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Thursday 8 October 2026

Trump cree, por ahora, que la muerte de una investigadora en un laboratorio ruso de peste no está ligada a armas biológicas

3 minutos de noticias · Internacional

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Unas 200 personas llegaron a quedar bajo observación médica tras la muerte, mientras Washington pide a Moscú información adicional y la OMS reclama información completa y transparente.

Donald Trump aseguró este miércoles en el Despacho Oval que su Gobierno no cree, por ahora, que la muerte de una trabajadora de un laboratorio ruso de peste esté relacionada con un arma biológica. “Vamos a saberlo muy pronto, pero no creemos que sea así”, dijo tras reunirse con los expertos de su Gobierno. Según explicó, las autoridades rusas han transmitido a Washington que la situación está bajo control.

Trump comparó la reacción con la inicial de China ante el Covid-19: “China no dijo mucho, y Rusia tampoco está diciendo mucho. Pero dicen que lo tienen muy controlado”. Washington, sin embargo, no se conforma con esas garantías.

Estados Unidos ya había pedido explicaciones a Moscú. El Departamento de Estado ha enviado a Rusia un démarche, una comunicación formal entre gobiernos, que reclama información adicional sobre la muerte y recuerda a Moscú sus obligaciones internacionales de información sanitaria. El secretario de Estado, Marco Rubio, pidió públicamente más transparencia: “Quizá no haya nada. Quizá sea mayor de lo que pensábamos. No lo sabemos”, dijo durante una visita a Grecia.

Estados Unidos mantiene contactos con Rusia desde el viernes pasado, y sus expertos sanitarios han hablado con representantes del Ministerio ruso de Exteriores. Trump dijo que hablaría este miércoles con su homólogo ruso, a quien iba a llamar con motivo de su cumpleaños.

La Casa Blanca confirma la movilización del Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y los organismos de preparación ante emergencias sanitarias. Estados Unidos intercambia información con otros países, no contempla por ahora restricciones de viaje específicas y no detecta indicio de una amenaza más amplia para el país.

El caso: la trabajadora, de 28 años, del Instituto Antipeste de Siberia y Extremo Oriente, en la región de Irkutsk, enfermó y murió después de trabajar en un centro dedicado a estudiar la peste y otros patógenos peligrosos. Medios rusos la identifican como Darya Shipilova. Algunas versiones apuntaron inicialmente a un posible accidente con material infeccioso o a una exposición durante trabajos de campo.

Rospotrebnadzor, el organismo sanitario ruso, atribuyó la muerte a una “neumonía de etiología indeterminada”, según recoge TASS, y aseguró que los análisis no detectaron microorganismos relacionados con su actividad profesional. Moscú insiste en que no se ha registrado ningún caso de peste en la región y que no existe riesgo epidemiológico. Según la versión rusa, más del 90% de los contactos ya han completado la vigilancia sin detectar patologías infecciosas. Aun así, cerca de 200 personas llegaron a quedar bajo observación o cuarentena.

Los funcionarios estadounidenses quieren saber si el agente infeccioso pudo ser modificado en el laboratorio. No existe por ahora evidencia de ello, pero determinarlo sería fundamental para evaluar el riesgo y decidir la respuesta sanitaria.

La Organización Mundial de la Salud también reclama explicaciones. Su director general, Tedros Adhanom, ha pedido a Rusia información “oportuna, completa y transparente”. Moscú comunicó a la OMS que no se había registrado ningún caso de peste y que los contactos habían sido sometidos a pruebas y vigilancia.

La peste está provocada por la bacteria Yersinia pestis. Su forma neumónica afecta a los pulmones y puede transmitirse por partículas respiratorias en contactos próximos. Sin tratamiento puede resultar mortal, pero existen antibióticos eficaces y el diagnóstico precoz reduce sustancialmente el peligro.