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Sunday 11 October 2026

León XIV confía la casa del Papa a cinco religiosas de Perú y Estados Unidos para protegerla de las filtraciones

3 minutos de noticias · Sociedad

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León XIV ha encargado el cuidado de su apartamento a cinco religiosas del instituto peruano Pro Ecclesia Sancta, que mantienen un perfil bajo. Una de ellas, graduada en Dietética en Minnesota, es la responsable de la dieta del Papa.

Desde que en 2012 se destapó que el mayordomo de Benedicto XVI filtraba a la prensa documentos reservados de su escritorio, la selección de quienes custodian la intimidad del Papa es una cuestión de extrema delicadeza. Para evitar nuevos golpes a la discreción del Palacio Apostólico, León XIV ha puesto las llaves de su hogar en manos de cinco religiosas de su entera confianza. Proceden de Perú y Estados Unidos, hablan en español con el Papa y, según el protocolo vaticano, forman parte de la Familia Pontificia.

Su tarea no es solo custodiar la intimidad y el secreto del lugar más reservado del Vaticano, donde León XIV recibe invitados y toma sus grandes decisiones, sino también aportar normalidad a la vida cotidiana del obispo de Roma.

Una costumbre de los predecesores

Tras la renuncia de Benedicto XVI en febrero de 2013, Francisco trasladó la residencia papal a la Casa Santa Marta, donde, paradójicamente, su vida transcurría a la vista de todos para protegerse de las filtraciones. León XIV recuperó el 14 de marzo la costumbre de residir en la residencia oficial del Palacio Apostólico y optó por otra fórmula: una casa atendida por personas de su plena confianza.

Es una costumbre prudencial de sus predecesores. Juan XXIII y Juan Pablo I buscaron personal en Venecia; Pablo VI pidió ayuda para estas tareas a la Congregación de María Bambina; Juan Pablo II encomendó el cuidado diario de su apartamento a sor Tobiana Sobotka y a otras cinco o seis religiosas polacas de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús de Cracovia, con las que siguió durante los 26 años de su pontificado, y que le acompañaron en sus últimos momentos. Benedicto XVI puso su casa en manos de Carmela Galiandro, de las Memores Domini, a la que se sumaron otras tres colaboradoras en el monasterio Mater Ecclesiae.

Desde Perú

Las religiosas pertenecen al instituto Pro Ecclesia Sancta (PES), fundado en Perú en 1981 a partir de la obra del jesuita alicantino Pablo Menor. Tiene dos ramas, una masculina y otra femenina, y está presente en Estados Unidos, Uruguay, Ecuador, España e Italia. Robert Prevost conoció de cerca su labor durante los años que trabajó como obispo en Chiclayo.

Las religiosas siguen el mismo esquema de sus predecesoras: atención de visitas, cocina y despensa, limpieza de la casa y lavandería. Coordinan su trabajo con el ayudante de cámara del Papa, el exteniente de la Guardia Suiza Anton Kappler, que aún está tomando el relevo del anterior mayordomo, Piergiorgio Zanetti. En el Apartamento Pontificio residen también los dos secretarios personales del Pontífice, los sacerdotes Edgard Rimaycuna Inga, de Perú, y Marco Billeri, italiano.

Perfil bajo

Las recién llegadas mantienen un perfil bajo y aparecen en público en contadas ocasiones. El 7 de septiembre acompañaron al Papa en una visita al santuario de Genazzano y, a finales de mes, dos de ellas formaron parte de su séquito oficial durante el viaje apostólico a Francia. En el entorno papal se valoran mucho su espiritualidad y su formación humana e intelectual: antes de llegar a Roma se dedicaban a ayudar a jóvenes y familias, dos de las prioridades de León XIV, y llegan con títulos universitarios y experiencia en dietética y nutrición.

Por ahora solo ha trascendido el nombre de tres de ellas. La hermana Janet Kobayashi Ando es experta en música y en julio defendió una tesis de licenciatura en Teología sobre “La Eucaristía y su dimensión performativa en la reflexión teológica de Joseph Ratzinger”, en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. La hermana Mariel Escobar Núñez se graduó en mayo en Teología por el Instituto Eclesiástico Santo Toribio de Mogrovejo, en Chiclayo. La hermana Lynn Luecke, la única nacida en EE.UU., se graduó hace once años en Dietética por la St. Catherine University (Minnesota) y es la responsable de que en la mesa del Papa se sirva solo comida sana.

En Roma se ha corrido la voz de que guisan extraordinarios platos peruanos. Si algún día se filtra algo de esa casa, que sea la receta de la cena.