Viernes, 25 de septiembre de 2026
España boicotea el discurso de Netanyahu en la Asamblea General de la ONU
3 minutos de noticias · Internacional
España boicotea el discurso de Netanyahu en la Asamblea General de la ONU, donde decenas de delegaciones protestan contra el primer ministro israelí acusado de cometer genocidio en Gaza. El presidente Sánchez había acusado a Netanyahu de perpetrar un genocidio antes de abandonar Nueva York.
La delegación española participó en el boicot de decenas de miembros de la ONU al discurso del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ante la Asamblea General, en el episodio más turbulento del gran cónclave anual de la comunidad internacional.
Netanyahu entró en la enorme sala que acoge el pleno de la Asamblea en mezcla de aplausos y abucheos, en la que dominaron estos últimos. Decenas de delegaciones orquestaron una muestra de protesta ante Netanyahu, con muchos miembros gritando «¡Palestina libre!». No había nadie sentado en los sillones de la delegación española cuando hablaba el mandatario israelí: España decidió directamente no acudir al discurso.
La misma muestra de protesta la realizó la delegación española hace un año. Lo habitual es que siempre haya al menos un miembro de la delegación española presente mientras hablan los jefes de Estado.
Contexto de Sánchez
En la víspera, desde el mismo podio de mármol verde, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez emitió una nueva acusación de genocidio contra Netanyahu. Sánchez defendió que su Gobierno ha elegido «hacer lo correcto, por alto que sea el precio a pagar», incluyendo «condenar sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza». Sánchez no estaba en Nueva York cuando la delegación española boicoteó: se había trasladado a Boston para ofrecer un discurso en la Universidad de Harvard.
Discurso desafiante de Netanyahu
Netanyahu habló desde el podio con tono desafiante desde el primer momento. «Si quedan más cobardes morales que aún no han abandonado la sala, por favor, háganlo ahora», dijo dirigiéndose específicamente a la delegación española entre otras.
Insistió reiteradamente que su Gobierno seguirá luchando contra Hamás y contra el régimen de Teherán. «Vamos a ganar, no tenemos otra elección», declaró. Negó acusaciones de genocidio: «No hemos perpetrado un genocidio, hemos evitado un genocidio».
Netanyahu defendió que desatar la guerra conjunta con EE.UU. contra Irán «fue una de las decisiones más fáciles que he tomado» y se mofó de los británicos y franceses que acusan a Israel de colonialismo. Sacó del bolsillo un aparato buscapersonas —uno de los que el Mossad colocó a terroristas de Hezbolá— diciendo «Seguro que ellos se acuerdan de lo que es».
Asentamientos en Cisjordania
Netanyahu fue crítico con las acusaciones de violencia en los asentamientos israelíes en Cisjordania, a la que llama Judea-Samaria. Menospreció las acusaciones de violencia como actuaciones de «un puñado de jóvenes que tiran piedras y cortan olivos». Este punto ha abierto fricciones incluso con su principal apoyo, EE.UU.
Contexto político
El discurso de Netanyahu ocurre en un momento muy diferente al del año anterior, cuando hubo gran impulso diplomático a la solución de dos estados, que el primer ministro israelí rechaza. Después llegó el plan de paz de Trump para Gaza, que aún está muy lejos de cumplir la promesa de reconstrucción de la Franja.
Protestas fuera de la ONU
Mientras Netanyahu hablaba había protestas en las inmediaciones de la ONU contra Israel y su primer ministro. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, primer regidor musulmán de la ciudad, no se sumó a la protesta como había adelantado. Ha definido a Netanyahu como «criminal de guerra» y, durante la campaña electoral anterior, amenazó con impulsar su arresto si visitaba Nueva York.
Netanyahu atacó con dureza a Mamdani, acusándolo de «antisemita» y afirmando que «muchos judíos ya no se sienten seguros en Nueva York».