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Saturday 10 October 2026

Un estudio de 597 restos de madera del Abric Ramoní revela que los neandertales también eran carpinteros

3 minutos de noticias · Ciencia

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El análisis de 597 restos de madera de 16 niveles del yacimiento Abric Ramoní, en Barcelona, documenta 13 elementos fabricados y usados por neandertales hace entre 40.000 y 62.000 años, entre ellos dos lanzas de hasta 2,45 metros.

La imagen habitual de la tecnología neandertal son las herramientas de piedra, pero las pruebas del yacimiento Abric Ramoní, en Barcelona, apuntan a que la madera era un recurso fundamental en su vida cotidiana. El registro arqueológico tiene un problema: la piedra y el hueso sobreviven al paso del tiempo, pero los materiales orgánicos perecederos, como la madera, suelen desaparecer sin dejar rastro. Por eso, la idea que tenemos de aquella época puede estar equivocada.

El equipo de investigación analizó 597 restos de madera procedentes de 16 niveles arqueológicos diferentes, que abarcan entre 40.000 y 62.000 años de antigüedad.

Que estos restos se hayan conservado es casi un milagro geológico. El agua rica en carbonato cálcico recubrió los objetos de madera formando tobas. Cuando la madera original se pudrió, dejó un molde exacto en la piedra, con una precisión que ha permitido observar las características biológicas de la madera.

De los casi 600 restos, en su inmensa mayoría ramas, troncos y leña, los investigadores han identificado 13 elementos claramente utilizados por los neandertales.

Entre los hallazgos tecnológicos destacan las armas. En el nivel R aparecieron dos lanzas espectaculares. La más grande mide 2,45 metros y tiene la morfología típica de una lanza de empuje, concebida para usarse a distancias cortas. De la segunda se conservan 1,99 metros, y muestra pruebas de trabajo intencionado. Una de ellas se encontró en el mismo contexto que áreas de hogueras y restos de ciervos. Los autores advierten de que su proximidad no permite afirmar categóricamente que se usara para cazar a esos animales concretos, aunque sí ilustra la complejidad de las actividades que se realizaban en un mismo espacio.

Más enigmático es un objeto hallado en el nivel P, tallado en una sola pieza de madera, con un mango de unos 16 centímetros bien diferenciado y un extremo ensanchado. Su forma recuerda a una maza y, según los registros disponibles, no tiene ningún paralelo conocido en toda la prehistoria. Aunque su morfología encaja con un instrumento de percusión, no se descarta su uso en la caza ni un significado simbólico o social. Su función sigue siendo un misterio abierto a la interpretación.

La carpintería neandertal iba mucho más allá de las armas. Los investigadores han identificado cuatro cortezas aplanadas que interpretan como posibles bandejas o recipientes. Al aparecer cerca de los hogares, se deduce un uso doméstico, aunque no se puede determinar su función exacta con total certeza. Lo llamativo es que están fabricadas con corteza de enebro, a pesar de que el pino era, con diferencia, la madera predominante en el entorno. El equipo plantea la hipótesis de que eligieran el enebro por su corteza fibrosa y flexible, ideal para hacer recipientes ligeros, aunque reconoce que es una teoría que aún no puede confirmarse.