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Miércoles, 16 de septiembre de 2026

El informe PISA revela que la igualdad educativa en España crece por desplome generalizado, no por progreso

3 minutos de noticias · Sociedad

El informe PISA 2025 muestra que España mejora en equidad educativa pero por desplome generalizado: los ricos caen un 33% en lectura y los pobres un 15%, ambos pierden respecto a hace años. España repite alumnado al doble que la OCDE, con disparidad extrema: pobres al 40%, ricos al 7%. La brecha con inmigrantes se ha duplicado en tres años.

El último informe PISA 2025 presenta una conclusión paradójica: el peso del origen socioeconómico en los resultados académicos ha disminuido del 12,1% al 8,3%, permitiendo a España escalar al tercio más equitativo de los países de la OCDE, equiparándose con Finlandia. Sin embargo, este avance es una ilusión óptica causada por un colapso generalizado del nivel educativo, no por una mejora de los desfavorecidos.

La caída es mayor en estudiantes ricos

La brecha entre el cuartil más favorecido y el más vulnerable se ha reducido en 18 puntos en comprensión lectora. Pero esa convergencia no viene de la mejora de los pobres, sino del desplome de los estudiantes acomodados: los ricos han perdido 33 puntos (equivalente a más de tres trimestres), mientras que los pobres han descendido 15,1 puntos. Lucía Cobreros, una de las autoras del informe de Esade, señala: «El nivel ha caído en el alumnado de todos los niveles socioeconómicos y lo ha hecho el doble en el nivel alto. Eso hace que parezca que se aumenta la equidad. Pero en realidad no es un buen indicador porque todo el mundo está peor».

La catástrofe afecta a todos, especialmente a pobres en España

En la mayoría de los 35 países de la OCDE analizados, la pérdida se ha concentrado casi en exclusiva en alumnado rico, mientras que las rentas bajas han logrado mantenerse (−0,6 puntos en la media de la OCDE). En España, el decil más pobre ha perdido 10,6 puntos, lo que significa que la catástrofe ha golpeado a todos los estratos sociales.

Disparidades autonómicas

El mapa regional reproduce el mismo patrón: todos los niveles socioeconómicos pierden puntuación. Castilla-La Mancha es la única excepción que congela la caída en todos los segmentos de renta. La Comunidad Valenciana es el caso más anómalo, siendo la única autonomía donde el retroceso de estudiantes pobres (61,2 puntos) supera al de los ricos (53 puntos). El País Vasco presenta una brecha interna estrecha, pero lo consigue por un desplome en su cuartil socioeconómico alto, confirmando que la «buena equidad» viene de la caída desde arriba.

Inmigrantes: situación que empeora rápidamente

Los estudiantes inmigrantes obtienen 35,3 puntos menos en lectura que los nativos, una diferencia menor a la de la OCDE media (44,6) o la UE (52,3). Cuando se aísla el factor socioeconómico, esa brecha cae a 15,4 puntos, revelando que la desventaja es mayormente económica, no cultural. Sin embargo, esa brecha neta se ha duplicado en solo tres años. Los deterioros más marcados aparecen en Andalucía (de −7,1 a 21,5 puntos) y La Rioja (de 7,6 a 36,9 puntos). La pérdida es mayor en alumnado de primera generación (26,2 puntos) que en segunda generación (19,8 puntos).

De los 21,9 puntos que ha perdido España en comprensión lectora, solo 0,1 puntos son atribuibles estadísticamente a cambios demográficos o aumento de población inmigrante.

Repetición: disparidad extrema entre clases

España mantiene congelada su tasa de repetición en el 22% de alumnado de 15 años (mismo porcentaje que en 2022), siendo el tercer país de la OCDE con más repetición, más del doble que la media de la OCDE (9,8%). Sin embargo, existe una disparidad extrema según origen social: mientras el cuartil de renta alta tiene una tasa de repetición del 7% (igual a la media de la OCDE), en el cuartil bajo se dispara al 40% (frente al 16% internacional). A igualdad de competencias cognitivas demostradas, un estudiante español de renta baja tiene 5 veces más probabilidades de haber repetido que uno de renta alta. Este indicador consolida a España como el segundo país de la OCDE con mayor penalización por origen social en decisiones de repetición.

Inteligencia artificial: brecha de acceso doméstico

En el aula, el uso de IA es homogéneo entre ricos y pobres (29% en el cuartil bajo versus 36% en el alto, una diferencia de 7 puntos porcentuales). En casa, donde la intensidad de uso aumenta significativamente, la brecha socioeconómica se ensancha hasta los 12 puntos (del 39% en pobres al 51% en ricos), amplificando la desigualdad de oportunidades fuera del aula.