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Friday 16 October 2026

Isabel Allende gana el Premio Planeta 2026 con ‘La hora antes del alba’, segunda parte de ‘La casa de los espíritus’

3 minutos de noticias · Cultura

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El finalista, Sergio Hernández, con La añoranza, se quedó a las puertas; el premio, dotado con un millón de euros, celebra su 75 aniversario.

La escritora chilena Isabel Allende ha ganado el Premio Planeta 2026 con la novela La hora antes del alba, la segunda parte de su ya clásica La casa de los espíritus. El finalista ha sido Sergio Hernández, por La añoranza. Los nombres se anunciaron durante una cena en el Pabellón 1 del Recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona, presidida por los Reyes.

“No esperaba esto y menos ver a todo el mundo de pie, qué emoción tan grande”, dijo Allende al subir al estrado. “Decidí correr el riesgo de presentarme porque me parecía un desafío tan importante como casarse a los 80 años”, afirmó.

La novela está protagonizada por Alba, la nieta de Esteban Trueba y Clara del Valle, que regresa embarazada a la casa familiar tras haber sido torturada y apresada por la dictadura de su país. Aunque se considera que sus anteriores títulos Hija de la fortuna y Retrato en sepia forman parte del universo de la saga, esta obra retoma la historia familiar desde el punto en que terminó la primera entrega. Según Luz Gabás, integrante del jurado junto a Pere Gimferrer, Eva Giner, Carmen Posadas, Paloma Sánchez-Garnica, Javier Sierra y Belén López, es “una ficción histórica de superación sobre una familia que lucha por sobrevivir en un lugar convulso”.

Allende explicó que, desde La casa de los espíritus, ha recibido miles de mensajes de lectores que querían saber qué había pasado con Alba. Tiene muchas ideas que son “como semillas”, y algunas acaban saliendo. “Ahora que veo tantas democracias amenazadas por el autoritarismo e incluso el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me llevó a salir de mi país”, reveló. Sobre la novela resumió: “Es la historia de Alba en los años del terror, fortalecida por la maternidad, por el amor de dos hombres y por los espíritus que la acompañan”, y explicó que el título “se refiere al momento más oscuro de la noche” en el que el amanecer se empieza a intuir.

Escribe sobre ciertos temas porque “están en el aire, pesan”, y confía en el poder de la literatura para cambiar a los lectores por su manera insidiosa “de entrar en una casa o en una mente o en una familia”. Y añadió: “Salvador Allende estaría contento de ver que lo que él sembró, no se perdió”.

Es el primer galardón español de renombre que reconoce la labor, y también el tirón comercial, de una autora querida por su público pero denostada por la crítica especializada desde sus inicios. En el encuentro con los medios, espera “ganar lectores que quizá no tendría de otra manera” y quería “el prestigio que este premio da, porque es una categoría que yo quiero tener. Es como ganar el Nobel”.

El premio supone también una mudanza: tras 44 años en la editorial Plaza & Janés, propiedad del grupo Penguin Random House desde 2013, Allende pasa a la competencia directa. Es una superventas indiscutible desde hace mucho tiempo. Su bibliografía incluye novelas, memorias, relatos, obras de teatro y literatura infantil; entre sus títulos más conocidos están Eva Luna (1987), De amor y de sombra (1984), Paula (1994) y El viento conoce mi nombre (2023). Su última publicación es La palabra mágica. Una vida escrita (2026).

Los títulos galardonados han despachado en siete décadas más de 47,5 millones de copias; según la organización, “una media de más de dos ejemplares del Premio Planeta, o del finalista, por cada hogar español”.

La gala tuvo que trasladarse del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), su sede habitual, a esta nueva ubicación por motivos de aforo, ante la gran expectación. Este año el galardón celebra su 75 aniversario. La obra ganadora se lleva un millón de euros y la finalista 200.000 euros, además de un trofeo. La velada se celebra desde su primera edición el 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, un gesto de José Manuel Lara Hernández, fundador de la empresa, hacia su esposa, María Teresa Bosch.

José Crehueras, presidente del grupo Planeta y Atresmedia, abrió la ceremonia: “a todos nos une ese tesoro al que llamamos libro”. Después, Felipe VI recordó que es la quinta edición a la que acuden él y la Reina, y destacó novelas que “son capaces de despertar emociones, suscitar preguntas y ampliar nuestra mirada”. Recordó también la frase de Ana María Matute, primera mujer ganadora en 1954: “el que no inventa no vive”.

Entre los políticos presentes estaban Cándido Conde-Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional; Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Catalunya; Ernest Urtasun, ministro de Cultura; Jaume Collboni, alcalde de Barcelona; Carlos Prieto, delegado del Gobierno en Catalunya, y Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular. Entre los asistentes del mundo literario y mediático estaban, entre otros, Eduardo Mendoza, Pedro J. Ramírez, Juan Manuel de Prada y Sonsoles Ónega, Premio Planeta 2023.

El finalista, el valenciano Sergio Hernández, presentó La añoranza, una novela de detectives protagonizada por un joven que, en 1959, pierde el corazón por un traductor de francés que desaparece de la noche a la mañana. Dos décadas después, un informe de las Brigadas Sociales franquistas vincula el suceso a un plan para acabar, supuestamente, con Antonio Machado. El autor se presentó con el seudónimo Martín Guerrero y el título Los Caminantes. Su padre ha sido librero durante muchos años: “he crecido con este galardón en los estantes”, dijo, y la novela le ha servido para redescubrirse a sí mismo y a la historia del país, por lo que ha sido “doblemente especial”. Se despidió con: “Como dijo Machado, hoy es siempre todo”.

Se presentaron 1.424 obras, un récord histórico, y llegaron a la recta final nueve novelas; lo habitual son diez, pero una se descartó por estar ya publicada. Planeta asegura que todas las obras se examinaron al detalle para evitar cualquier posible intrusión de la inteligencia artificial. Hace unas semanas, el Goncourt, el premio más prestigioso en lengua francesa, eliminó de sus aspirantes a C’était ça ou mourir, del canadiense Thélyson Orélien, por el mismo motivo, lo que desató un escándalo en Francia.