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Friday 9 October 2026

Muere a los 90 años Xosé Manuel Beiras, el economista que llevó al BNG de uno a dieciocho diputados

3 minutos de noticias · Política

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Pablo Iglesias lo consideró una figura inspiradora de Podemos, y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, lo describió como alguien que no dejó a nadie indiferente. Fue economista y un intelectual de gran talla, con notables habilidades teatrales en la tribuna.

Xosé Manuel Beiras Torrado falleció a los 90 años en la madrugada de este jueves en A Reboraina de Aguiar, su casa de piedra en las afueras de Santiago de Compostela. En su entorno más próximo aseguran: “Se dejó ir. No hay una causa concreta de su muerte”.

Nacido en 1936 en Santiago, hijo de comerciantes y en el seno de una familia del Partido Galeguista, estudió en París en la década de 1950, becado por la élite nacionalista. Allí se hizo marxista y asumió la tesis del colonialismo interior. En 1963 fundó en la clandestinidad el Partido Socialista Galego (PSG).

En 1982 se alió con sus antiguos rivales de la comunista Unión do Povo Galego (UPG) para crear el Bloque Nacionalista Galego (BNG), por el que entró en 1985 en el Parlamento como único diputado. Entre 1985 y 1997 llevó al partido de uno a dieciocho diputados. Lo abandonó por primera vez al término de la legislatura 2001-2005, tras ser apartado por la UPG, cuando el grupo tenía diecisiete escaños.

En 2012, al escindirse del Bloque y crear Anova, se coaligó con la Izquierda Unida gallega, dirigida por la hoy vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en la Alternativa Galega de Esquerda (AGE). Con un entonces desconocido Pablo Iglesias como asesor, sacaron nueve diputados, frente a los seis del BNG. El experimento “empezó muy bien y terminó fatal”. Beiras acabó escaldado, sobre todo por su relación con Yolanda Díaz, por la que se sintió traicionado.

Iglesias lo consideró en 2014 una de sus grandes referencias. En un libro-entrevista de ese año afirmó: “Posiblemente los dos políticos vivos a los que más admiro son Julio Anguita y Xosé Manuel Beiras y seguramente sin este último no sería posible Podemos”. Ese mismo año, en un programa de V Televisión, dijo: “si no hubiera conocido a Xosé Manuel Beiras, seguramente no me habría lanzado a esta historia de Podemos”. Este jueves lo definió como “una figura política crucial en la historia de la izquierda y del nacionalismo en Galicia”.

Beiras fue pionero en los años 80 en dar visibilidad a la enfermedad mental. Tras una grave crisis psiquiátrica a finales de los años 70 relató sus vivencias con naturalidad, en una década en la que se le atacaba con insultos como “tolo” (loco, en gallego) y se le recomendaba la “pastillita”. Su segunda esposa, la pintora Aurichu Pereira, fallecida el 1 de noviembre de 2023, jugó un papel clave en su recuperación. En su libro A nación incesante (1989) describió esa etapa como su “bajada al infierno”. Dos meses y medio después de la muerte de Pereira dijo: “Yo he muerto con ella de alguna manera, no sé muy bien quién soy. Sólo sé que ella esta viva dentro de mí”.

Nunca fue moderado en la expresión. Uno de sus recursos era la chanza con los apellidos: llamó a Manuel Fraga “Fragagá”, a Gerardo Fernández Albor “Geranio Fernández en Flor”, a Ana Pastor Julián “Ana Pastor Alemán”, a Miguel Arias Cañete “Miguel Alias Cañete” y a Antolín Sánchez Presedo “Tontolín Sánchez Presidio”. Al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, le llamó en alguna ocasión “von Rueda”, en referencia al III Reich. Su golpe más famoso fue en 1993, cuando golpeó su escaño con el zapato para denunciar el cambio unilateral de las reglas del juego institucional impuesto por la mayoría absoluta de Manuel Fraga. Con Fraga mantuvo una relación tremebunda hasta que, en 2001, quedaron a comer e iniciaron un idilio político que acabó un año después con la catástrofe del Prestige.

Fuera de la vida institucional desde 2016, en las autonómicas de 2024 apoyó al BNG de Ana Pontón, que lo llevó a 25 diputados, siguiendo la vía que él había abierto casi cuarenta años antes. Rueda escribió en sus condolencias que el finado “marcó las últimas décadas de la vida política de Galicia e intentó aportar lo mejor de sí mismo, sin dejar a nadie indiferente. Todo mi afecto a su familia. El nacionalismo gallego pierde sin duda a un referente”.

Eduardo Galeano escribió sobre su amigo: “a primera vista parece un león. Y lo es. Pero tiene la delicadeza del ciervo, la paciencia del gato, la lealtad del perro, la solidaridad de las aves, que se ayudan en el vuelo, el sentido del honor del toro de lidia, que se crece en el castigo, y la inteligencia de los raros hombres que dan prestigio a la condición humana. Gallego tenía que ser”.

Su casa, A Reboraina, lleva el nombre de la novela de Ramón Otero Pedrayo O señorito da Reboraina, con la que bromeaba sobre las críticas a su condición social. Allí pasaba las noches tocando el piano y traduciendo al gallego a los clásicos de la literatura francesa.