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Sábado, 12 de septiembre de 2026

Cataluña clama por unidad en la Diada ante el ascenso de Aliança Catalana

3 minutos de noticias · Política

En la Diada 2026, el catalanismo ha encontrado un consenso contra el ascenso de Aliança Catalana. Òmnium reclama un 'gran acuerdo' para defender derechos y afirma que 'si Catalunya deja de ser tierra de acogida, pierde su razón de ser'. La manifestación reunió 60.000 personas en Barcelona, Girona y Amposta.

En los actos de la Diada 2026, celebrados en el 50 aniversario de la manifestación histórica de 1976 en Sant Boi de Llobregat, el catalanismo ha encontrado un consenso inequívoco: advertir contra el avance de Aliança Catalana, la extrema derecha independentista de Sílvia Orriols, a quien todas las encuestas pronostican un “gran crecimiento” tanto en las municipales de 2027 como en las elecciones al Parlament de 2028.

Desde el expresident Jordi Pujol al actual jefe del Govern, Salvador Illa, pasando por Junts, ERC, la CUP, la ANC, Òmnium Cultural y los Comuns: las llamadas a la cohesión del catalanismo y a no ceder ante los “discursos de odio” se han repetido a lo largo de la jornada.

La propuesta de Òmnium y el mensaje de ANC

Xavier Antich, presidente de Òmnium Cultural, ha lanzado la propuesta más clara: un “gran acuerdo del catalanismo democrático” para “avanzar de forma constructiva en la defensa de los derechos, las libertades y soberanía nacional”. Su mensaje central fue contundente: “Si Catalunya deja de ser tierra de acogida, pierde su razón de ser”. Pidió “dejar de normalizar” a los que “alimentan la fractura social, pretenden recortar derechos y libertades y movilizan el miedo para transformar el malestar en odio”.

Josep Vila, líder de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), ha reivindicado sin concesiones: “O independencia o decadencia”. Pidió una “gran movilización” en otoño de 2027, coincidiendo con el décimo aniversario del 1-O.

Posiciones de los partidos políticos

Salvador Illa, president del Govern, ha abogado por la “fraternidad, orgullo y esperanza por una Catalunya sin exclusiones”, advirtiendo a la extrema derecha de que “el odio no tiene cabida”.

Jordi Turull (Junts) advirtió: “No convirtamos la revuelta de las sonrisas en la revolución del odio”, mientras acusaba al Govern de buscar la “polarización” con Aliança.

Oriol Junqueras (ERC) defendió Catalunya como “una casa amplia”, afirmando “no somos un búnker pequeño y aislado” y reivindicó “una economía con salarios dignos, vivienda digna y transporte digno para todos”. Agregó: “Un país no se construye dividiendo ni restando sino sumando”. Esta fue su primera participación en una Diada desde 2021.

Ernest Urtasun, ministro de Cultura (Comuns), rechazó que los “extremistas vengan a dar carnés de catalanidad en función del origen”.

Su Moreno, portavoz de la CUP, señaló “la ofensiva españolista y la extrema derecha que intenta apropiarse de la cuestión nacional para dividir a la sociedad”.

El expresident Jordi Pujol, a los 96 años, reivindicó su visión inclusiva de la catalanidad, defendiendo que la Diada es la “fiesta de todos los que viven y trabajan en Catalunya”.

Manifestación descentralizada

La Diada se ha descentralizado en tres ciudades: Barcelona, Girona y Amposta, sin lectura de manifiesto conjunto. Cada entidad realizó su intervención. En conjunto, las marchas reunieron a unas 60.000 personas. En Barcelona, la Guàrdia Urbana registró 45.000 asistentes, cifra superior a la del año anterior (28.000 en 2025, afectado por lluvia). Las cifras confirman una “desmovilización independentista” frente a décadas previas.

Contexto político y electoral

El independentismo ha perdido dinamismo. Perdió la mayoría absoluta en el Parlament en 2024 tras años de reproches cruzados. El Govern de Illa cuenta con el apoyo de ERC y Comuns en el Parlament. Junts, la formación de Puigdemont, es la que más sufre por el auge de Aliança, aunque en el partido hay debate sobre estrategia electoral.

La tensión fue visible incluso antes de la Diada: hubo choques entre militantes de Aliança Catalana y grupos antifascistas en el Fossar de les Moreres. Durante la manifestación, la aparición de banderas de Aliança solo generó silbidos.