Miércoles, 7 de octubre de 2026
Nobel de Física 2026 para Francis Halzen por su 'trampa de hielo' para neutrinos
3 minutos de noticias · Ciencia
Francis Halzen recibe el Nobel de Física 2026 por su visionario observatorio IceCube en la Antártida, un kilómetro cúbico de hielo que captura neutrinos de altísima energía desde procesos violentos del universo, abriendo una nueva forma de hacer astronomía que revela fenómenos cósmicos desconocidos.
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La Academia sueca ha premiado con el Nobel de Física 2026 a Francis Halzen, físico de origen belga de 82 años de la Universidad de Wisconsin-Madison, por su mentalidad visionaria y su idea de utilizar hielo antártico para capturar neutrinos de altísima energía. El premio está dotado con 12 millones de coronas suecas (aproximadamente 1,1 millones de euros), cantidad elevada en 1 millón de coronas respecto a 2025.
Los neutrinos son las partículas más esquivas del universo. Carecen de carga eléctrica y casi no tienen masa, por lo que atraviesan la materia sin ser detectados. Cada segundo, 65.000 millones de neutrinos pasan por la uña del dedo meñique de una persona. La mayoría de los que llegan a la Tierra proceden del Sol o la atmósfera, pero hay un tipo especial: los neutrinos de altísima energía que se originan en los procesos más violentos del cosmos—agujeros negros que devoran estrellas y brotes de rayos gamma. Estos son los más valiosos científicamente porque pueden ofrecer información de entornos remotos que no está disponible de ninguna otra manera. Ellen Moons, secretaria general de la Real Academia Sueca de Ciencias, los denominó «mensajeros fantasmales del espacio».
Los científicos saben que el cosmos contiene aceleradores de partículas naturales que emiten partículas con energías hasta un millón de veces superiores a las alcanzables en laboratorios terrestres. Sin embargo, estas fuentes siguen siendo un misterio: no se sabe bien qué son, dónde se encuentran ni cuáles son los principales procesos en su interior.
En la década de 1980, Halzen se dio cuenta de que el hielo antártico podría utilizarse como trampa para capturar una cantidad suficiente de estos misteriosos mensajeros. Cuando un neutrino colisiona con un núcleo atómico, produce un destello de luz detectable por sensores en el hielo glaciar transparente. El hielo del Polo Sur tiene ventajas decisivas: está libre de interferencias y es geológicamente estable, sin terremotos. La propuesta obtuvo el apoyo de otros investigadores y, pocos años después, realizaron pruebas preliminares.
Esta idea permitió el desarrollo del Observatorio IceCube, un instrumento único en el mundo. Su construcción terminó en 2011 en la Estación Amundsen-Scott de la Antártida. Se compone de 87 agujeros de más de 2,4 kilómetros de profundidad en la capa de hielo ártica y abarca un kilómetro cúbico completo. En cada agujero se desliza una cuerda con detectores del tamaño de pelotas de baloncesto. Detectan la tenue luz azul emitida en el hielo claro cuando los neutrinos de altísima energía atraviesan la Tierra. Los datos de cada evento se transmiten para análisis al Centro de Astrofísica de Partículas IceCube de Wisconsin (WIPAC) en la Universidad de Wisconsin-Madison.
En agosto de 2011 y enero de 2012, los investigadores descubrieron dos eventos con energías del orden de petaelectronvoltios (PeV), energía muy superior a la de neutrinos atmosféricos. Los científicos los denominaron ‘Ernie’ y ‘Bert’. En noviembre de 2013, el equipo anunció la detección de 28 neutrinos de muy alta energía. Era la primera indicación de neutrinos de altísima energía procedentes del exterior del Sistema Solar. La única detección anterior era de 1987, durante la explosión de una supernova en la Gran Nube de Magallanes, a 160.000 años luz de la Tierra, pero los neutrinos de IceCube tenían energías más de un millón de veces superiores. «Ahora disponemos de la sensibilidad para observar estos eventos. Después de ver cientos de miles de neutrinos atmosféricos, por fin hemos encontrado algo diferente», señaló entonces Halzen.
Halzen reconoció: «Espero que esto sirva para reconocer a las personas realmente valientes que se unieron a mí al comienzo de este proyecto, cuando ningún físico conservador respetable habría querido hacerlo». Mark Pearce, presidente del Comité Nobel de Física, afirmó: «Francis Halzen ha liderado un equipo internacional de investigadores e ingenieros que nos han proporcionado un instrumento fantástico. Su tenacidad y visión científica han allanado el camino hacia un nuevo tipo de astronomía».
Las interacciones de neutrinos que IceCube recopila continuamente proporcionarán nuevos conocimientos sobre los entornos violentos en los que se crean neutrinos de alta energía e incluso podrían revelar fenómenos cósmicos hasta ahora desconocidos.
El Nobel de Física de 2025 fue para el británico John Clarke, el francés Michel Devoret y el estadounidense John Martinis por demostrar que algunas propiedades del mundo cuántico pueden reproducirse en objetos cotidianos. Llevaron a cabo experimentos que demostraron el efecto túnel en un circuito eléctrico con muchas partículas. Este avance sirvió para desarrollar la próxima generación de tecnología cuántica, incluyendo sensores y criptografía cuántica, así como los bits de ordenadores cuánticos de IBM y Google.