Lunes, 14 de septiembre de 2026
Los socialdemócratas ganan en Suecia con victoria ajustada del bloque de izquierdas
3 minutos de noticias · Internacional
Los socialdemócratas de Magdalena Andersson ganaron las elecciones suecas con el 28% de los votos, consolidando una mínima ventaja del bloque de izquierdas (49,3% frente a 49,1% de la derecha) por apenas un escaño. La victoria refleja el giro histórico de la izquierda hacia políticas migratorias restrictivas y énfasis en seguridad, que antes habrían sido tabú, atrayendo votantes de clase media disuadidos por la colaboración de los conservadores con la extrema derecha.
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Los socialdemócratas de Magdalena Andersson ganaron las elecciones suecas del domingo con el 28% de los votos, superando a los Moderados de Ulf Kristersson (19,9%) y la extrema derecha de los Demócratas Suecos (17,7%). Los bloques prácticamente empataban: izquierda 49,3%, derecha 49,1%, en un recuento muy ajustado con diferencia de apenas un escaño: 175 para Andersson frente a 174 para la derecha. El voto por correo aguardaba recuento final el miércoles.
Andersson contaría con aliados: el Partido de La Izquierda (8,1%) y los Verdes (6,1%) permitirían una coalición en minoría, fórmula común en la política sueca. El partido Centro emergió con el 7,1% como hacedor de reyes, inclinado hacia Andersson. En el bando conservador: Demócratas Suecos (6,3%), democristianos (6,3%) y liberales (5,4%).
Los Demócratas Suecos, que habían sostenido parlamentariamente al Gobierno Kristersson, retrocedieron respecto a 2022. La diputada de La Izquierda Ida Gabrielsson declaró: «Parece que podemos despedirnos de Tidö» (tripartido anterior). «Parece que podemos decir adiós y mucha gente está cansada», añadió.
En sus primeras declaraciones, Andersson afirmó: «Mi mensaje es claro. Nosotros, los socialdemócratas, siempre estaremos dispuestos a asumir la responsabilidad». Anunció búsqueda de «amplia cooperación» para un «nuevo espíritu» en la política sueca, sugiriendo incluir acuerdos amplios con Kristersson pero evitando explícitamente un gobierno con los Demócratas Suecos. «Juntos construiremos Suecia, el país que tanto amamos», cerró.
El giro histórico de la izquierda en inmigración y seguridad
La victoria refleja un cambio político sísmico: la izquierda adoptó políticas restrictivas que hace años habrían sido tabú. La izquierda ganó capas de votantes de clase media preocupadas por inmigración y seguridad en barrios tomados por bandas criminales de origen extranjero.
Los socialdemócratas aprobaron una ley garantizando que Suecia no supere los estándares mínimos de asilo de la UE. Andersson prometió reducir asilo a mínimos de la UE, endurecer requisitos de ciudadanía con mayores exigencias de idioma e integración, y reforzar obligaciones de actividad y formación para quienes reciben ayudas. El cambio marca distancia de políticas anteriores que habrían rechazado estas medidas.
Lawen Redar, portavoz de integración: «El Estado del bienestar se sostiene por la solidaridad y la confianza. Si falta idioma común y lazos culturales básicos, esta solidaridad se erosiona. Debemos insistir en que en Suecia se hable sueco como condición irrenunciable a la residencia».
Los “Moderados de Magda”
Emergió un fenómeno electoral: los «Moderados de Magda», votantes urbanos de clase media que votaban conservador pero se vieron disuadidos por la colaboración de los Moderados con la extrema derecha. Abiertos a la integración, rechazaban la expulsión de jóvenes con pasaportes extranjeros criados en Suecia, migrando hacia socialdemócratas en busca de estabilidad y gestión técnica.
Cambios legales en 2023 obligaron a estos jóvenes a solicitar permiso de residencia a los 18 años, fracasando frecuentemente por requisitos salariales altos. El Gobierno Kristersson cedió posteriormente, reduciendo para profesiones con escasez (enfermería, cuidado infantil, recogida) los requisitos al 90% del salario medio sueco. El ministro de Justicia Gunnar Strömmer incluso retiró un plan de encarcelar menores de 13 años el jueves anterior, intento desesperado por recuperar votantes moderados. Estos excesos costaron apoyo a Demócratas Suecos, beneficiando al Centro, que buscaba política migratoria más liberal.
Contexto geopolítico y normalización política
Andersson, cuyo apoyo a la adhesión a la OTAN fue decisivo, demostró unanimidad política sueca en respaldo a Ucrania y la Alianza, dejando atrás décadas de neutralidad. Kristersson denunció en mítines que no podía confiarse en la izquierda en defensa: «No se puede confiar en el bloque partidista de izquierdas cuando se trata de defensa». Andersson rebatió mediante su propio apoyo a la OTAN.
Suecia confirma tendencia de vecina Dinamarca, donde la socialdemócrata Mette Frederiksen ganó consecutivas elecciones con políticas migratorias entre las más duras de la UE, comparables a las de Giorgia Meloni en Italia. La extrema derecha de Jimmie Akesson normalizó políticas restrictivas antes tabú para la izquierda, que ahora todos implementan. Inmigración y seguridad dejaron de ser abrevadero del voto de derechas para distribuirse entre todos los partidos.
Los socialdemócratas gobernaron Suecia 75 años desde 1932. Conservadores solo ocuparon el poder en 1976-1982, principios de los noventa, 2006-2014 y desde 2022 en Rosenbad, Estocolmo. Suecia vuelve ahora a su normalidad política histórica.