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Thursday 5 November 2026

El Rey defiende en Madrid el sistema de cumbres iberoamericanas frente a las tensiones de la región

3 minutos de noticias · Internacional

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El Rey Felipe VI inauguró en Madrid la XXX Cumbre Iberoamericana defendiendo su sistema de cumbres frente a las tensiones de la región, con solo 7 de los 19 líderes americanos invitados presentes.

El Rey Felipe VI inauguró en el Teatro Real de Madrid la XXX Cumbre Iberoamericana. Antes de cualquier otra palabra pidió un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, ocurrido hace apenas una semana. Los Reyes asistirán a su funeral el 10 de noviembre en la catedral de Toledo.

Pésame y agradecimiento

«Mis primeras palabras son para recordar a las víctimas mortales del terrible accidente ferroviario de Urda, en Toledo, hace apenas una semana, y que tiene aún hoy a todo el país sumido en el dolor y la consternación». El monarca añadió que la Reina y él envían «un abrazo enorme», con el deseo de que su recuperación sea rápida, a los heridos, y «especialmente» a las familias, los amigos y las comunidades que han perdido a sus seres queridos, los 69 fallecidos del accidente.

Su mensaje agradeció la labor de los equipos de emergencia y asistencia que atendieron a heridos y familiares, así como las «innumerables muestras de afecto y condolencia recibidas de todos los rincones del mundo», en especial las de los pueblos y las instituciones de la comunidad iberoamericana.

Una cumbre marcada por las ausencias

Solo 7 de los 19 líderes americanos invitados acudieron a Madrid. Todos los países enviaron algún representante, lo que el Gobierno presenta como un logro. La cumbre reúne a 22 países, porque incluye también a España, Portugal y Andorra.

La gran ausencia es la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a quien España ha tratado de acercarse durante este año. Tampoco vienen los líderes de Brasil, Venezuela o Cuba, alineados ideológicamente con el Gobierno de Sánchez. Recordemos el viaje del Rey a México por el Mundial y sus palabras reconociendo «mucho abuso» en la Conquista de América durante una visita a una exposición del Museo Arqueológico Nacional.

El presidente argentino, Javier Milei, no ha podido ser recibido en audiencia privada por el Rey, por el veto de Sánchez, a quien Milei ha llamado en alguna ocasión «dictador» o «corrupto». Por ello renunció a los actos previos a la cumbre (el concierto del Teatro Real y la cena en el Palacio Real) y solo acudirá a la sesión plenaria del jueves.

Tampoco asistieron al Teatro Real Lula, Delcy, Sheinbaum, Bukele, De la Espriella ni el líder cubano. Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida sí estuvieron en la inauguración.

Un discurso sobre la identidad compartida

El Rey habló de «iberoamericanismo» y se reconoció en el espejo de la región: «Como tantos españoles —cada día más—, yo me reconozco, orgullosamente, en el espejo de Iberoamérica. Creo que nuestra identidad compartida —entre el pasado y el futuro, entre la memoria y la aspiración— es una brújula indispensable para navegar este convulso siglo XXI». Citó al escritor mexicano Gonzalo Celorio, reciente premio Cervantes: «Nadie sabe bien quién es si no sabe de dónde viene».

Ante la polarización del continente, pidió unidad: «Nadie sabe con precisión cómo será el mundo de aquí a unos años. Pero sí sabemos que seguirá exigiendo respuestas y soluciones a desafíos más grandes que cualquiera de nuestros países, considerados de manera individual». Y advirtió: «Estará en nuestra mano responder con una voz armónica o 22 voces disonantes». Su llamamiento fue a seguir apoyando, «con fuerzas renovadas», a la Comunidad Iberoamericana de Naciones y a su sistema de cumbres, que, según dijo, son «ejemplo de entendimiento y de cooperación, como contrapunto a las tensiones y rivalidades».

Un formato en riesgo

Las cumbres ya no son lo que fueron en los años noventa y a inicios del siglo XXI. La región ha perdido peso por causas que van desde la polarización hasta el fallido socialismo del siglo XXI, la creciente influencia de China o el interés renovado de EE.UU. en la zona. Las tensiones y rivalidades siempre existieron, pero el formato corre peligro: la próxima cumbre se celebrará en Honduras, en 2028.

Aun así, el Rey insistió en la esperanza: «El sistema de Cumbres se ha ido afianzando y desarrollando en esquemas de cooperación en salud, en educación, en servicios públicos, en justicia, en cultura…; y más recientemente en innovación, en igualdad, en movilidad o en medioambiente». Destacó la creación de la Secretaría General Iberoamericana, «auténtica médula espinal del sistema de Cumbres».

La agenda de esta cumbre

Según el Rey, la XXX Cumbre hablará de impulsar la transformación digital, de la cooperación reforzada frente a los desastres naturales, del reconocimiento del cuidado como un derecho y un bien público esencial, de facilitar la movilidad mediante el reconocimiento de títulos y de planificar la cooperación «de manera cada vez más eficaz, más ágil y más estratégica». Su despedida fue: «Sigamos, juntos, haciendo Iberoamérica».

Según el texto, solo 6 líderes americanos escucharon su discurso en directo.