Friday 6 November 2026
Hallan en Siberia las evidencias más antiguas de cannabis psicoactivo, en cabellos de una tumba de 2.800 años
3 minutos de noticias · Ciencia
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Un equipo internacional encabezado por Gino Caspari halla cannabinol en cabellos de una tumba del siglo VIII a. C. en Tunnug 1, Tuva, y publica el estudio en Science. Es la primera datación arqueológica fiable del uso psicoactivo del cannabis en un pueblo antiguo.
Un equipo internacional de investigadores ha hallado restos de cannabis en cabellos de un yacimiento arqueológico siberiano del siglo VIII a. C., lo que respalda la hipótesis de que el ser humano ya consumía esta sustancia con fines psicoactivos.
El hallazgo se hizo al analizar los cabellos encontrados en una tumba de 2.800 años de antigüedad en el complejo funerario y arqueológico de Tunnug 1, en el sur de Siberia. Los resultados se publican hoy en la revista Science. En las fibras aparece cannabinol, un compuesto que se produce con la oxidación del THC (tetrahidrocannabinol), el componente psicoactivo del cannabis, además de otras señales químicas más débiles compatibles con el propio THC.
En el mismo yacimiento, situado en la región rusa de Tuva, el grupo encabezado por Gino Caspari, arqueólogo del Instituto Max Planck de Geoantropología y de la Universidad de Berna, encontró además hasta 1.400 semillas de cannabis relacionadas con los enterramientos. La prueba del carbono 14 determinó que fueron depositadas allí en el siglo VIII a. C.
Según el suizo Caspari y sus colaboradores, estos hallazgos aportan las primeras pruebas directas, con una datación arqueológica fiable, del posible uso de cannabis por pueblos antiguos por sus efectos sobre la mente y la percepción, en el contexto de prácticas culturales y ceremoniales. “Estos datos se suman al creciente conjunto de evidencias arqueológicas a escala mundial que demuestran que los pueblos de la antigüedad utilizaban plantas como drogas capaces de alterar la mente o modificar el estado de ánimo”, destaca el artículo. “Así pues, el uso temprano del cannabis no se presenta simplemente como una curiosidad farmacológica, sino como un indicio de cómo las sociedades antiguas experimentaban con las propiedades psicoactivas del mundo vegetal y las incorporaban a sus rituales”, añade el trabajo.
En el estudio han participado también investigadores del Instituto de Historia de la Cultura Material de la Academia Rusa de Ciencias, del alemán TZW: DVGW-Technologiezentrum Wasser y de la Universidad de Gotemburgo.
Los orígenes del uso del cannabis, sobre todo por sus propiedades para alterar la percepción y la conciencia, siguen siendo poco conocidos. Investigaciones anteriores habían concluido que la planta se cultivaba en Asia oriental hace al menos 6.000 años, probablemente por el alto contenido en aceite de sus semillas. Las pruebas arqueológicas de su consumo en la antigüedad, sin embargo, son limitadas y objeto de controversia científica por la escasa conservación de los restos vegetales.
En Tunnug 1, el permafrost ha preservado de manera excepcional algunas de las evidencias más antiguas encontradas hasta ahora del uso psicoactivo de cannabis, además de estructuras de madera funerarias de especial interés arqueológico. Ese suelo permanentemente congelado puede conservar restos orgánicos durante miles de años, y ha permitido a Caspari y sus colegas concluir que el cannabis tiene una historia “mucho más antigua y compleja de lo que se pensaba”.
Tunnug 1 se encuentra en el Valle de Uyuk, en Tuva, también conocido como Valle de los Reyes por la gran concentración de túmulos funerarios o kurganes de las clases dominantes escitas. Así se llamaba la cultura nómada y seminómada que dominó las estepas de Eurasia entre los siglos IX y III antes de Cristo, vinculada estrechamente a los caballos. “Hoy en día, lugares como el sur de Siberia parecen regiones remotas y olvidadas, pero los descubrimientos que hemos realizado en Tunnug 1 nos recuerdan que, en la prehistoria, no necesariamente era así”, explica Caspari, conocido por sus expediciones a algunos de los territorios más remotos del planeta.
Las evidencias superan en antigüedad a las que Robert Spengler, coautor del estudio y director del laboratorio de paleoetnobotánica del Instituto Max Planck de Geoantropología, halló en 2019. Entonces participó en el hallazgo de varios quemadores de madera en una tumba de unos 2.500 años del yacimiento funerario de Jirzankal, en China, cerca de la frontera con Tayikistán. El análisis químico de los residuos permitió establecer que se quemaba cannabis durante las ceremonias funerarias, una de las pruebas más antiguas y sólidas del consumo ritual de cannabis mediante inhalación de humo.
“Las perspectivas actuales sobre el cannabis varían enormemente de una cultura a otra, pero está claro que el ser humano ha utilizado esta planta durante milenios, ya sea con fines medicinales, rituales o para la relajación”, concluye Spengler.