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Tuesday 13 October 2026

El Tribunal Supremo mantiene la suspensión del voto de 163.020 descendientes de exiliados y el Gobierno culpa a PP y Vox

3 minutos de noticias · Política

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El Supremo mantiene suspendido el voto de los nacidos en el extranjero con antepasados exiliados que obtienen la nacionalidad por la ley de nietos, lo que deja sin papeleta a 163.020 personas en las generales del 29 de noviembre.

Fantasmas, ruido de grilletes, voces, espíritus… son elementos que suelen asociarse a los palacios. En el Palacio Real, este 12 de octubre, había ilusión. Dos aspirantes a reinar políticamente en España en los próximos años. En este duelo, sin embargo, ambos son prisioneros de sus escuderos. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo desbordaron optimismo de cara al 29-N, pero necesitarán pactos con Vox y con la formación que surja a la izquierda del PSOE para lograr su meta. Los socialistas, que parten con desventaja según las encuestas, suman a su hoja de ruta la decisión del Tribunal Supremo de mantener la suspensión del voto para la llamada ley de nietos, lo que dejará sin papeleta a 163.020 personas.

“Dislate”, “despropósito”, “atropello”… son solo algunos de los calificativos que salen del Gobierno para valorar el dictamen del Alto Tribunal. Hay enfado y malestar, una vez más, con los jueces. La indignación, según miembros del Ejecutivo, proviene, entre otros motivos, de que no se ha suspendido la nacionalización de estas 163.020 personas, “la ley de nietos lo que hace es nacionalizar”, sino que se les ha quitado el derecho a voto, “consustancial al hecho de ser españoles”. “Una democracia no puede tener ciudadanos de primera y de segunda”, se lamentó Sánchez en una conversación informal con los periodistas durante la recepción ofrecida por los Reyes con motivo de la Fiesta Nacional. “No se puede sustraer ese derecho, llevan votando sin ninguna duda desde 2023. Señalo como responsables a Feijóo y Abascal”. Fueron el partido de Santiago Abascal e Iustitia Europa quienes recurrieron, no el PP.

La Ley de Memoria Democrática, aprobada en octubre de 2022, contempla en su disposición adicional octava una regla para la adquisición de la nacionalidad española para nacidos fuera de España de padres o madres, abuelas o abuelos, exiliados por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual. “Es algo que nos desconcierta. Se les impidió votar porque no hubo democracia en 40 años de Dictadura. Y ahora que estamos en una etapa democrática donde ya han votado, ahora no podrán votar”, señaló Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, que ironizó con que el Supremo adoptase la decisión un 12 de octubre. “Podríamos decir que son casualidades, pero poco creíbles”.

La decisión permite a los socialistas incrementar la intensidad de una campaña plebiscitaria: “o ellos o nosotros”. Fuentes socialistas esgrimen: “Llevan años pidiendo elecciones y ahora lo que quieren es que la gente no vote. No quieren que miles de españoles, descendientes de los exiliados por la Guerra Civil y la dictadura, puedan votar. De nuevo, el PP y Vox se quitan la careta y vuelven a tropezar con la piedra del franquismo. En una democracia, los derechos se protegen, no se destruyen como quieren hacer PP y Vox. ¿Los nietos de los exiliados del franquismo no van a poder votar y los nietos del régimen franquista sí?”.

Feijóo responde: “En unas elecciones no puede haber dudas sobre el censo. Ninguna”. Y añade: “El Supremo ha vuelto a poner límite a la irresponsabilidad del Gobierno y ha antepuesto el bien común a sus prisas y a sus chapuzas”.

En plena precampaña, cada decisión y cada causa sobrevenida cuenta. Sánchez y Feijóo presumen de tener a sus partidos “enchufados”. “El partido, internamente, está conectado como nunca”, resumen miembros del Gobierno. Algunos analizan que, por convicción o por alivio, convocar las generales antes de las municipales y autonómicas obliga a todos a remar. “Veo una movilización del votante progresista como no veía desde 2019, mucho más que en 2023”, diagnosticó Sánchez. Feijóo comparte la visión desde Génova: “Con lo que estoy más contento es que veo al partido más enchufado que en 2023”, asumiendo que sus cuadros venían desfondados de las municipales y las autonómicas.

El optimismo de ambos tiene un condicionante: tendrán que pactar si pueden gobernar. El PSOE lo tiene más complicado, porque aún no se ha conformado el espacio a su izquierda. Hay inquietud entre los socialistas para que haya un nombre, un partido o partidos a los que referirse, que sirva de socio y de voto, y que quienes aparecen como indecisos o en la abstención en las encuestas salgan de esos estancos y se sumen a la movilización. “La unidad está en la calle”, lanza Sánchez.

Feijóo conoce bien a su competidor. Vox está muy fuerte en las encuestas, y el quid es saber si eso merma el músculo de los populares. “Que Vox suba 3 o 4 puntos y que el PP se mantenga es algo inaudito en Europa. No bajamos de lo que conseguimos en 2023. El voto del cambio es el PP”, analizó Feijóo con los periodistas. Sobre su relación con Abascal, zanja: “Cordón sanitario no, pero cordón umbilical tampoco”.

Esa fortaleza de Vox es vista, al menos de momento, con buenos ojos por los socialistas, que creen que puede quitarle escaños a los populares.