Saturday 17 October 2026
La dana Adam y una segunda depresión en el Golfo de Cádiz traerán lluvias torrenciales este fin de semana
3 minutos de noticias · Medio ambiente
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La Aemet no descarta avisos rojos, y podrían caer entre 150 y 250 litros por metro cuadrado en pocas horas en el litoral mediterráneo y Baleares el domingo 18 y el lunes 19.
Tras semanas de calor anómalo, se formará en las próximas horas la primera dana de gran impacto de la temporada, bautizada como Adam. Según el portavoz de la Aemet, José Ángel Núñez, es probable además que se forme una segunda depresión aislada en el Golfo de Cádiz. “Hay que seguir las actualizaciones de los avisos y las alertas de las autoridades de protección civil”, pide.
Para el fin de semana se espera un cambio brusco: una acusada bajada de temperaturas y la llegada de dos danas con lluvias torrenciales, sobre todo en la costa mediterránea y en Baleares. No se descarta que se active algún aviso rojo. De momento hay avisos naranjas en el sur de Valencia, el norte de Alicante, las Pitiusas y el litoral de Barcelona, y amarillos en otros puntos.
Los meteorólogos consideran probable que sean dos danas. La que entrará desde Francia por el norte es la más visible en los mapas. La otra, menos profunda, se formará en el golfo de Cádiz y bastará para inducir un flujo de viento húmedo de levante que afectará sobre todo a la Comunidad Valenciana, especialmente al sur de Valencia y el norte de Alicante, y a las islas Pitiusas. Otro ingrediente es la inestabilidad atmosférica en el mar, porque el Mediterráneo está unos tres grados más cálido de lo normal para estas fechas.
Núñez considera que no es una situación excesivamente inestable, pero sí persistente, y que el viento arreciará el domingo por la tarde, lo que provocará también temporal marítimo. La meteoróloga Mar Gómez, de eltiempo.es, señala que el domingo 18 y el lunes 19 se perfilan como las jornadas más adversas. Las zonas a vigilar son el este de Cataluña, el entorno del cabo de la Nao, los litorales de Alicante y Murcia, la Costa del Sol y Baleares, sobre todo las Pitiusas. En algunas podrían registrarse acumulados de entre 150 y 250 litros por metro cuadrado en pocas horas, sin descartar cantidades superiores de forma localizada.
Gómez subraya que la situación es compleja y que existe una incertidumbre importante sobre su evolución. Se espera un cambio significativo en la circulación atmosférica, con la elongación de una vaguada de aire frío en altura y el posterior aislamiento de una o varias estructuras depresionarias. Núñez aclara que no es una situación equivalente a la de la dana del 29 de octubre de 2024, aunque “puede tener adversidad potencial alta”. La parte más complicada llegará el domingo: “Faltan 36 horas”.
Gómez no descarta que las zonas golpeadas en 2024 vuelvan a sufrir precipitaciones intensas, aunque no todas están entre las de mayor probabilidad de acumulados máximos. Recuerda que pequeños cambios en la posición de una dana o en la dirección del viento pueden desplazar las precipitaciones decenas o cientos de kilómetros, y que estar bajo la influencia de una dana no significa que se vaya a repetir una catástrofe como la de 2024, porque cada episodio tiene características distintas.
Dos danas a la vez
Núñez califica de poco frecuente que haya dos danas simultáneas, pero considera realmente anómalo que el mar esté en temperaturas de récord: en muchas zonas del Mediterráneo occidental hay entre dos y tres grados más de lo normal. Aunque la dana del suroeste no es muy profunda, la gran energía acumulada en el mar puede ser el factor diferencial. Gómez coincide en que no es la situación más habitual, pero no es un fenómeno desconocido, y añade que el número de danas no determina por sí solo la gravedad: lo importante es su posición, cómo evolucionan y cómo interactúan con la humedad que llega del Mediterráneo.
El calor también se refleja en los datos. La Aemet ha informado de que el pasado septiembre fue el más caluroso desde que hay registros sistemáticos, en 1961, con una temperatura media en la España peninsular de 22,5 °C, es decir, 3,4 °C más que la media del periodo de referencia 1991-2020. Superó en 0,7 grados a septiembre de 1987. Por primera vez, un mes de septiembre tuvo una temperatura media superior a la media normal del verano, de 22,1 °C. Núñez añade que los primeros nueve meses del año no tienen precedentes en temperatura media, con una anomalía de dos grados, y que la primera mitad de octubre ha sido también dos grados más cálida de lo normal. Ese calor se almacena en el mar y los océanos, y cuando llega una situación favorable, como la prevista para el domingo y el lunes, la energía acumulada se despliega y los fenómenos son más violentos.