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Martes, 22 de septiembre de 2026

Marruecos elige sus 395 diputados con el Gobierno dividido y una generación descontenta por el desempleo

3 minutos de noticias · Internacional

Marruecos elige este miércoles sus 395 diputados en un contexto de división gubernamental entre los socios de coalición RNI y PAM, y creciente descontento juvenil por el desempleo, visible en la crisis migratoria de Ceuta.

15,8 millones de electores están llamados a elegir este miércoles los 395 diputados de la Cámara de Representantes del Parlamento marroquí. El resultado decidirá el futuro del actual jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, líder de la Agrupación Nacional de los Independientes (RNI), de carácter liberal, y marcará el destino de la coalición que lo sostiene: el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), de perfil progresista, y el Istiqlal, nacionalista y conservador.

La crisis de Ceuta y la desafección juvenil

Bajo la campaña subyace una profunda desafección juvenil, hecha visible por la entrada masiva a Ceuta en el verano. La crisis evidencia el descontento de una parte de la población que no confía en que las urnas puedan cambiar su situación. El mismo día de las elecciones circulan nuevos llamamientos para intentar cruzar la frontera, una paradoja que resume el malestar de una generación que busca al otro lado de la frontera las oportunidades que no encuentra en su país.

Apenas el 4% de los jóvenes menores de 24 años se ha registrado para votar, pese a que este grupo representa el 12% de la población marroquí.

Quiebra de la coalición de Gobierno

El RNI y el PAM concurren por separado en estas elecciones debido al creciente enfrentamiento entre ambas formaciones. En agosto, el partido de Akhannouch acusó al PAM de intentar captar candidatos mediante ofertas y presiones. Las tensiones se intensificaron con la entrada en el PAM de Fouzi Lekjaa, ministro delegado de Presupuesto y presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, quien hasta entonces era considerado cercano al RNI.

Aunque el RNI atrae a grandes empresarios y funcionarios, mientras que el PAM agrupa a electorado de izquierdas, propietarios y población rural, ambos comparten devoción por la monarquía, la defensa de la economía de mercado y la protección social.

El tercer miembro de la coalición, el Istiqlal, no ha querido posicionarse en esta batalla interna entre sus socios.

El fracaso de promesas de empleo

El RNI no ha cumplido su promesa electoral de crear un millón de empleos, lo que ha minado la confianza de la población. Según un estudio del Consejo Económico, Social y Medioambiental de Marruecos, hay 4,3 millones de parados, siendo los menores de 24 años el 37% del total. A pesar de que el PIB creció un 4,9% en 2025 según el Fondo Monetario Internacional, este crecimiento no se ha traducido en mejora de calidad de vida para los sectores más desfavorecidos.

La oposición islamista y el papel del rey

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de corte islamista, es uno de los principales aspirantes a volver al Gobierno. Ha centrado su campaña en la lucha contra el desempleo y los monopolios, a través del aumento de impuestos y apoyo a pequeñas y medianas empresas. El PJD ha aprovechado las disputas de Gobierno para recordar que sus políticas han sido un fracaso.

Mientras los electores elegirán directamente a los 395 diputados, será el rey Mohamed VI quien nombre al jefe del Gobierno a partir de los resultados. El monarca desempeña un papel central en la vida política del país, presidiendo el Consejo de Ministros y ejerciendo influencia central en seguridad, defensa y economía.

El descontento documentado

En septiembre de 2025, se produjeron manifestaciones masivas de jóvenes reclamando mejoras en sistemas de salud y educación y oportunidades laborales. Las movilizaciones fueron coordinadas por el colectivo GenZ212, en referencia al prefijo telefónico +212 de Marruecos. Los manifestantes se quejaban del elevado gasto en infraestructuras para el Mundial de Fútbol de 2030 frente a la escasa inversión en servicios básicos. El Gobierno optó por la represión, y las movilizaciones perdieron fuerza.