Friday 9 October 2026
Miembros de un club de debate de Badajoz espiaron a la jueza Biedma por encargo de la trama de Leire Díez
3 minutos de noticias · Sucesos
The news is only available in Spanish.Read it in Spanish
Según el informe de la UCO, el club también habló con el clan de los Rocho, cuya matriarca se negó a «eliminar a magistrada», y la jueza Biedma sigue sin escolta tras su declaración ante el juez Pedraz.
Las «cloacas del PSOE» utilizaron una doble vía de presión personal contra la juez Beatriz Biedma y su familia para intentar «eliminarla» y hacerle «daño físico». Por un lado recurrieron a los dos clanes del narcotráfico más peligrosos de Extremadura, a los que prometieron ayudas judiciales en sus casos pendientes. Por otro contactaron con un grupo de ciudadanos agrupados en un canal de Facebook llamado Club de Debates Urbanos de Badajoz, para hacer el seguimiento y el espionaje de la magistrada del caso del hermanísimo. A diferencia de las familias de la droga, estos sí aceptaron.
Son los miembros del club que se presentaron en el colegio de las hijas de Biedma y se hicieron pasar por su hermano (que no tiene) o por su secretario (tampoco) para conocer los horarios de entrada y salida del centro educativo. Lo contó la propia Biedma, que sigue sin escolta, en su declaración ante el juez Santiago Pedraz, aunque no sabía sus nombres. La UCO sí los había reflejado en su informe aportado a la Audiencia Nacional.
El club de Badajoz
Este autodenominado club, creado en 2014, es una asociación teóricamente de ciudadanos independientes, algunos con pasado político, incluida la intención de presentarse a las elecciones locales de 2018. Vierte a diario en Facebook críticas, descalificaciones, imágenes e imputaciones de delitos, sobre todo contra el Ayuntamiento de Badajoz, del PP. El ex alcalde Francisco Javier Fragoso denunció publicaciones realizadas contra él. En julio de este año, tres de los ocho acusados alcanzaron un acuerdo con la Fiscalía, reconocieron los hechos y aceptaron penas que no implicaban su ingreso en prisión. Los otros cinco quedan pendientes de juicio oral.
Hay testimonios y pruebas documentales que certifican la participación de varios miembros de ese club en el caso de las cloacas contra Biedma. El primero en confirmarlo es Joaquín Parra, empresario de hidrocarburos y ex presidente del Badajoz, ante el propio juez Pedraz, que lo citó como uno de los miembros iniciales de la cloaca del PSOE, aunque nunca se fio de Leire Díez, «la fontanera».
Según Parra, se habían realizado seguimientos a la magistrada por «una serie de individuos» próximos a Sáenz de Tejada, ex juez expulsado de la carrera por una condena firme por malos tratos contra su ex mujer, también magistrada en Badajoz. Una vez fuera de la carrera, Sáenz de Tejada se convirtió en abogado y, según Parra, que fue quien le puso en contacto con la fontanera, conseguía las informaciones personales de la juez a través de los seguimientos de sus tres informantes, a cambio de asistencia letrada gratuita. La UCO recoge que Parra aportó los nombres de Antonio García Borruel, conocido como «Pertur», Antonio Hinchado Alba y Javier Ulla.
Los contactos con los Rocho
La UCO recoge que hubo contactos entre miembros de este club y el clan de los Rocho, en concreto a través de un perfil que dice llamarse José García Fernández, que Parra atribuye a García Borruel, con Cintia Rocho, convertida en matriarca hace menos de dos años y conocida en el ambiente del narco de Badajoz como «La Celsa». En uno de los mensajes se lee: «Cintia, mañana resuelven la recusación del Magistrado Anticorrupción TV (en referencia a Sáenz de Tejada), si la aceptan se podría personar como abogado del que sea y recusar a los 4 de instrucción y deberían meter uno nuevo y ya se ganarían todas las causas de forma normal».
Estas conversaciones se produjeron en pleno proceso de instrucción del caso del hermanísimo y en un año especialmente duro de venganzas, tiroteos y regueros de sangre a plena luz del día en las calles de Badajoz. En esos meses hubo dos víctimas de los Rocho, sus dos cabecillas: el padre, Jesús Rocho, y el marido de Cintia, «El Tutu», ametrallados por encargo por sicarios colombianos a quemarropa, con siete meses de diferencia. Biedma llevó el caso del padre y había mandado a prisión al hijo de Cintia y de El Tutu.
La magistrada conocía a la perfección a los Peaky Blinders, la serie sobre una familia de gánsteres de Birmingham en los años veinte: vestían como ellos, se hacían fotos con su ropa e inscripciones y, sobre todo, actuaban como ellos. Cintia Rocho se negó sistemáticamente a «eliminar a magistrada» y hizo referencia a Ángel Martín, de otro clan de Badajoz, conocido como «El Gitano» o «El Cordobés», con cuya mujer contactó el ex juez Sáenz de Tejada para convencerla y hacerle «daño físico». ¿El motivo? «Biedma era un punto grano en el culo y había que eliminarla, a palos aprende el burro».