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Saturday 24 October 2026

Netanyahu ordena una gran operación militar en Cisjordania tras la muerte de dos soldados israelíes en un tiroteo en Hebrón

3 minutos de noticias · Internacional

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Dos palestinos atacantes han muerto en el tiroteo, Hamás pide intensificar las agresiones y los sondeos muestran un empate entre los bloques israelíes a cuatro días de las elecciones.

La tensión entre israelíes y palestinos se ha disparado este viernes en Hebrón, una de las zonas más violentas de Cisjordania. A primera hora de la mañana, dos palestinos abrieron fuego en un cruce de carreteras cercano a la localidad. Dos soldados de 21 y 23 años murieron y otros tres israelíes resultaron heridos. Según los testigos, el tiroteo duró unos 20 minutos, hasta que el ejército abatió a los dos agresores.

Según el primer ministro, Benjamin Netanyahu, se logró frustrar “una operación destinada a matar a civiles israelíes, vista la cantidad de armamento y munición descubierta” en el lugar. El ataque se produce en la recta final de la campaña para las elecciones israelíes del próximo martes. Netanyahu, que considera la seguridad uno de los pilares de su gestión, ha ordenado al ejército que se prepare para una gran operación, de una envergadura no vista en décadas, primero en Hebrón y después en toda Cisjordania. Israel ya decretó un cierre total e indefinido de Cisjordania desde este viernes.

Tras visitar la zona del tiroteo, Netanyahu afirmó que el ejército “entrará en los vecindarios de Hebrón de los que proceden los terroristas, evacuará a los residentes, irá casa por casa, confiscará las armas y toda la infraestructura terrorista será desmantelada y destruida”. Añadió: “Estamos considerando ampliar este modelo a otras ciudades (…)”. El ministro de Defensa, Israel Katz, y él, según dijo, han planteado “una vasta operación militar en Judea y Samaria [nombres bíblicos de Cisjordania], como no se ha visto desde la Guerra de los Seis Días” de 1967. El ejército está “preparado para llevarla a cabo y falta decidir cuándo comenzará”.

Netanyahu prevé aplicar en las ciudades palestinas la táctica usada desde 2025 en los campos de refugiados de Yenín o Tulkarem, en una operación llamada “Muro de Hierro”, contra grupos armados radicales con importantes nidos en esos lugares. El Gobierno israelí considera que ha sido un éxito, pero grupos humanitarios subrayan sus devastadoras consecuencias. Según un informe de la ONU publicado en septiembre, estos métodos han forzado el desplazamiento de al menos 33.000 palestinos y han provocado muertes y la destrucción de casas e infraestructuras. Ese mismo día, la ONG antiocupación israelí B’Tselem pidió a la comunidad internacional que reaccione e “impida otra ola de limpieza étnica y crímenes de guerra” en Hebrón.

“El modelo del campo de refugiados de Yenín llega a Hebrón”, confirmó Katz. “Este es el único lenguaje que el terrorismo yihadista entiende. Como ocurre en Gaza o en Líbano”.

Cierre, redadas y demoliciones

Israel ocupa militarmente y controla Cisjordania desde 1967, y las escasas competencias de la Autoridad Palestina, presidida por Mahmud Abbas, se limitan al interior de las grandes ciudades. El cierre implica que los palestinos verán limitados al máximo sus movimientos, no podrán desplazarse de una ciudad a otra y aumentarán los controles y las redadas dentro de las localidades. La prensa local recuerda que es la cuarta vez en un mes que Israel decreta estos bloqueos. En Cisjordania viven unos tres millones de palestinos y más de medio millón de colonos. Las carreteras israelíes de este territorio siguen abiertas.

Hamás calificó el ataque de “heroico” e instó a los ciudadanos a movilizarse y a proseguir sus ataques contra “los ocupantes, sus soldados y sus colonos criminales”, a los que acusó de cometer “los crímenes más atroces contra nuestro pueblo en Cisjordania, Jerusalén y la franja de Gaza”.

En Hebrón, la tensión ha ido en aumento desde la mañana. Las casas de los dos atacantes, oriundos de la localidad, ya han sido registradas en busca de otros sospechosos. El activista y pacifista Issa Amro describió a EL PAÍS: “La ciudad está totalmente cerrada. La gente no puede moverse de sus casas. Los soldados están registrando muchos domicilios y van a demoler casas y tiendas como venganza”. Recuerda que en el casco histórico ya hay más de 30 retenes militares israelíes en días normales. “La situación siempre es mala y ahora se prevé peor, porque tememos que los colonos realicen algún acto de represalia tras lo ocurrido”.

Hebrón lleva décadas siendo escenario de violencia entre palestinos, el ejército israelí y los habitantes de los numerosos asentamientos de la zona.

Reacciones y elecciones

El jueves, Katz ya había dicho que la responsabilidad de cualquier agresión palestina en estos días recaería sobre los líderes de la oposición. Los acusó de desestimar las advertencias de Netanyahu sobre un posible ataque de Hamás y de avivar estos riesgos para influir en el voto del martes.

Los dos ministros más radicales de la coalición ultraderechista reaccionaron de inmediato: Bezalel Smotrich, de Finanzas, e Itamar Ben Gvir, de Seguridad Nacional. Ben Gvir afirmó: “Este ataque muestra de nuevo lo que llevo diciendo cuatro años en el gobierno: tenemos que desmantelar esa cosa llamada Autoridad Palestina”. Añadió: “Debemos poner fin a las carreteras compartidas por judíos y por los residentes palestinos. La libertad de movimiento de ellos importa menos que nuestro derecho a la vida”. Ben Gvir ha sido condenado por delitos como incitación al racismo y apoyo a organización terrorista, y desde junio está investigado en Italia por las denuncias de maltrato de activistas de la flotilla de Gaza. Vive en Kiriat Arba, el primer asentamiento instalado cerca de Hebrón tras la Guerra de los Seis Días.

Smotrich considera que la única opción es una “campaña militar” del mismo estilo que la llevada a cabo en Gaza, donde más de 70.000 palestinos han muerto por fuego israelí desde el 7 de octubre de 2023. “En el próximo gobierno, esta será una de las primeras medidas que pediremos y aplicaremos”, aseguró.

Estas declaraciones se enmarcan en el esprint final de la campaña electoral, en la que los sondeos más recientes muestran un empate entre el bloque que dirige el país (el Likud de Netanyahu, más ultraortodoxos y ultranacionalistas) y los partidos que se oponen al primer ministro. Yashar, del exjefe del Estado Mayor Gadi Eizenkot, sería la formación más votada, con no más de 23 de los 120 escaños. El Likud obtendría en torno a 21, frente a los 32 de 2022. El resto se repartiría entre una decena de formaciones, la mayoría con menos de 10 diputados: los partidos religiosos de Ben Gvir y Smotrich, Los Demócratas (que aúna a laboristas y al extinto Meretz) o los partidos árabes. Los sondeos coinciden en que la participación podría superar el 80%, frente al 71% de 2022.