Miércoles, 14 de octubre de 2026
Felipe VI visita Ceuta dos meses después de la entrada masiva y afirma que la soberanía española «no es negociable»
3 minutos de noticias · Política
Vivas, presidente de Ceuta, afirma que la ciudad vive el momento más difícil de su historia reciente. El Gobierno ve un punto de inflexión tras los desalojos de las playas y califica el viaje de histórico.
Felipe VI y la reina Letizia han visitado este martes Ceuta, en la primera visita oficial de un jefe del Estado a la ciudad autónoma desde la proclamación de Felipe VI como rey en 2014. Es también la primera de un jefe del Estado a Ceuta y Melilla desde la que realizaron Juan Carlos I y Sofía en 2007, hace 19 años. Los Reyes pernoctarán en Ceuta, algo que nunca había ocurrido en democracia, y el miércoles viajarán a Melilla.
Recibimiento en la Gran Vía
Los Reyes llegaron en helicóptero, que había despegado en Málaga, y aterrizaron en el puerto. Después recorrieron a pie la Gran Vía entre miles de personas que gritaban «¡Yo soy español, español, español!», «¡Ceuta no se vende!», «¡Ceuta es España!» y «¡Hoy toda España es caballa!». Las campanas de la iglesia de Nuestra Señora de África, patrona de la ciudad, repicaron a su paso.
Carmen Mateo, de 54 años, esperaba desde primera hora de la mañana para ocupar un sitio en primera fila: «Quiero decirle que no se olvide del pueblo ceutí». Añadió: «Han limpiado toda Ceuta pero no han ido por la periferia». Matilde Mendoza, de 52 años y autónoma, saludó a los Reyes: «He sentido una satisfacción muy grande». La reina Letizia también saludó a Iman Ahmed, de 40 años, que lleva 14 viviendo en la ciudad: «Mis hijos han nacido aquí, tienen mucho sentimiento español».
Ayuntamiento y palabras de Vivas
En el Ayuntamiento, los Reyes se reunieron con el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas; el nuevo delegado del Gobierno, David de la Encina, y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, al frente del mando único en la ciudad autónoma. Los Reyes salieron al balcón entre vítores para ellos y para Vivas, y abucheos cuando apareció Torres.
Vivas aseguró que Ceuta vive «el momento más difícil de su historia reciente» y que la ciudad «resiste pero no se resigna». Describió la crisis migratoria de finales de julio como «una invasión que se concibió, organizó y llevó a cabo con la intención de poner en riesgo la línea de flotación de nuestra ciudad», en la que, según él, «cerca de 100.000 personas fueron utilizadas para vulnerar nuestra frontera». Habló de «una invasión que ha causado la pérdida de ajenos 141 vidas».
Según Vivas, la invasión «puso en jaque nuestra soberanía», dejó a Ceuta «desestabilizada en todos los ámbitos y al borde del abismo» y perjudicó los derechos de los ceutíes, y «se ha producido la mayor crisis de seguridad nacional de nuestra democracia». Añadió que, al deterioro de la seguridad, la sanidad, la educación y otros servicios fundamentales, se suma «la ruina económica», la incertidumbre de no saber hasta cuándo, el miedo a que vuelva a ocurrir y «el riesgo de quiebra de la convivencia». Por eso la ciudad es, en sus palabras, «una olla a presión que, en cualquier momento, puede estallar».
Vivas pidió «la vuelta a la normalidad mediante el retorno a su país de todos los que llegaron, de manera masiva e ilegal, aquellos fatídicos días de julio». Reclamó también «unas bases que hagan posible un futuro de seguridad, estabilidad y bienestar», y que ni el control de la frontera ni el modelo económico «dependan de un tercero». Agradeció a los Reyes «la manera en que ejercen las funciones que la Constitución les atribuye» y dijo que Ceuta es «España hasta la médula». Recordó que en 1640, cuando se separaron los reinos de Portugal y España, los ceutíes «tomaron la decisión de elegir a España». Cerró con «Viva Ceuta, viva España y viva el Rey».
