gritan «policía», hacen sonar falsas sirenas mientras esta no llega y tratan de volver a cerrar los comercios asaltados.

Los violentos levantaron barricadas con pequeños contenedores, papeleras y motos; una de ellas, en la confluencia de la calle Vergara con la plaza Cataluña, fue incendiada. Los Bomberos sofocaron el fuego entre escaramuzas. Los manifestantes destrozaron marquesinas de autobús y semáforos e intentaron arrancar bicicletas de las paradas del sistema público municipal. La Generalitat y el Ayuntamiento han contabilizado más de treinta «puntos de fuego».

Mientras tanto, prosigue la acampada por la vivienda en la zona central de la plaza, con varios centenares de tiendas, que no se vio afectada por las cargas.

El jefe del PP en Barcelona, Daniel Sirera, reclamó al alcalde que garantice la seguridad y se identifique a los violentos. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, escribió: «Comercios cerrados en Barcelona, líneas de trenes suspendidas y avisos de la policía para no acercarse a Plaza Cataluña. Nada nos distingue ya de la barbarie de otros disturbios en ciudades europeas». El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, afirmó en X: «la violencia no tiene cabida en Cataluña. Nunca». Agradeció el trabajo de los Mossos y añadió: «Protestar es un derecho democrático. Agredir, intimidar o causar destrozos no lo es. No hay ninguna causa que justifique la violencia. Nos aseguraremos de que quien la haga, la pague».

Los Mossos han pedido a la ciudadanía que no se acerque a la zona y han instado a los muchos turistas que circulaban por el centro a alejarse de los disturbios.