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Jueves, 29 de octubre de 2026

El senador Flávio Bolsonaro llega a Miami tras salir de Brasil por Argentina, saltándose una orden del Supremo

3 minutos de noticias · Internacional

El senador salió de Brasil tras perder las elecciones frente a Lula, con una orden del Supremo que le obligaba a entregar sus pasaportes; está investigado por presunto lavado de dinero y EE UU anunció que le emitirá visados.

El senador brasileño Flávio Bolsonaro ha aterrizado en Miami (Florida) este miércoles por la mañana con su familia. Llegó a las 9.20 al aeropuerto ejecutivo de Opa-locka, al norte de la ciudad, menos de dos días después de perder las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva.

Bolsonaro había prometido quedarse en Brasil para liderar la oposición a Lula, pero por el camino incumplió una orden del Supremo brasileño que le obligaba a entregar sus pasaportes. La Administración de Donald Trump confirmó el martes que emitirá visados para él, su mujer y sus dos hijas.

El martes fue una jornada de versiones confusas. Por la mañana, Migraciones de Argentina negó que hubiera entrado en el país, y era cierto: todavía no lo había hecho. Bolsonaro cruzó la frontera a las 22.50 de ese día, con su mujer y sus dos hijas, por el Puente Internacional Tancredo Neves, que une Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú. Lo confirmó el propio organismo argentino en un comunicado difundido a las dos de la madrugada.

Unos 40 minutos después, la familia ya estaba a bordo de un Gulfstream G400 de la empresa Baires Fly, que esperaba en el aeropuerto de Puerto Iguazú desde el lunes. El juez Alexandre de Moraes, considerado el gran enemigo del clan Bolsonaro, había ordenado cancelar sus pasaportes brasileños y entregar también el italiano, obtenido en 2023. Según el manifiesto del vuelo, Bolsonaro cruzó con el documento europeo, mientras su mujer y sus hijas usaron pasaportes brasileños. El avión despegó pasada la medianoche rumbo a Guayaquil, donde aterrizó de madrugada, repostó y volvió a despegar media hora después, según el diario El Universo.

Flávio Bolsonaro está investigado en el Supremo por presunto lavado de dinero y evasión de divisas junto a su amigo Willer Tomaz, abogado con negocios en casas de apuestas. La Policía Federal sospecha que el senador es su socio oculto. Según Folha de S.Paulo, Bolsonaro llegó a tener acceso como administrador a una cuenta bancaria de una empresa de Tomaz registrada en Madeira, y ambos comparten direcciones, viajes y socios. Los dos niegan cualquier irregularidad.

Las escalas no son casualidad. La Argentina de Javier Milei es el gran aliado de la familia Bolsonaro en la región y todavía no ha reconocido la victoria de Lula: “No va a haber comunicado”, zanjó su Gobierno. En julio, durante el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro en São Paulo, Milei llamó a Lula “presidiario” y “ladrón”, y Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires. El Ecuador de Daniel Noboa es, a su vez, uno de los socios más estrechos de Trump, y en consecuencia de los Bolsonaro, en la región. Ni la presidencia argentina ni Baires Fly respondieron de inmediato a las peticiones de comentarios.

Bolsonaro huye después de una derrota que él y sus seguidores consideraban improbable. El 4 de octubre hubo primera vuelta y el domingo Lula se reeligió con el 51,79% de los votos, frente al 48,21% de Flávio. Fue una remontada inédita en la historia democrática de Brasil.

Flávio no reconoció la derrota, pero horas después aseguró que nunca había pensado salir del país y que dirigiría la oposición contra la izquierda. Su mandato en el Senado termina a final de año y, tras 24 años en política, no ocupará ningún cargo público. Sin escaño, además, pierde el aforamiento.

La ayuda de Estados Unidos

Está por ver qué hará Flávio Bolsonaro en Estados Unidos, pero el camino ya está abierto. Su padre, Jair Bolsonaro, voló a Orlando dos días antes de entregar el poder, en diciembre de 2022, y allí pasó tres meses mientras sus seguidores asaltaban las sedes de los tres poderes en Brasilia. Su hermano Eduardo vive en Texas desde comienzos de 2025 y desde allí maniobró para que Trump castigara a Brasil con aranceles y sanciones contra Moraes. El Supremo brasileño lo condenó por ello a cuatro años y dos meses de cárcel. Con Trump, el respaldo es explícito: su Gobierno nombró un asesor para Brasil afín a la familia y ahora abre las puertas al hijo que debía heredar el bolsonarismo.

El lunes, menos de 24 horas después de las elecciones, Trump cuestionó sus resultados: “Parecía otra elección amañada, francamente. No tomé partido, pero fue una imagen terrible para el mundo. Las elecciones tienen que ser indiscutibles”. Y añadió: “Pareció algo sumamente corrupto. Algo terrible”. El republicano enfrenta en menos de una semana unas elecciones que definirán el futuro de su mandato, y sobre ellas también ha sembrado dudas.

La ayuda de Washington previsiblemente agravará las tensiones entre la Administración Trump y Lula, que ha acusado a Trump de interferir en los asuntos internos de su país.

Reacciones en Miami

Paulo Ferreira, brasileño de 65 años que vive en EE UU desde hace 41, se preocupa por “la situación de Flávio Bolsonaro, Jair Bolsonaro y otros políticos brasileños que denuncian persecución política”. “Toda investigación debe respetar el debido proceso y nadie debe ser castigado por sus ideas políticas”, opina. Respeta y respalda que Bolsonaro “solicite asilo político en Estados Unidos si considera que su libertad o sus derechos están amenazados”. Ferreira votó en las dos vueltas y se siente “profundamente frustrado”: “Tengo la sensación de que mi voto fue robado descaradamente, aunque sé que esa percepción no demuestra que haya existido fraude”.

Carlos Manna, de 64 años, nació en EE UU pero se crió en Brasil. Se declara de derechas y le gustó mucho el mandato de Jair Bolsonaro: “La política de libertad, la defensa de la familia, la fe en Dios, sin importar la religión, y el combate a la violencia, que disminuyó mucho durante su gobierno”. Considera que son factores “más positivos que los de este que está ahí acabando con el país”, en referencia a Lula.