Vivas entregó a los Reyes la llave de oro de la ciudad y un grabado iluminado a la acuarela con la representación arquitectónica del palacio del Ayuntamiento, obra de la artista ceutí Belén Abad de los Santos. Los Reyes firmaron en el libro de honor que «agradecen el cariño de los ceutíes en una visita largamente deseada y pendiente» y que «había una deuda que hoy saldamos al tiempo que transmitimos la cercanía y el afecto de toda España». Afirmaron además que quieren «mostrar el compromiso de todo el país con el futuro de los ceutíes, que es el futuro de España». Después visitaron la iglesia de la Virgen de África. Ceuta no tiene catedral: pertenece a la Diócesis de Cádiz y Ceuta.
Cementerio de Sidi Embarek
Antes, los Reyes visitaron el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde están enterrados los 90 fallecidos durante la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio, entre ellos una mujer y un niño. Las tumbas se identifican solo con un número, sin nombre. Los Reyes fueron recibidos por representantes de las cuatro confesiones que conviven en Ceuta: musulmana, cristiana, hebrea e hindú. Cerraron la visita con una foto de familia junto a los trabajadores del cementerio y los representantes religiosos.
El cementerio mira al Mediterráneo, cerca del paso de El Tarajal, donde perecieron los migrantes. Justo enfrente está Loma Colmenar, donde se ubica uno de los diez recursos del Gobierno central que acogen a los migrantes que permanecen en Ceuta. El barrio de Sidi Embarek está en la periferia y sirve de refugio a quienes no quieren entrar en esos recursos, cuyo fin último es la expulsión de la ciudad autónoma. Yamila Mohamed, de 54 años, vecina de la calle que da al cementerio, expresó su felicidad por la visita: «Nos sentimos muy felices y orgullosos». Otros vecinos saludaron a los monarcas desde la calle.
Colegio y barrios
Los Reyes llegaron al barrio de Manzaneda, en el Campo Exterior, la zona que queda fuera del centro histórico. Según fuentes locales, es un barrio de clase media baja, con edificios engalanados con banderas de España y de Ceuta. Allí visitaron el colegio Vicente Aleixandre, en el barrio de Manzanera, donde conversaron con alumnos y profesores, visitaron las aulas y se hicieron una foto de familia en el patio. Se interesaron por cómo ha ido el curso y reconocieron el impulso que necesitan los niños desde pequeños. Los padres pudieron recoger a los niños del colegio para acudir a la visita.
Matilde Martín, vecina del polígono, en la periferia, donde cientos de migrantes se refugian tras el desalojo de las playas, pidió: «Pido que cuando se vaya, continúe la limpieza».
Discurso del Rey
Felipe VI reconoció que «la violación» de la frontera de Ceuta «por una inmensa multitud» fue «un shock para todos». Afirmó que este verano en Ceuta «fue todo menos normal» y que él y la Reina tienen «grabadas en la retina» las imágenes de aquellos días. «Aquella violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas fue un shock para todos, especialmente para vosotros, y sigue teniendo un enorme impacto —social, político, económico y psicológico— en vuestras vidas, en la ciudad y, en buena medida, en España entera», dijo. Reconoció que «no os es ajena la problemática de las entradas irregulares de inmigrantes, pero hablamos de otra cosa y de otra dimensión».
«Ceuta es España y Ceuta es Europa», afirmó. Por eso, dijo, la frontera de la ciudad, igual que la de Melilla, «lo es de la Unión»: «Cualquier amenaza que sufra, es una amenaza al conjunto de la UE». Sobre Marruecos, señaló que España y Europa tienen «la voluntad y la responsabilidad» de mantener una buena relación con el país vecino, basada «en la confianza y el respeto mutuos», con el objetivo de promover «la estabilidad, la paz y la seguridad regionales». «Hacerlo posible exige buena fe por ambas partes», añadió.
El Rey destacó el «temple» y el «coraje» de los ceutíes, «que hablan de cómo podemos ser como país cuando estamos unidos», y la «convivencia cotidiana» de la sociedad ceutí, «por encima de razas, lenguas y religiones». Pidió que las autoridades, las instituciones locales y las del Estado, y las fuerzas políticas estén «sin fisuras, sin ambages ni medias tintas, a la altura de nuestra ciudadanía». Dijo que es «obvio» que Ceuta y Melilla son parte «irrenunciable de la realidad política y nacional» de España, y añadió: «La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles. Y ante cualquier riesgo, nuestra obligación es su defensa y preservación».
