Jueves, 10 de septiembre de 2026
Arqueólogos descubren evidencia del consumo de drogas más antiguo de la humanidad hace 25.000 años
3 minutos de noticias · Ciencia
Arqueólogos hallaron signos de consumo de nueces de areca en dientes de cazadores-recolectores de Sulawesi con entre 25.000 y 6.300 años de antigüedad, revelando probablemente el hábito de consumo de drogas más antiguo de la humanidad, usado como analgésico para el dolor dental.
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Un equipo del Centro Australiano de Investigación para la Evolución Humana (ARCHE) de la Universidad Griffith ha hallado pruebas de que cazadores-recolectores de la isla indonesa de Sulawesi consumían nueces de areca hace entre 16.000 y 25.000 años, lo que sugiere el hábito de consumo de drogas más antiguo de la humanidad.
Los investigadores encontraron signos de desgaste dental y rastros de arecolina —el principal compuesto neuroactivo de la semilla de areca— en los dientes de dos individuos de diferentes épocas. El más antiguo vivió durante la última gran glaciación, en una sociedad de recolectores que creaban arte rupestre. El segundo, más reciente, habitó la misma zona hace entre 7.600 y 6.300 años. Ambos eran de mediana edad, prácticamente ancianos en sus sociedades, y se alimentaban de jabalíes y mariscos de agua dulce.
La forma de consumo
Los patrones de desgaste dental —surcos profundos y redondeados— revelan que estos humanos no masticaban las nueces, sino que las succionaban repetidamente, un comportamiento de consumo de drogas previamente desconocido. Los investigadores comprobaron que la saliva extrae arecolina de la nuez intacta sin necesidad de triturarla.
Los análisis de laboratorio demostraron que la cantidad de arecolina liberada era suficiente para activar receptores neuronales, produciendo efectos fisiológicos en el cerebro. Los científicos creen que estos antiguos recolectores comprendían las propiedades analgésicas de la arecolina y la usaban para aliviar el dolor de muelas.
Las consecuencias
La práctica prolongada de chupar estas nueces abrasivas desgastó tanto sus dientes que la cavidad pulpar quedó expuesta, causándoles dolor extremo y dificultades para comer. Esta situación habría aumentado las infecciones dentales crónicas. Como señala el investigador Adam Brumm: “En ese momento, parece que se habían vuelto verdaderamente adictos a este hábito perjudicial”.
El hallazgo, publicado en Science Advances, obliga a replantearse cuándo comenzaron los humanos a consumir sustancias capaces de alterar la conciencia. Anteriormente se creía que las primeras tradiciones de consumo de psicoactivos surgieron tras la agricultura en el Neolítico, con bebidas alcohólicas fermentadas hace unos 13.000 años en Israel.