Wednesday 28 October 2026
Netanyahu gana las elecciones en Israel, pero no podría repetir su coalición de ultraderecha
3 minutos de noticias · Internacional
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El Likud de Netanyahu es el partido más votado según los primeros sondeos, pero el bloque opositor suma más escaños y ninguno de los dos bloques llega a la mayoría de 61. Los partidos palestinos-israelíes, con hasta 18 escaños, serán decisivos para cualquier gobierno.
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Según los primeros sondeos a pie de urna emitidos por las cadenas de televisión locales, Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones generales en Israel, con un ligero margen sobre su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot. El mandatario, que ha sido primer ministro durante casi 19 años en total, no podría repetir la coalición de gobierno que ha liderado desde finales de 2022 y que ha sido la más ultraderechista de la historia del Estado hebreo.
Tras el cierre de las urnas a las 22.00 horas locales (21.00 en España), varios sondeos señalan que el partido de Netanyahu, el Likud, obtendría 25 escaños, mientras que la formación de Eisenkot, Yashar!, conseguiría 23. La mayoría de sondeos indican que, aunque Yashar! no es el partido más votado, las formaciones del llamado bloque anti-Netanyahu tendrían más escaños y podrían formar una coalición liderada por Eisenkot, pero necesitarían el apoyo externo de otros grupos porque no alcanzarían la mayoría de 61 escaños. El bloque pro-Netanyahu sumaría 50 escaños, frente a los 53 del bloque opositor.
El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, ha sido el primero del Gobierno en reaccionar y ha escrito en X que “las celebraciones de la izquierda son prematuras” y que “una cosa parece bastante clara: el Likud es el partido más grande en Israel”.
Eisenkot no se ha declarado ganador, pero ha afirmado que los resultados preliminares “indican una desconfianza total en Netanyahu” por parte de la mayoría de los ciudadanos de Israel. Ha añadido que, si se confirman, buscará “implementar el veredicto del pueblo, reemplazar el Gobierno de Netanyahu y establecer un gobierno de movilización sionista, en el plazo más breve posible”. El exgeneral se define sionista y defiende la supremacía de los judíos entre el río Jordán y el mar Mediterráneo; es conocido por sus políticas de mano dura respecto a los palestinos y a los vecinos árabes de Israel, pese a ser descendiente de una familia judía marroquí.
Los partidos palestinos-israelíes, clave para cualquier gobierno
La sorpresa de la noche la dan los partidos palestinos-israelíes, que obtendrían hasta 18 escaños y que, por tanto, serían fundamentales para formar cualquier gobierno. Sin embargo, todos los partidos judíos han dicho que no negociarían con los de mayoría palestina ni aceptarían su participación en una coalición o su apoyo externo para la investidura. La mayoría de sondeos prevén que la Lista Conjunta obtenga 11 escaños, lo que la sitúa como cuarto partido más votado, detrás del Likud, Yashar! y Juntos (formado por los exprimeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid).
El líder de la Lista Conjunta, integrada por tres partidos palestinos-israelíes, ha dicho en un comunicado que este es “un día histórico”. “El pueblo se ha pronunciado y ha acudido masivamente a las urnas, brindándonos su confianza de forma inequívoca. Hemos demostrado ser una fuerza política que no puede ser ignorada y que es imposible construir un futuro aquí sin nuestra voz”, ha afirmado Yusef Yabarín.
Participación récord y campaña
La jornada ha sido larga: los colegios electorales han abierto a las 07.00 horas de Israel (06.00 en España) y la participación ha alcanzado el 77,7%, la más alta registrada desde 1999, según el Comité Electoral Central. Este organismo anunciará los primeros resultados oficiales a medida que avance el recuento manual de las papeletas, aunque no se esperan datos definitivos hasta el miércoles.
Netanyahu se había mostrado nervioso por la alta participación, que en principio beneficiaba a la oposición y, en concreto, a los partidos palestinos-israelíes. Por ello instó a sus seguidores a votar para “salvar el país”, pero sus llamamientos no movilizaron el voto en algunos de los bastiones del Likud: según datos oficiales, la participación fue más baja que la media nacional en localidades que apoyaron mayoritariamente a Netanyahu en 2022, como Kiryat Shamona (norte) o Beer Sheva (sur). La desesperación del Likud llegó al punto de pedir al Comité Electoral Central que retrasara una hora el cierre de las urnas, petición que fue rechazada.
Netanyahu y otros miembros de su Ejecutivo han cargado durante todo el día contra los votantes y los partidos palestinos-israelíes, con expresiones e imágenes racistas e, incluso, acusando al partido islamista moderado Ra’am de compra de votos. El mandatario ha usado toda la campaña el lema “Derecha o Palestina”, que se refiere a que un gobierno de la oposición negociaría con los palestinos y haría concesiones, o sería investido con el apoyo de los partidos liderados por palestinos-israelíes.
Contexto de la campaña
Los ciudadanos palestinos de Israel son unos 2 millones y representan alrededor del 20% de la población y el 16% de los más de 7 millones de votantes. Se han movilizado especialmente porque, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, han sido perseguidos y marginados aún más en la sociedad judía. También se han movilizado los sectores más izquierdistas y liberales, cada vez más minoritarios en medio de la deriva derechista y ultranacionalista.
El futuro de la Franja ha estado en segundo plano en la campaña, en la que los partidos judíos han competido para hacer propuestas radicales, como la expulsión de todos los gazatíes, sin ofrecer soluciones diplomáticas ni políticas, sino más guerra. Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, ha atraído a buena parte del electorado con un programa militarista y ha prometido acabar definitivamente con Hamás en Gaza si llega al poder.
Tres años después del comienzo de la brutal ofensiva de Israel en Gaza, donde ha matado a más de 74.000 palestinos, las urnas no han castigado a Netanyahu por los crímenes de guerra y de lesa humanidad de los que le acusa la Corte Penal Internacional. Sin embargo, el genocidio en la Franja, la limpieza étnica en Cisjordania y las crecientes amenazas contra los palestinos en Israel parecen haber empujado a la minoría palestino-israelí a votar más que en comicios anteriores.
Puede que las políticas racistas contra los palestinos y la colonización de Cisjordania hayan costado escaños a Poder Judío, del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, y a Sionismo Religioso, del ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, ambos residentes en asentamientos ilegales. Aunque los sondeos prevén que Poder Judío obtenga 6 escaños, Ben Gvir ha celebrado los resultados y ha presumido de sus logros, como la aprobación de la ley de pena de muerte dirigida contra los palestinos.
Algunos analistas apuntan a que la alta participación ha beneficiado a los partidos más grandes, Likud y Yashar!, mientras que dos pequeñas formaciones de extrema derecha recién creadas no han logrado los votos necesarios para entrar en el Parlamento.
Las autoridades israelíes han vetado la entrada a una periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.