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Jueves, 5 de noviembre de 2026

El telescopio Swift de la NASA reentra en la atmósfera tras 22 años de misión

3 minutos de noticias · Ciencia

El Swift se desintegró casi por completo sobre Sumatra, aunque la NASA admite que algunos componentes podrían haber sobrevivido a la reentrada.

El telescopio Neil Gehrels Swift de la NASA cayó a la Tierra el miércoles en la que ha sido su última misión. Según informó la agencia estadounidense, la sonda reentró en la atmósfera sobre las 13:39 hora española y se desintegró en su práctica totalidad sobre la isla indonesia de Sumatra.

La sonda se lanzó en 2004 con el objetivo de estudiar las explosiones más potentes del cosmos mediante sus tres telescopios. Era capaz de detectar múltiples longitudes de onda y fue el primero de su categoría en analizar estallidos de rayos gamma, procesos que en pocos segundos liberan más energía que la que emitirá el Sol en toda su existencia.

Su tecnología permitió captar explosiones «que aparecen y desaparecen con tanta rapidez que nadie podía apuntar hacia ellas con grandes telescopios para obtener más información», detalló el investigador principal de la misión en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, S. Bradley Cenko.

Aunque su misión tenía una vida útil prevista de dos años, sus datos siguieron siendo útiles durante 22 años de operaciones científicas. La NASA confirmó que el 20 de octubre realizó su última medición. Después, al perder altitud y cruzar el umbral de 275 kilómetros sobre la superficie, entró en sus últimas fases antes de reentrar y desintegrarse.

Varios usuarios de redes sociales compartieron imágenes de lo que parecen fragmentos del telescopio ardiendo en el cielo, grabados desde Mersing, Pulau Tioman y Batam, en Indonesia. La agencia esperaba que la mayor parte de la nave se desintegrara al atravesar la atmósfera, pero advirtió de que «es posible que algunos componentes hayan sobrevivido a la reentrada».

Según la NASA, sus observaciones ultravioleta y ópticas, con más de 1,5 millones de imágenes captadas, permitieron avances que hasta entonces no habrían sido posibles. Entre ellos, validaron modelos teóricos de hace mucho tiempo, al mostrar que los estallidos cortos de rayos gamma probablemente provienen de la fusión de dos estrellas de neutrones.

Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica en la sede central de la NASA en Washington, valoró hace unas semanas el papel del Swift: «desempeñó un importante papel en el avance de nuestra comprensión de un universo en cambio constante y formó parte de una revolución en la astrofísica que mostró lo cruciales que son las observaciones de respuesta rápida para toda la comunidad científica». Además, adelantó que la agencia está desarrollando un nuevo observatorio para sustituir al Swift.