Jueves, 22 de octubre de 2026
Ayerbe (Huesca) suspende sus Jornadas Micológicas por la falta de setas tras la sequía
3 minutos de noticias · Medio ambiente
Los micólogos apenas podían reunir entre 25 y 30 especies, frente a las más de 200 de otras ediciones, y el Ayuntamiento calcula que la organización cuesta entre 9.000 y 10.000 euros. Un hostal del municipio ha anulado tres de sus seis habitaciones.
Este otoño, el monte no ha respondido a la cita. La escasez de setas ha obligado a suspender las XXXV Jornadas Micológicas de Ayerbe (Huesca), previstas para los días 24 y 25 de octubre. La falta de ejemplares suficientes para montar la exposición deja en suspenso una tradición de más de tres décadas y priva al municipio de una actividad que atrae visitantes y dinamiza su economía.
La falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas de los últimos meses han dejado los montes demasiado secos para que proliferen los hongos. Las lluvias recientes han llegado tarde, porque las setas necesitan humedad y tiempo para desarrollarse. Los micólogos calcularon que apenas podrían reunir entre 25 y 30 especies, frente a las más de 200 habituales en otras ediciones. Ese dato fue el que llevó a la organización a suspender definitivamente la cita, según explicó el alcalde, Antonio Biescas: “Hemos aguantado hasta el final”. Lamenta la cancelación de unas jornadas con más de tres décadas de historia.
El Ayuntamiento calcula que la organización supone una inversión de entre 9.000 y 10.000 euros. Aunque no se puede atribuir esta cancelación concreta exclusivamente al cambio climático, pone de manifiesto hasta qué punto la actividad de los pueblos puede depender de unos ciclos naturales “cada vez más difíciles de predecir”.
La suspensión no afecta solo a los aficionados a la micología. Una cita así llena mesas en bares y restaurantes, favorece las reservas en alojamientos rurales y aumenta las ventas de tiendas y comercios locales. Cada visitante es una oportunidad de consumo que se reparte entre distintos negocios, especialmente importantes en municipios pequeños. Las jornadas estaban concebidas como actividad divulgativa y turística, con salidas al monte, talleres, conferencias y exposiciones, y uno de sus objetivos, reconoce el alcalde, es “dinamizar económicamente el municipio y todo su entorno”.
El impacto concreto no se ha cuantificado públicamente, pero la importancia del turismo micológico para las economías rurales está documentada. Un estudio del Gobierno de Aragón, basado en encuestas en oficinas de turismo, concluyó que el 67% de los micoturistas pernoctaba en el destino, con una estancia media de 3,1 días, mientras que el 33% eran excursionistas. El 45% señalaba la recolección de setas silvestres como principal motivo de la visita; el 40% se identificaba con el turismo micogastronómico y el 15% con el micoturismo cultural. El mismo estudio indica que el 10% de los encuestados había practicado micoturismo en Aragón en los tres años anteriores.
El micoturismo suele vincularse a otras experiencias: la gastronomía de temporada, las rutas por el entorno, el patrimonio y el contacto con la naturaleza. Si una actividad desaparece del calendario, el perjuicio no se limita a la venta de setas o a los platos elaborados con ellas, sino que puede afectar a toda la experiencia turística que ofrece el pueblo.
Aunque estos datos no miden el impacto actual en Ayerbe, muestran el potencial de esta actividad para generar pernoctaciones y gasto en el territorio. En el hostal local O Callejón de Belchite se han anulado tres de sus seis habitaciones. Desde allí advierten: “Se va a notar en el pueblo, en todos los establecimientos”. “Esta vez nos salva que tenemos contratadas comidas para otra actividad y otras tres habitaciones para una familia que viene al pueblo por otros motivos”, añaden.
Ayerbe no es el primer municipio aragonés con una mala temporada micológica. En 2016, la falta de lluvias y las altas temperaturas anticipaban una campaña muy negativa, con preocupación por la hostelería. En 2017, la sequía volvió a perjudicar la temporada en comarcas como el Maestrazgo, aunque la situación variaba según el territorio. El propio Ayerbe vivió dificultades en 2022, cuando las escasas setas no impidieron mantener una programación divulgativa y gastronómica. Este año, en cambio, la falta de ejemplares ha obligado a suspender las jornadas, previstas para el último fin de semana de octubre. En 2025, el alcalde ya advertía: “No vale todo, el monte hay que cuidarlo porque si no, no habrá setas”.
La decisión recuerda que la adaptación al cambio climático no consiste solo en proteger cultivos o gestionar el agua. También exige pensar cómo diversificar la economía rural, reducir la dependencia de temporadas concretas y mantener el atractivo turístico cuando los recursos naturales escasean.