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Lunes, 7 de septiembre de 2026

La marea ultraderechista en Alemania: otro ladrillo en el muro

3 minutos de noticias

La arrolladora victoria del neofascismo en Sajonia-Anhalt reabre una cicatriz en Alemania y en la UE: ¿es útil mantener el cordón sanitario a partidos que superan el 40% del voto?

El promedio alemán de “nunca más” a los fascismos de los últimos ochenta años se convirtió en un “a lo mejor sí”. La marea ultraderechista, etnonacionalista y neofascista superó ayer con creces el 40% en la región de Sajonia-Anhalt. Ulrich Siegmund, candidato de AfD a primer ministro, afirmó: “Hemos hecho historia”.

Causas de la marea

Tres factores principales explican el resultado: Una crisis existencial alemana sin reformas estructurales desde Merkel. Dos: la nostalgia de la RDA, con el Occidente mirando por encima del hombro a las regiones del Este. Tres: el debate de la migración, imprescindible para un país de demografía declinante, pero convertido en un asunto tóxico desde Ceuta a Copenhague.

Consecuencias de largo alcance

Este resultado no es un voto de protesta, sino la consolidación de la fuerza ultraderechista en un otoño que comienza mal para Europa (guerra híbrida con Rusia, referéndum fallido en Islandia). Viene un año con elecciones en Finlandia, Suecia, Polonia, Italia, España, Francia y ocho länder alemanes más. Si la ola no remite, la UE será irreconocible.

El cordón sanitario que funcionaba en Alemania, Francia y Bélgica difícilmente puede seguir funcionando con porcentajes por encima del 40%. Los cordones han dejado de contener al posfascismo y han empezado a legitimarlo. El centroderecha y centroizquierda quedan atrapados en él: centroderecha comprando marcos de ultras con pésimos resultados; centroizquierda desaparecido.

Crisis de liderazgo alemán

Alemania navegó bien la Gran Recesión imponiendo recortes al sur, pero no hizo ni una reforma digna. Angela Merkel se durmió al volante: dependía de defensa subcontratada a EE UU, energía barata de Rusia, y vendía coches a chinos con neomercantilismo trasnochado (obsesión por superávit comercial, reglas fiscales rígidas, ninguna previsión de crisis). Hoy Alemania vuelve a ser el enfermo de Europa.

Amenaza real y precedentes históricos

AfD ha anunciado que tendrá el ejército más potente del continente. Los sondeos sitúan a AfD como primera fuerza federal con casi el 30%. Un precedente alarmante: hace un siglo, un líder con un bigotito inquietante ganó con poco más del 30% de los votos.

El canciller Friedrich Merz está en enormes dificultades: no cumplió sus promesas, su coalición hace aguas, popularidad en caída libre. Si AfD consigue formar gobierno, cumplirá su programa: ofensiva de remigración, prohibición de banderas arcoíris en escuelas, fin de ayudas sociales a migrantes, no más parques eólicos. Un ministro del Interior regional tendrá acceso a informes de inteligencia sobre Rusia, de un partido que además de extremismos se declara abiertamente prorruso. Putin se frota las manos. Trump también.

Responsabilidades

Hace seis meses, Viktor Orbán (Hungría) era el problema principal en Bruselas. Ahora es Alemania, primera potencia europea, con crisis existencial política y económica. Merkel, Scholz y Merz son máximos responsables. Merkel, con 16 años en el poder, puso Europa patas arriba: su legado ha dejado Alemania patas arriba. Juzgó mal todo lo que venía. Alemania sigue atrapada en el siglo XX. La herencia de Merkel palidece ante sustos neofascistas como Sajonia-Anhalt.