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Monday 26 October 2026

Recuento muy ajustado en la segunda vuelta de Brasil entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro tras ampliar dos horas la votación

3 minutos de noticias · Internacional

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Con el 15% escrutado, Flávio Bolsonaro encabeza con el 50,10% frente al 49,90% de Lula da Silva. La votación se amplió dos horas tras un recurso del PT por la falta de autobuses, y el PT pide ahora la detención de dos cargos de São Paulo.

Brasil celebró este domingo 25 de octubre la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, en la que Luiz Inácio Lula da Silva, presidente y candidato a la reelección, se enfrenta al senador de la oposición Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha radical. Más de 156 millones de brasileños decidían el futuro del país, y el censo supera los 158,7 millones de electores. La jornada transcurrió con normalidad en la mayor parte del país, pero quedó empañada por denuncias de sabotaje electoral en el transporte público en ciudades decisivas como São Paulo y Salvador de Bahía. El secretario de transportes de Salvador ha sido detenido.

En Brasil, desde hace décadas, ningún candidato que haya perdido la primera vuelta ha logrado remontar en la segunda. Lula ha intentado revertir esa tendencia en las últimas semanas con medidas como la reducción de la jornada laboral. Si sus esfuerzos han dado fruto, se sabrá en unas horas.

La votación prorrogada

Las urnas se abrieron a las 8.00 de la mañana (12.00 en España). La votación debía cerrar a las 17.00 hora local (21.00 en España), pero el Partido de los Trabajadores (PT) denunció «incidencias» en el transporte que llevan a los ciudadanos a votar y presentó un recurso «urgentísimo» ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) para ampliar dos horas el horario en todo el país. Flávio Bolsonaro también pidió ampliar el horario en ciudades de São Paulo, Paraná y Santa Catarina, alegando las fuertes lluvias de las últimas horas.

Un juez de la Corte Suprema ordenó ampliar la votación dos horas, hasta las 19.00 hora local (23.00 en España). Sin embargo, el recuento había comenzado a la vez en los sistemas oficiales, y cuando se conoció el fallo, el TSE ya había empezado a contabilizar unas papeletas que, por el momento, se inclinaban a favor de los progresistas. Poco después, fuentes del TSE informaron de que «la totalización de los votos se pausó en virtud de la decisión» del juez. Medios locales apuntaron, además, a que algunos colegios seguían abiertos pero no dejaban votar. El diario O Globo informó de que más del 80% de los colegios de la zona más grande de São Paulo cerraron a las 17.00 horas. En otros centros del país también se reportó el cierre de urnas, porque la decisión del juez habría llegado tarde, según varios periódicos.

Lula denunció en un vídeo en X que en São Paulo se había retirado de la circulación casi el 40% de los autobuses, y que también se habían retirado autobuses en Bahía y en varios estados. Pidió al tribunal electoral «garantizar» que todos los electores pudieran votar. «Nadie puede dejar de votar porque algún empresario sinvergüenza o algún alcalde de mala calaña, bandido intentó impedir que el pueblo votara», afirmó a los periodistas frente a su casa en São Paulo. El PT pidió a la justicia electoral la detención de Celso Caldeira, secretario municipal de Movilidad Urbana y Transporte, y de Víctor Hugo Borges, presidente de SPTrans, a quienes atribuye la reducción de autobuses. Según O Globo, el partido alega que circularon menos autobuses en la ciudad ese domingo.

Por otro lado, el diputado del PT Pedro Rousseff, sobrino de la primera expresidenta del país, Dilma Rousseff, sufrió un accidente de coche en la Rodovia Fernão Dias cuando se dirigía a São Paulo para seguir el escrutinio, según informó su equipo.

