Miércoles, 28 de octubre de 2026
Flávio Bolsonaro huye a Estados Unidos tras perder las elecciones ante Lula y no entregar su pasaporte
3 minutos de noticias · Internacional
Según Folha, Trump le concedería asilo, aunque el Gobierno argentino niega que se haya pedido. El juez Alexandre de Moraes lo investiga por una supuesta trama de blanqueo de dinero con apuestas digitales.
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Flávio Bolsonaro, derrotado en las urnas y bajo investigación judicial, ha salido de Brasil hacia Estados Unidos, según fuentes oficiales de ese país y colaboradores del líder ultra. Esos colaboradores lo han confesado al diario Folha de S. Paulo después de que incumpliera la orden judicial de entregar su pasaporte. Fuentes oficiales estadounidenses han confirmado a Reuters que el avión con Bolsonaro a bordo se dirige a ese país. Según Folha, que cita fuentes cercanas a la familia, el Gobierno de Donald Trump le concederá asilo.
El magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes concedió el lunes a Bolsonaro 24 horas para entregar los pasaportes, por su supuesta implicación en una trama de blanqueo de dinero a través de apuestas digitales. Tras el incumplimiento, la policía ha anulado la vigencia de los documentos brasileños de Bolsonaro, que tiene también un pasaporte diplomático por su condición de senador. Además dispone de un pasaporte italiano.
El plazo concluyó la mañana de este martes, hora brasileña, sin que el político lo cumpliera. El director de su campaña, Rogério Marinho, llegó a negar a algunos medios que hubiera huido. Nadie lograba contactar con él ni daba cuenta de su paradero, hasta que personas de su entorno reconocieron la huida a medios brasileños.
Bolsonaro había ganado la primera vuelta, el 4 de octubre, y estaba convencido de que acabaría presidiendo el país. Las encuestas avalaban su confianza, y también la historia: todos los vencedores de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas la habían revalidado en la segunda. Pero el domingo se produjo la histórica remontada de Luiz Inácio Lula da Silva, que dejó noqueados a los bolsonaristas.
Moraes, el mismo juez que emprendió el proceso que acabó con la condena a Jair Bolsonaro por tentativa de golpe, no esperó ni unas horas tras la derrota electoral para actuar contra su hijo mayor. Flávio había declarado el lunes que en ningún caso huiría del país, y que pretendía ejercer de líder de la oposición. “Mi lugar está al lado del pueblo brasileño, enfrentando los desafíos del país”, dijo, y acusó a Moraes de actuar por motivos puramente políticos.
Las especulaciones comenzaron con medios que apuntaban a una salida hacia Argentina, pero el Gobierno argentino negó oficialmente que hubiera registro de esa entrada. Se señaló un vuelo privado previsto desde Puerto Iguazú, en la triple frontera con Brasil y Paraguay, donde los controles aduaneros suelen ser laxos, pero ese vuelo no llegó a despegar. La Dirección Nacional de Migraciones del Gobierno de Javier Milei explicó que, “a razón de la escalada mediática por la presencia de un avión privado en el Aeropuerto Internacional de Iguazú”, se iniciaron controles a la aeronave y la tripulación. “Finalmente, se constató que la documentación de la empresa se encuentra en regla y no se presentó ningún plan de vuelo que incluya a la familia Bolsonaro”. Minutos después, el portavoz del presidente, Adrián Ravier, aseguró en la Casa Rosada que “no hay ningún pedido de asilo de Bolsonaro”. Los colaboradores del líder dicen ahora que ha salido desde Brasil.
Bolsonaro no ha reconocido formalmente la victoria de Lula, pero sí lo ha hecho su formación, el Partido Liberal, y él mismo de forma tácita al asegurar que actuará como líder de la oposición. La noche del domingo había dicho que no reconocería el resultado y que emprendería una batalla legal para anularlo. Horas después, ante la evidencia de que destacadas personalidades de su espacio político no secundaban el intento de desacreditar el triunfo de Lula, rectificó. Lo hizo tras conversar con su padre, al que visitó en su domicilio de Brasilia, donde cumple la condena a 27 años de cárcel impuesta por el STF por planear un golpe de Estado tras perder ante Lula en 2022. Entonces Jair Bolsonaro tampoco admitió su derrota y lanzó acusaciones de fraude sin aportar pruebas. Sus seguidores asaltaron las sedes de los poderes del Estado en Brasilia, y el expresidente acabó condenado tras revelarse que había tramado un golpe que no prosperó por falta de apoyo militar suficiente.
En el STF se ha abierto además un nuevo frente. Por iniciativa del magistrado Flávio Dino, la Policía Federal deberá investigar si la campaña del fallido candidato recibió financiación ilegal del extranjero, tras denuncias del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y de Renan Santos, candidato derrotado en la primera vuelta que encabeza la formación de derechas Misión, muy crítica con el bolsonarismo.
Otra investigación, conocida antes de las elecciones, relaciona a Flávio con el banquero Daniel Vorcaro, en prisión tras protagonizar el mayor escándalo financiero de la historia de Brasil. La policía interceptó comunicaciones en las que el líder ultra pide a Vorcaro 134 millones de reales (unos 25 millones de euros), supuestamente para financiar una película biográfica sobre su padre. Sospecha que parte de ese dinero se desvió para financiar la estancia en Estados Unidos de su hermano Eduardo, que ha actuado como lobista ante la Casa Blanca para que la Administración Trump tomara medidas que socavaran el Gobierno de Lula.