Jueves, 15 de octubre de 2026
Felipe VI cierra su primera visita de Reinado a Ceuta y Melilla con un mensaje de unidad frente a Marruecos
3 minutos de noticias · Política
El Rey pidió en Melilla unidad institucional y dijo que la frontera de Ceuta y Melilla es frontera de la Unión Europea. La última visita de la Casa Real a la ciudad había sido hace 19 años.
Los Reyes respondieron al desafío soberanista de Marruecos sobre Ceuta y Melilla con dos jornadas de baños de masas. En el discurso ante representantes de la sociedad melillense en el hotel Melilla Puerto, Felipe VI afirmó: «Estos dos días intensos nos llevan, a la Reina y a mí, a una conclusión inequívoca: merecéis sentir más a menudo, también a través de vuestros Reyes, el abrazo y la cercanía de todos los españoles. No a pesar de vivir aquí, sino precisamente por eso». Y añadió: «La Reina y yo no olvidaremos esta visita; nos vamos con ganas de volver».
La última vez que la Casa Real estuvo en Melilla fue hace 19 años, con la visita de Juan Carlos I y doña Sofía. Esta vez, la ciudad reclamaba al Rey como faro protector. Por la mañana, Rosa Zapata había pedido: «Europa tiene que protegernos y ser firmes; si tiene que poner sanciones por la invasión que las ponga. No podemos permitir que ocurra lo de Ceuta. Hay intranquilidad. No sabemos si ocurrirá».
La respuesta del Rey fue: «Los hechos de estas últimas semanas, en Ceuta y, en cierta medida, aquí en Melilla, nos recuerdan la importancia de seguir trabajando unidos». Las discrepancias, dijo, «deben ir siempre de la mano de la unidad institucional y la búsqueda del entendimiento, que es garantía de estabilidad». Y fijó el mensaje: «Melilla es España y Melilla es Europa». Recordó que la frontera de Ceuta y Melilla «es frontera de la Unión»: «Una frontera única, que no distingue flancos ni puntos cardinales, pues se basa en un acervo compartido de derechos, libertades y responsabilidades ciudadanas. Cualquier amenaza a la frontera de un estado miembro lo es, por tanto, al conjunto de la UE».
Sobre la Unión, afirmó que los españoles son «miembros orgullosos» de una organización que cree en el imperio de la ley y en la dignidad de la persona. «Es un estándar muy alto, fruto de un camino largo y difícil. Pero que nadie confunda esas convicciones con debilidad. Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades».
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, entregó al Rey las llaves de la ciudad en el Palacio de la Asamblea: «Tenemos todo el derecho para proclamar que Melilla es España. Aquí comienza España y Europa. Eso fue refrendado en la resolución del Parlamento Europeo. Melilla debe estar cada día más encaminada a Europa».
Felipe VI invitó a los melillenses a «seguir pensando en clave de futuro, con optimismo y alegría». Recordó que el porvenir de la ciudad se construye cada vez que se reúnen, participan en la vida pública, abren sus tiendas, mercados y colegios y cuidan unos de otros. Y dirigió un mensaje a Marruecos: Ceuta y Melilla son el lugar donde empieza España y la UE, donde África y Europa se tocan, y donde los dos reinos deben «velar siempre por construir y preservar una relación de buena vecindad, que mire por un futuro de provecho mutuo a través de la paz, la seguridad, la estabilidad y la cooperación». «Eso exige confianza y responsabilidad, basadas en la buena fe. Lo creo posible y deseable».
La llegada fue un éxito popular. Los Reyes aterrizaron a las 11.45 horas en helicóptero procedente de Ceuta, donde habían pasado la noche, y la Plaza de España vivió «una explosión de júbilo sin discriminar credos ni culturas». Mustafá Al-Uch, que mostró una foto dándole la mano a Juan Carlos I hace 19 años, dijo que la visita «da estabilidad a esta ciudad después todas las reivindicaciones soberanistas de Marruecos». Ignacio García, que acudió con su madre, Catalina de Arcos, opinó: «Los Reyes tienen que venir más a estas tierras, para que haya un equilibrio entre los países con una relación de respeto y sin sumisión». Alba Rodríguez, con una camiseta que reivindicaba la españolidad de las dos Ciudades Autónomas, pidió el apoyo de la Corona tras la invasión: «Reconforta saber que tenemos su apoyo».
Los colegios cortaron las clases para que los alumnos vieran a los Reyes. Nihad Driss llevaba dos retratos de los monarcas con cartas de una joven amante del arte: «La ciudad siempre está en un segundo plano. Solo se habla de nosotros cuando ocurre algo en la frontera». La Reina Letizia recogió los retratos y acunó a los bebés que esperaban al otro lado de la valla del colegio Pintor Eduardo Morillas.
Sobre Ceuta, el Rey dijo: «Estamos impresionados por todo lo que hemos visto y vivido en Ceuta. Pero estamos también esperanzados, y agradecidos, por el temple que están demostrando los ceutíes». Destacó la importancia de estar presentes «lo más posible por todo el país, en sus comunidades, ciudades y pueblos». Los Reyes reconocieron el trabajo de los servidores públicos que hicieron posible la visita y velan a diario por el bien común, por su seguridad, sus servicios públicos, su comercio y «la tolerancia y respeto entre credos, razas y culturas».
El momento más emotivo fue el homenaje en el cementerio musulmán de Sidi Embarek a quienes murieron en los saltos a la frontera a finales de julio. Sus cadáveres han tenido que enterrarse en España porque Marruecos no aceptó la repatriación.