El recuento

Los resultados oficiales parciales del TSE han ido mostrando un margen estrecho que la derecha recorta cada vez más. Con el 0,25% escrutado, Lula obtenía el 57,6% de los votos frente al 42,3% de Flávio Bolsonaro. Con poco más del 2% escrutado, Lula se situaba a la cabeza con el 51,72%, por el 48,34% de su rival. Con el 8%, Lula seguía liderando con el 50,61%, frente al 49,39% de Bolsonaro.

Con el 15% escrutado, Flávio Bolsonaro se colocó a la cabeza con el 50,10% de los votos, frente al 49,90% de Lula. La participación se ha situado en el 78,84%, los votos en blanco son el 1,01% y los nulos, el 1,95%. El resto, el 97,03%, son votos válidos.

Lo que indicaban los sondeos

En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, los sondeos ya pronosticaban una victoria del presidente que finalmente no se produjo: Flávio Bolsonaro ganó con el 47% de los sufragios, frente al 45% de Lula, insuficientes para ser presidente. Según la última encuesta de Datafolha, del grupo Folha de S. Paulo, encargada por el grupo Globo, Bolsonaro tenía el 47% de las intenciones de voto, por el 46% de Lula. Si se excluyen los votos en blanco, nulos e indecisos, el resultado en votos válidos, la métrica que usa la justicia electoral para proclamar al vencedor, es un empate del 50% para cada candidato.

Los votos decisivos son los 48 millones de brasileños que en la primera vuelta se abstuvieron, votaron nulo o no se decidieron. Tras la primera vuelta, Lula remontó gracias a una activa campaña en redes sociales. El canal «Ejército de Lula» en WhatsApp, coordinado por el diputado André Janones, de un partido aliado, llega a más de diez millones de personas y ha logrado imponer la narrativa petista en redes como X, frente a los dos millones de seguidores del canal de Flávio.

La campaña

La víspera de la votación, Lula reunió a miles de simpatizantes en Río de Janeiro. Allí afirmó estar convencido de su victoria: «Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez». Antes de emprender una marcha por la icónica orla de Copacabana, habló con los periodistas.

El sábado cerró la campaña en la avenida Paulista de São Paulo. Allí tachó a Flávio Bolsonaro de «mentiroso», «miliciano» y «no cualificado»: «Una persona así no tiene condiciones políticas, morales y éticas de llegar a la Presidencia de la República». Flávio, por su parte, emuló a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, encabezando un paseo en moto en Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral del país. Allí le acompañaron cientos de motocicletas y miles de seguidores vestidos de verde y amarillo.

En un bronco cara a cara, el candidato de la derecha radical se mofó del presidente por el accidente laboral que sufrió a los 17 años. Lula aprovechó para erigirse en paladín de la causa trabajadora. El PT, por su parte, denunció que la concejala Iara Pimentel fue agredida durante un acto de apoyo a Lula en Montes Claros, en el último día de campaña, y exigió que los hechos se investiguen y los responsables rindan cuentas.

Muchas de las medidas del programa electoral de Flávio Bolsonaro se inspiran en mandatarios de derechas del continente, desde la «motosierra» de Milei hasta las megacárceles de Bukele en El Salvador. Sus propuestas incluyen reducir la burocracia, controlar más el gasto, digitalizar los servicios públicos y endurecer las penas contra el crimen organizado. El PT, por su parte, prioriza «la defensa de la democracia y la soberanía», el refuerzo de la seguridad y las políticas contra la deforestación.

El expresidente chileno Gabriel Boric envió un mensaje de apoyo a Lula: «Lula ha cambiado para mejor la existencia de mucha gente, y nunca está satisfecho porque sabe que se puede más». Por su parte, Donald Trump evitó pronunciarse sobre a quién apoya la Casa Blanca: «Estamos observando».

Cómo se decide

En la primera vuelta se exige mayoría absoluta, es decir, más del 50% de los votos válidos, excluidos blancos y nulos. Con solo dos candidatos, en esta segunda vuelta será proclamado presidente quien obtenga más votos. Con la igualdad que se presume entre Lula y Flávio Bolsonaro, un solo voto puede marcar la diferencia.