Wednesday 16 September 2026
Los datos de PISA desmienten que la repetición escolar haya bajado: España mantiene la misma tasa y penaliza más a los pobres
3 minutos de noticias · Sociedad
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Según PISA 2025, España mantiene el 22% de repetición escolar pese a la Lomloe, la misma tasa que en 2022. El problema grave es que mientras el 7% repite entre los ricos, el 40% lo hace entre los pobres: cinco veces más alto incluso con igual rendimiento académico.
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Según los microdatos de PISA 2025, el 22% del alumnado de 15 años ha repetido curso, el mismo porcentaje que en 2022, pese a la Lomloe y al discurso extendido de que la nueva ley “regala los aprobados”. La reducción observada entre 2018 y 2022 respondió a medidas extraordinarias durante la pandemia, no a un cambio duradero en las prácticas educativas.
España sigue repitiendo más del doble que la media de la OCDE y mantiene un mecanismo que penaliza de forma desproporcionada al alumnado más pobre. El informe “Todo lo que debes saber de PISA 2025 sobre equidad”, de EsadeEcPol y Save the Children, señala que cada punto que no baja la repetición recae principalmente sobre los estudiantes con menor nivel socioeconómico.
La brecha entre ricos y pobres
Los datos muestran una inequidad extrema: en el cuartil más adinerado (25% más rico), la repetición está en torno al 7%, idéntica a países de la OCDE. En el cuartil socioeconómico más bajo, alcanza el 40%, frente al 16% internacional.
Más grave aún: incluso con conocimientos similares en lectura y ciencias, un estudiante de familia pobre tiene cinco veces más probabilidades de repetir que uno de familia acomodada. Esta es la ratio más desfavorable de Europa: Bélgica (3,1), Italia (2,8), Francia (2,0), Alemania (1,5) y Países Bajos (1,4).
Las causas: más allá del rendimiento
Aunque el bagaje sociocultural, los recursos en casa y el apoyo familiar explican parte de las diferencias de rendimiento, el origen socioeconómico afecta la decisión de repetir incluso entre alumnado con el mismo nivel de conocimientos.
Lucía Cobreros, de EsadeEcPol, explica que “el capital cultural de las familias tiene un impacto en la repetición”: las familias con capital cultural alto, cuando su hijo va mal, buscan remedios mediante clases particulares y presión sobre docentes. El estudiante más pobre no tendrá esa suerte. Los investigadores advierten que es habitual que lo que afecta hoy al alumnado de nivel alto afecte mañana al de nivel bajo, por lo que este estancamiento constituye un aviso.
Lomloe: poco efecto
La Lomloe, aprobada en 2020, se marcó reducir la repetición como objetivo. Eliminó la repetición automática por número de suspensos y dejó la decisión más al criterio de los claustros docentes. Sin embargo, la cohorte evaluada en 2025 es la primera en cursar prácticamente toda la ESO bajo la nueva ley, y los datos muestran que la reducción 2018-2022 respondió a medidas extraordinarias pandémicas, no a cambios duraderos.
El discurso instalado en ciertos círculos políticos y docentes de que la Lomloe “regala aprobados” no se refleja en los datos. Desde 2015, mucho antes de la Lomloe, prácticamente ninguna comunidad autónoma ha tenido menos del 15% de alumnado que superó la ESO con asignaturas suspendidas, una práctica establecida en todo el territorio independientemente de gobiernos.
Una brecha cerrada por las razones equivocadas
PISA 2025 muestra una particularidad: la brecha entre alumnado de distinto nivel socioeconómico se ha cerrado, situando a España entre los mejores países en este indicador. Pero “por las razones equivocadas”, advierten los investigadores: todos están peor. Los pocos que rendían mejor han caído más, aproximándose a quienes tenían dificultades, que también caen. Esta rareza española aún carece de explicación de los investigadores, que la incluyen en su lista de deberes a futuro.