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Sunday 11 October 2026

Más de mil detenidos en Delhi en las protestas contra la supuesta manipulación del censo electoral

3 minutos de noticias · Internacional

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Entre los arrestados figuran Mamata Banerjee y Arvind Kejriwal, mientras 60.000 policías impedían la convocatoria del Partido del Pueblo Cucaracha, creado por el activista Abhijeet Dipke, que también fue detenido al llegar a la capital.

El sábado la capital india vivió un ambiente de estado de excepción, con más de mil detenidos encerrados en estadios deportivos. Ante la previsión de una jornada de movilización juvenil, las autoridades cancelaron 75 trenes con destino a Nueva Delhi y 179 convoyes locales, clausuraron 45 estaciones de metro céntricas, suspendieron internet en 4 kilómetros a la redonda y arrestaron a varios líderes políticos y sociales al salir de casa o nada más aterrizar.

Las protestas estudiantiles y de la oposición llevaban dos semanas exigiendo la destitución del presidente de la Comisión Electoral Central, Gyanesh Kumar. Este sábado llegaron a su punto de ebullición con la convocatoria del Partido del Pueblo Cucaracha (CJP, por Cockroach Janata Party), una formación contestataria que empezó como una broma del activista Abhijeet Dipke hace menos de cinco meses.

Dipke fue detenido por la mañana, nada más aterrizar en Delhi procedente de Bombay. Allí había organizado, hace dos viernes, su primera protesta multitudinaria contra la presunta manipulación del censo electoral en beneficio del Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro Narendra Modi.

La denuncia es que 130 millones de electores han desaparecido del censo en la última revisión. Dos terceras partes son fallecidos, pero el tercio restante sigue siendo una cantidad enorme, capaz de alterar el resultado de unas elecciones, según denuncia la oposición. El CJP partió de Bengala Occidental en marzo pasado, cuando la entonces jefa de gobierno en Calcuta, Mamata Banerjee, denunció sin éxito en el Parlamento lo que a su entender era una manipulación del censo electoral, dos meses antes de las elecciones que perdió en favor del BJP. La revisión eliminó de forma desproporcionada el derecho de voto de la minoría musulmana, que raramente vota a favor del BJP.

La sospecha saltó meses antes, cuando la inspección de los eliminados del censo de Bihar evidenció que un tercio eran musulmanes, el doble de su peso demográfico.

Este sábado fueron detenidos la propia Mamata Banerjee, el exjefe de gobierno del distrito federal de Delhi, Arvind Kejriwal (AAP), y la veterana dirigente del Partido Comunista de India (Marxista), Brinda Karat. Junto a ellos, un influencer con 19 millones de seguidores en Instagram. Esa pinza entre la política de la vieja escuela y las nuevas formas de comunicación, algo que nunca antes había cuajado en India, aparece como especialmente temible a ojos de Narendra Modi.

El nacionalismo hindú también entiende de pinzas. Según testigos, a los 60.000 agentes movilizados este sábado en Nueva Delhi se sumaron, en puntos calientes como Connaught Place, pandillas de organizaciones extremistas de la misma matriz ideológica del BJP, a la caza de manifestantes.

Una comisión electoral cuestionada

La Comisión Electoral Central organiza todos los comicios y escrutinios, pero su independencia se ha degradado desde 2023. Entonces el BJP cambió la forma de elegir a su presidente: el voto del presidente del Supremo fue sustituido por el de un ministro, decantando el resultado a favor del gobierno, ya que los otros dos votos son los del primer ministro y el líder de la oposición.

La polémica se reactivó a finales de septiembre, cuando un artículo de The Indian Express reveló que los otros dos comisarios del colegio electoral central habían elevado quejas sobre los cambios introducidos unilateralmente por Kumar en catorce ocasiones en los diez meses precedentes.

La presidenta india, Droupadi Murmu, recibió esta semana a la oposición, unida bajo las siglas INDIA. Rahul Gandhi, del Congreso Nacional Indio, habló de “robo” en las últimas contiendas electorales para justificar la destitución de Kumar, pero Murmu le pidió pruebas de delito. La destitución requiere además que lo solicite una mayoría de dos tercios de ambas cámaras, algo casi imposible, que solo deja abierta la puerta a que el desgaste público lleve a la dimisión del interesado.

Ese garantismo contrasta con lo que ha ocurrido con otros. Varios embajadores indios, o el propio ministro de Exteriores y su esposa, descubrieron con pasmo que su ciudadanía era cuestionada en la revisión del censo electoral. No debe confundirse con el censo a secas, que se realiza cada diez años desde hace un siglo y medio, pero que se hizo por última vez en 2011. La prueba de fuego del censo electoral será a principios del año que viene, con los comicios en Uttar Pradesh, el estado más poblado, con 240 millones de votantes.

Protestas en la calle

Según el texto, la policía prohibió la concentración con argumentos poco convincentes. Para impedirla desplegó 60.000 agentes armados con porras (en realidad varas), además de cañones de agua y gases lacrimógenos. Las restricciones del sábado prohibían la circulación de grupos de más de cinco personas.

K.C. Venugopal, uno de los principales líderes del Partido del Congreso, principal de la oposición, dijo que el Gobierno de Modi ha “declarado oficialmente la guerra a su propio pueblo”.

Jantar Mantar, un observatorio astronómico de hace tres siglos, es desde hace décadas el escenario habitual de protestas de todo signo, algunas de las cuales se prolongan durante semanas, meses y años. Es un símbolo de la democracia india, como el Speaker’s Corner de Hyde Park lo es de la libertad de expresión en Inglaterra. Ahora el poder lo pisotea cada vez más a menudo.

Max, un abogado indio de 29 años, hizo llegar a La Vanguardia su foto con pasta de dientes como pinturas de guerra, presuntamente útil contra los gases lacrimógenos. “Estamos hartos de que nos dividan. Los jóvenes nos hemos dado cuenta de que estamos todos en el mismo barco”. Según él, la imposibilidad de acercarse a Jantar Mantar estaba dispersando las protestas por toda la ciudad. “Esto va para largo”.

Una juventud que se organiza en las redes

El gobierno del BJP se toma muy en serio las formas de protesta de la Generación Z, que empiezan en las redes y desembocan en revoluciones, como ha sucedido en los últimos años en Sri Lanka, Bangladesh y Nepal. El caldo de cultivo está ahí: la juventud india solo en un 7 % de los casos encuentra empleo al año de graduarse.

El presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, tildó de “cucarachas” y “parásitos” a los jóvenes en paro y adictos a las redes sociales. Dipke dio la vuelta a la descalificación, y en cuestión de semanas el Partido de las Cucarachas contaba con más millones de “afiliados” que el propio BJP. Pese a la persecución, el CJP ya había logrado el relevo del ministro de Educación por la filtración del cuestionario de unos exámenes nacionales. Kant cuestionó esta semana que se hubiera llegado a tal extremo, con una de sus metáforas: “Es como matar un mosquito con un martillo”.