Thursday 15 October 2026
La huelga educativa de Madrid arranca con un 44,6% de seguimiento según la Comunidad
3 minutos de noticias · Sociedad
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Los sindicatos ven fortalecido el movimiento, mientras la Consejería, que no cederá a sus exigencias, prevé que la participación caiga en los próximos días.
La madrugada todavía baña de azul marino el IES San Isidro cuando los primeros alumnos entran en el centro, uniformados de verde, y algunos docentes instalan el piquete inaugural de la huelga educativa. A casi tres kilómetros, varias decenas de manifestantes cortan el tráfico en la Castellana. El Sindicato de Inquilinas lo celebra: «Empieza la huelga por todo lo alto».
El pulso que la educación madrileña mantiene con Isabel Díaz Ayuso ha tomado forma tras meses de tensiones. Los maestros reclaman reducir ratios y horas de clase, menos burocracia y más personal, entre otras exigencias. La Consejería de Educación tilda la huelga de «política».
Los docentes no parecen dispuestos a ceder. La huelga se ha planteado como indefinida, aunque los sindicatos piden abordarla partido a partido, con la vista puesta en esta primera semana de movilizaciones. «Los propios docentes lo dicen: una huelga de un día no sirve absolutamente para nada», explican Almudena Sánchez y Chema Luengo, de UGT, que la inspiran en las movilizaciones de los años 80, cuando la presión fue mayor por su continuidad.
En el CEIP Emilia Pardo Bazán, en Lavapiés, se organizan piquetes antes de que las familias lleven a sus hijos al colegio. Entre cánticos contra Ayuso, la consejera Mercedes Zarzalejo y la educación concertada, los manifestantes lanzan: «Vamos a aguantar lo que haga falta» y «La profe luchando también está enseñando». Varios padres desconocían que la huelga arrancaba ese miércoles: «Estaba pensando si traer a mi hija», dice una madre. «Pensaba que no tendrían clase», reconoce otro familiar.
Los servicios mínimos garantizarán la enseñanza en «toda» la red educativa madrileña, aunque algunos sindicatos tildan de «abusivas» las medidas adoptadas.
La Comunidad cifra en un 44,6% el seguimiento en el primer día, lo que según fuentes del Ejecutivo regional prueba que la marea verde no ha logrado movilizar a tantos docentes como cabría esperar. Los sindicatos, en cambio, creen que el músculo exhibido en los piquetes, en las concentraciones de ayer en Sol y en la marcha de la tarde en Atocha demuestra lo fortalecido que está el movimiento. En ambas partes se cree que la participación irá decayendo con los días. En Sol, la Policía cerró los accesos al Metro por la alta masificación de la plaza, todavía ocupada por la acampada por la vivienda.
La pregunta es hasta cuándo durará. En la Puerta del Sol lo tienen claro: «Tratarán de aguantar hasta el 29-N». La sanidad madrileña también ha anunciado paros para finales de este mes. Desde el Ejecutivo regional hablan de una «tormenta perfecta al borde de una huelga general», con fines «políticos y electoralistas» contra Ayuso.
La primera jornada se cerró con «normalidad», según la Consejería, aunque con «incidentes puntuales»: las cargas policiales en la Universidad Complutense dejaron cinco detenidos y dos policías heridos. La Comunidad denunció además la utilización política de la huelga en algunos centros. El caso más notorio es el de un instituto de Villarejo de Salvanés, donde el alumnado de 3º y 4º de la ESO votó ir a la huelga con el objetivo de «parar por completo el sistema educativo». La Comunidad estudia ya medidas contra el centro.
«No quieren paz en las calles ni en las aulas», denunció Zarzalejo sobre el «otoño caliente de huelgas políticas» que espera a Madrid. Fuentes de la Consejería aseguran que no se cederá ante las exigencias de los sindicatos.