Sábado, 3 de octubre de 2026
Julio Llamazares gana el Premio Nacional de Narrativa 2026 por una novela sobre la Guerra Civil
3 minutos de noticias · Cultura
Julio Llamazares ha ganado el Premio Nacional de Narrativa 2026 por «El viaje de mi padre», una novela que reconstruye la experiencia de su padre durante la Guerra Civil. El autor, con casi 50 años de carrera como escritor, ve el galardón como homenaje a los jóvenes obligados a combatir.
Julio Llamazares ha sido galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2026, dotado con 30.000 euros y concedido por el Ministerio de Cultura, por su obra «El viaje de mi padre» (Alfaguara). El jurado seleccionó esta novela ambientada en la Guerra Civil por «su profundo calado memorialístico y humano», destacando cómo «emociona con un relato donde los recuerdos, las heridas y tantas preguntas sin respuesta nos muestran cómo las huellas del conflicto perviven en un territorio».
El autor se enteró de la noticia mientras veía televisión: «Estaba viendo en la tele el debate de la vivienda cuando me han llamado para informarme. La verdad, me ha pillado por sorpresa porque, a mi edad, y después de casi 50 años escribiendo, sin tener ningún reconocimiento ni haberlo buscado, salvo el del público, ha sido una auténtica sorpresa». Reconoció no esperar este tipo de honores: «Yo ya no esperaba estas cosas. Llevo muchos libros publicados, muchos años escribiendo y nunca he tenido ningún reconocimiento oficial».
«El viaje de mi padre» se sitúa a caballo entre la memoria familiar y el tránsito por diferentes escenarios de la Guerra Civil. Llamazares reconstruye los caminos que recorrió su padre cuando apenas tenía 18 años y fue obligado a incorporarse a la lucha. Su progenitor, originario de León, combatió en algunos de los frentes más duros del conflicto: Teruel, Levante y la sierra de Espadán, donde estuvo cerca de perder la vida.
Para Llamazares, este premio posee un significado especial: «Lo entiendo como un premio para él y para todos aquellos jóvenes que en aquel momento de la Guerra Civil tuvieron que participar en una matanza en la que no querían estar». Considera el galardón un homenaje a quienes fueron forzados a combatir sin voluntad de hacerlo, una situación que, subraya, continúa ocurriendo en muchos lugares del mundo actualmente.
El escritor se muestra emocionado por el reconocimiento, especialmente porque la mayoría de sus premios han llegado del extranjero: Italia y Francia. En España solo había recibido el Premio Ícaro del Grupo 16 en su juventud y el Premio de los Libreros por «La lluvia amarilla» hace 40 años. Sin embargo, mantiene una perspectiva distante respecto a la gloria literaria: «Emocionado, lo que se dice emocionado, tampoco es que lo esté. Yo ya solo me emociono por otras cosas, no por la gloria literaria. Soy como Javier Krahe o Julio Ocampa, quien decía que ‘Todas las pompas son fúnebres’».
El jurado destacó que Llamazares «combina con maestría la evocación personal y la dimensión histórica», revelando cómo los desplazamientos geográficos durante la Guerra Civil marcaron la identidad de varias generaciones. Lo realiza «a través de una prosa poética, depurada y sobria» en la que los paisajes y los personajes se convierten en los verdaderos protagonistas de un viaje en el tiempo que anuda espacio, pasado y literatura. La obra se configura como «una obra de gran sensibilidad que invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y los vínculos generacionales», transformando una experiencia individual en una rebelión contra el olvido y la desmemoria.
Llamazares se suma así a una larga lista de escritores distinguidos con este prestigioso premio, incluyendo a Paco Cerdà (también galardonado por una novela sobre la Guerra Civil), Marilar Aleixandre, Xesús Fraga, Juan Bonilla, Pilar Adón, Cristina Morales, Almudena Grandes, Fernando Aramburu y Cristina Fernández Cubas.