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Monday 14 September 2026

El Gobierno de Sánchez se siente cercado por sectores del Estado en la gestión de la crisis de Ceuta

3 minutos de noticias · Política

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El Gobierno de Sánchez se siente atacado por sectores del Tribunal Supremo, CNI, policía y Guardia Civil que cree actúan coordinadamente para su caída, particularmente tras la crisis de Ceuta con la entrada de 80.000 migrantes y decisiones judiciales controvertidas.

El Gobierno de Pedro Sánchez percibe una coordinación de sectores del “Estado profundo” —Tribunal Supremo, CNI, Policía, Guardia Civil y Audiencia Nacional— trabajando contra el Ejecutivo. Esta semana, tras una secuencia de decisiones judiciales polémicas y filtraciones, la teoría ha pasado de ser una opinión minoritaria a instalarse públicamente en el discurso ministerial, con ministros como Óscar Puente y Óscar López expresándolo abiertamente.

Eventos que alimentan la percepción

Varios hechos recientes han intensificado la sensación de cercamiento:

  • El Tribunal Supremo paralizó la ley de nietos, una medida del Gobierno
  • Se filtró un informe secreto de la policía a una juez de la Audiencia Nacional, apuntando a culpabilidad de Marruecos sin que el ministro del Interior fuera informado
  • Sectores del CNI cargaron contra el Gobierno en un pulso interno, insistiendo en que habían avisado sobre lo que vendría en Ceuta, mientras el Ejecutivo asegura que no hubo aviso formal en instancias superiores

Un ministro resume: “Todo está muy polarizado. Hay personas conservadoras en la Policía, en la Guardia Civil, en el CNI, en el Supremo sin duda, en la Audiencia Nacional, como la juez Tardón que fue concejal del PP, a las que no les gusta este Gobierno. Aprovechan cualquier oportunidad para ponérnoslo difícil, incluso con decisiones sin sentido como quitarle el derecho de voto a centenares de miles de españoles”.

La crisis de Ceuta sin resolver

La crisis que detonó esta escalada fue el ingreso masivo de 80.000 personas en Ceuta. El Gobierno consiguió que regresara el 90%, pero la gestión se reconoce internamente como fallida desde el principio. Hay autocrítica interna sobre cómo se ha manejado.

Varias fuentes admiten que la crisis es “la más profunda desde la pandemia” y que la gestión de Ceuta se ha convertido en prioridad estratégica para intentar resolver la crisis política. El Ejecutivo ha desplegado a más de 100 policías en exclusiva para tareas de devolución de migrantes y busca dar cobijo a 6.000 personas, sacándolas de las calles.

Cambios administrativos y rumores de cambios mayores

Dimitió el jefe de Gabinete de la delegación de Ceuta tras la desclasificación de comunicaciones de la crisis, que estaba pensada para reforzar la versión del Gobierno pero que la ha debilitado. El delegado del Gobierno está “realmente muy al límite” y podría caer, aunque de momento permanece en el cargo para no reforzar el relato del CNI sobre que el Ejecutivo estaba avisado.

Nadie en el Ejecutivo ve ambiente de cambios drásticos de Gobierno en esta fase final de la legislatura, pero varios ministros admiten que hay incertidumbre. Sánchez aparece cada vez más solo, con los socios políticos alejados, sectores importantes del Ejecutivo enfrentados y un núcleo duro cada vez más pequeño tras años de extrema dureza política.

Perspectiva temporal

El Gobierno se concentra en elecciones municipales y especula con que las generales podrían venir después, dejando nueve meses para resolver la crisis de Ceuta. Ministros apelan a la famosa frase del expresidente José María Aznar: “El que pueda hacer, que haga”, expresando frustración ante lo que perciben como una conspiración institucional.

Sánchez mantiene la fuerza que da La Moncloa y la semana próxima ofrecerá entrevistas para intentar recuperar el pulso político. Pero entra en la recta final de la legislatura en un momento de extrema debilidad política, con rivales cada vez más convencidos de que su final está próximo y tratando de precipitarlo.