Quienes entraron de forma irregular en Ceuta, dijo, «deben regresar a su lugar de origen, lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos», y mientras tanto deben ser tratados «siempre con dignidad y humanidad». Exigió también un «respeto escrupuloso de las normas de convivencia ciudadana y de los derechos y libertades de los ceutíes». Agradeció el trabajo, «prácticamente sin descanso», de policías, guardias civiles, soldados, responsables de Protección Civil, sanitarios, voluntarios y servidores públicos. A los ceutíes les dijo: «No os vamos a dejar solos ni indefensos. Ceuta tiene un futuro de esperanza y prosperidad: depende, primero, de vosotros, sí, pero depende sobre todo del conjunto del Estado y de toda la sociedad española». Y concluyó: «No estáis solos y no estaréis solos».
Reacción del Gobierno
La portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, calificó de «histórico» el viaje de los Reyes y afirmó que la crisis ha tenido un «punto de inflexión» con los desalojos de las playas. El Gobierno no da aún por resuelta la crisis y ha aprobado este mismo día nuevas medidas económicas de apoyo a Ceuta para su recuperación completa. Sáiz recordó que «el Gobierno ha cumplido con el compromiso de recuperar la franja litoral de Ceuta en la primera quincena de octubre. Los inmigrantes que estaban ahí han vuelto en su gran mayoría a Marruecos o se encuentran en las plazas que hemos establecido». «El viaje de los reyes es histórico, pero el Gobierno va a seguir acompañando a Ceuta para lograr su relanzamiento», insistió.
El Ejecutivo confía en que el viaje no suponga un problema con Marruecos, con el que, según insiste, mantiene «excelentes relaciones diplomáticas». La Moncloa señala que la tensión entre buques de guerra españoles y marroquíes durante la crisis, revelada por EL PAÍS, fue un «hecho puntual» que pudo resolverse.
Reacción de la oposición
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, reprochó al presidente Pedro Sánchez, en su cuenta de X, su ausencia durante la visita: «Yo sí los habría acompañado». Recordó que un jefe del Estado no visitaba Ceuta ni Melilla desde 2007.
Silencio de Marruecos
Marruecos recibe la presencia de Felipe VI en Ceuta, este martes, y en Melilla, al día siguiente, con silencio oficial. No ha retirado a su máximo representante diplomático en Madrid ni ha emitido mensajes públicos de condena, como sí ocurrió en 2007 durante la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas norteafricanas. En la Embajada de España en Rabat, altos cargos del Gobierno marroquí no acudieron a la recepción por la fiesta nacional del 12 de octubre, en pleno proceso de formación del nuevo Gobierno de la primera ministra, Fátima Mansouri, que anunció en la noche del lunes un pacto de coalición de centroizquierda.
Contexto de la visita
Es un viaje oportuno y necesario, que debería enmarcarse en la más absoluta normalidad. Desde finales de julio, más de 70.000 personas procedentes de Marruecos cruzaron ilegalmente la frontera a Ceuta, la vida cotidiana quedó trastocada y la ciudad se sumió en la incertidumbre. Muchos ceutíes sienten un abandono por parte de las autoridades que exige una solución creíble y duradera. Ceuta tiene 83.000 habitantes.
Sin embargo, la situación de Ceuta es grave y el poder ejecutivo corresponde al Gobierno, no al jefe del Estado. La visita de Felipe VI a la ciudad y a Melilla aportará poco a la necesaria resolución de la crisis humana, migratoria y de seguridad que estalló hace más de dos meses. Rabat podría volver a sobreactuar, mostrándose ofendido y enrareciendo unas relaciones bilaterales que no pasan por su mejor momento histórico, por lo que el viaje podría resultar no solo improductivo, sino también contraproducente.
Al caer la noche, el centro de Ceuta estaba lleno de gente en los bares y en las calles. Un hombre que subía cuesta arriba con traje de neopreno y gafas de buceador, hablando por el móvil en videollamada, provocó el sobresalto de tres chicas ceutíes de unos 20 años: «¡Pensaba que era otro que había entrado!».