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Domingo, 13 de septiembre de 2026

Moncloa ataca al CNI tras la crisis de Ceuta y abre una brecha dentro del Gobierno

3 minutos de noticias · Política

Pedro Sánchez ha atacado públicamente al CNI por la crisis de Ceuta, acusándolo de no haber anticipado la invasión de 80.000 migrantes, abriendo un conflicto sin precedentes con los servicios de inteligencia y generando tensión política entre ministros del Gobierno.

La crisis de Ceuta de los días 30 y 31 de julio ha provocado un choque sin precedentes entre Moncloa y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El presidente Pedro Sánchez ha señalado directamente a los servicios de inteligencia por no haber redirigido correctamente la información disponible, llegando a afirmar que el CNI «debe mejorar» sus técnicas.

La cuestión de los avisos

El centro de la polémica es si el CNI dio o no avisos sobre la invasión. El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, afirmó públicamente que no había habido ningún «informe, ni aviso, ni publicación» que pudiera prever la magnitud de la crisis. Sin embargo, informaciones filtradas revelaron avisos realizados por el CNI y por la inteligencia militar (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, Cifas).

La ministra de Defensa, Margarita Robles, de quien depende el CNI, ha defendido durante estas semanas que los servicios secretos hicieron su labor. En su comparecencia en el Congreso, afirmó que «operativamente en Ceuta nuestras Fuerzas Armadas, los servicios de inteligencia y el CNI realizaron la labor competencialmente exigible». Esta postura ha generado un enfrentamiento importante con Marlaska, tensiones que vienen de sus tiempos en la judicatura.

Desclasificación de documentos secretos

Sánchez decretó la desclasificación de documentos secretos sobre la crisis. En ellos aparecían avisos del CNI sobre movimientos gestados en redes sociales para asaltar la frontera, reflejados en dos conversaciones de WhatsApp con el jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil. El entorno de Robles consideró que esto acreditaba su versión.

Sin embargo, Sánchez utilizó los mismos documentos para sostener que no había habido avisos formales que permitieran pensar que casi 80.000 personas cruzarían la valla. Publicó que ninguno de los mensajes «podía interpretarse como indicador de la escala, naturaleza o probabilidad» de lo que pasó. «De hecho, ni siquiera el CNI lo hizo», aseveró.

Operación de comunicación controvertida

El miércoles, desde Moncloa se remitió a medios de comunicación una información atribuida al CNI en la que los servicios secretos apuntaban que avisaron de llamadas a saltar la valla pero que no anticiparon «la magnitud y la naturaleza» de lo que ocurriría. Pero este mensaje fue diseñado y escrito por el equipo de Lydia del Canto, secretaria de Estado de Comunicación, disfrazado de fuentes del CNI, en consenso supuestamente con Robles y la directora del CNI.

Después de esto, Robles aceptó la versión de Moncloa asegurando que el fenómeno de finales de julio tuvo un impacto imprevisible. Pero su defensa de sus subordinados ha marcado un punto de inflexión en un gabinete que la tiene cada vez más arrinconada.

Conflicto gubernamental más amplio

Más allá del choque Robles-Marlaska, el Delegado del Gobierno atacó directamente a ministros con membrete del Gobierno, respaldado por Ángel Víctor Torres, lo que nunca había ocurrido antes a nivel de segundo nivel administrativo. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, también está enfrentado a Robles desde hace años por control del CNI.

El patrón de Sánchez atacando instituciones no es nuevo: antes lo hizo con la Guardia Civil (que investigaba a su esposa y hermano), la Policía y el Poder Judicial. Pero el ataque al CNI adquiere un significado especial porque debilita la imagen internacional de la inteligencia española, clave para cualquier operación. Fuentes de Moncloa admiten que «esta vez se ha pasado de frenada» y que hay riesgo de «enemistarse fuerte con los funcionarios que poseen mayor información».

Según fuentes del complejo presidencial, el ambiente dentro de Moncloa «se ha enrarecido tanto» que no descartan que la situación «salte por los aires de la peor manera» en cualquier momento.