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Martes, 27 de octubre de 2026

El inspector del Tarajal declara que quiso cerrar la frontera de Ceuta y que la Guardia Civil se lo impidió

3 minutos de noticias · Sucesos

El inspector que estaba en el Tarajal el día de la entrada masiva en Ceuta declaró ante la Audiencia Nacional que quiso cerrar la frontera, y que el mando de la Guardia Civil y el temor a muertes se lo impidieron.

El inspector de la Policía Nacional Lorenzo Juan Fages, que se encontraba en la playa del Tarajal durante la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta el 30 de julio, declaró este lunes como testigo ante la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Según trasladan fuentes jurídicas presentes en la declaración, quiso mantener cerrada la puerta de la frontera con Marruecos al ver «el río humano fluyendo hasta España», porque su misión era mantener la seguridad ciudadana y velar por el orden público, pero el mando de la Guardia Civil en el mismo puesto se lo impidió.

Esta mañana también declaró el teniente coronel de la Guardia Civil Miguel Lobo, que reconoció haber decidido abrir la puerta para evitar un «tapón con aplastamientos» que provocara muertes. Ambos aseguraron ante la magistrada que vieron embarcaciones marroquíes a corta distancia de la frontera desde la noche anterior a la avalancha.

El primero en estar citado, a las 10 horas, era el jefe de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional en aquella fecha, ahora jubilado. Ha afirmado que la llegada de inmigrantes desde Marruecos los días anteriores creció de forma exponencial, pero que, pese a tener varios mandos por encima, ese día no recibió comunicaciones de su cadena de mando. Recibió la alerta de la entrada masiva por la playa del Tarajal a las 10 horas y fue él mismo quien presenció el «río humano» al llegar allí.

Consideró que la puerta debía cerrarse ante la riada, pero Lobo le prohibió cerrarla: si se formaba un tapón y había muertes, la responsabilidad sería de la Guardia Civil. Él, que califica los hechos de «invasión», pensaba que, si había muertes, debían ser responsabilidad de Marruecos.

Según su declaración, no se plantearon activar el protocolo previsto para entradas irregulares, porque habría sido inútil ante la avalancha de casi 100.000 personas. Solo había 20 efectivos de la Policía, con refuerzo de 12 agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP), que además recibían avisos ciudadanos continuos por problemas de seguridad. Hubo una disputa entre los mandos de los dos cuerpos y la puerta se cerró durante unos minutos, pero volvió a abrirse.

Describió la avalancha como «descontrolada y con bastante mezcla de gente», entre la que había jóvenes de complexión atlética y tranquilos. Considera que los subsaharianos debieron llegar por otra vía, porque al día siguiente había 2.000 en el Centro de Atención de Inmigrantes (CETI) y no los vio entrar por el Tarajal. No vio allí a fuerzas de seguridad marroquíes, pero sí a dos adultos marroquíes en la frontera que no se movían, y embarcaciones que parecían marroquíes, aunque no puede precisar a qué distancia estaban del Tarajal ni cuántas eran.