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Sábado, 19 de septiembre de 2026

Rusia intensifica ataques en el flanco oriental de la OTAN en búsqueda de provocación controlada

3 minutos de noticias · Internacional

Rusia intensifica operaciones militares y sabotajes en el flanco oriental de la OTAN, con drones y misiles violando territorio de aliados, mientras analistas advierten de una posible operación limitada contra países bálticos para probar el Artículo 5, aprovechando debilidades políticas de aliados occidentales.

El Kremlin ha convertido el flanco oriental de la OTAN en una “zona gris” donde vuelan drones rusos a diario, misiles de crucero cruzan fronteras y aviones de combate violan espacio aéreo. El jueves 17 de septiembre, aniversario de la invasión soviética de Polonia en 1939, las alarmas antiaéreas volvieron a sonar en el territorio que hace frontera con Ucrania: colegios bajaron niños a sótanos y aeropuertos pausaron operaciones. Los aeródromos de Lublin y Rzeszow han detenido actividades tres veces en los últimos tres días. Lituania ha informado a su población de las rutas de evacuación de su capital Vilna en caso de agresión rusa.

Donald Tusk, primer ministro polaco, aseguró que su servicio de Inteligencia le ha informado “de manera consistente” de que Moscú planea atacar con drones y misiles uno o varios países de la OTAN bajo la excusa de un “accidente”. “Sabemos que Putin está tramando algo”, concluyó. The Economist alerta de que, según fuentes cercanas al Kremlin, Vladimir Putin ha decidido “escalar el conflicto”. Las tres maneras identificadas son: usar armas nucleares tácticas en Ucrania, doblar la apuesta con una segunda gran movilización de centenares de miles de rusos, o extender el conflicto de forma limitada a algún país de la OTAN. Muchos analistas militares consideran esta última opción como la más tangible e inmediata, quizá después de las elecciones legislativas rusas.

El 13 de septiembre, drones rusos impactaron a apenas dos kilómetros de Polonia, golpeando la locomotora del tren de Kiev a Varsovia en el que viajaban el ex primer ministro británico Boris Johnson y el general estadounidense David Petraeus. John Ratcliffe, director de la CIA, visitó Moscú presumiblemente para advertir al régimen de Putin de no cometer ninguna maniobra hostil contra la OTAN.

Preparativos defensivos

Polonia ha reforzado sus fronteras con varios batallones, desplegados tras el ataque del 13 de septiembre. El 18 y 4 regimiento de ingenieros está reforzando pasos fronterizos, construyendo puestos de observación y defensa antidrones. La Guardia Fronteriza ha sido ordenada distribuir cascos y chalecos antibalas, designar refugios y verificar posibilidades de evacuación rápida. Varios grupos polacos de Defensa Civil Vecinal ya se preparan para lo peor. Dawid Komuda, líder de uno de ellos, dice: “Si caen las bombas, ya será demasiado tarde. Queremos mapear todos los bloques de mi calle, averiguar cuántos mayores tenemos, quién necesitará ayuda, formar grupos de tareas, de transporte, de agua y de recursos”.

Objetivos vulnerables

Los analistas de la OTAN buscan lugares donde Rusia puede lanzar una operación rápida y limitada como provocación. No creen que ocurra en Polonia o Finlandia (países con grandes ejércitos), sino en los bálticos, naciones pequeñas con poca población y fuerza militar dependiente de aliados. Los lugares identificados como vulnerables son: 1) Saatse, diminuto saliente de Estonia que se hunde en territorio ruso; 2) Dieveniks, lengua de terreno lituano incrustado en Rusia; 3) Spreki, aldea letona cuyo límite es Rusia; 4) islas deshabitadas del Báltico susceptibles de ocupación. Ocupando cualquiera de estas localizaciones, la disyuntiva para la OTAN sería clara: responder corre el riesgo de guerra directa con Rusia; no hacer nada demostraría la inutilidad del Artículo 5.

Esta es una ventana de oportunidad propicia por varias razones: EEUU se ha desgastado en el Golfo Pérsico y ha gastado una buena parte de su arsenal de misiles de crucero y antiaéreos. Dos importantes socios de Ucrania están en crisis políticas: Alemania tras la derrota de la CDU en Sajonia-Anhalt, con riesgo de nuevas derrotas el 20 de septiembre en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania; Francia con gobierno muy impopular y la Agrupación Nacional de Marine Le Pen encabezando intención de voto para 2027. Rusia además tiene muchos agentes durmientes en Europa y sus organizaciones de Inteligencia son sospechosas de estar detrás de sabotajes masivos de líneas ferroviarias en Francia y Países Bajos en septiembre. Si Rusia planea una ofensiva sobre países bálticos, se prevé un aumento de sabotajes en Europa poco antes del ataque, para retrasar llegada de refuerzos de la OTAN.

Análisis del riesgo

Marko Mihkelson, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento de Estonia, explica estos ataques en contexto de “terror contra Occidente”: “El régimen terrorista de Rusia está librando una campaña de terror, con objetivo principal socavar nuestra voluntad de seguir apoyando a Ucrania. Su segundo objetivo es sembrar miedo entre nuestras poblaciones y obligarnos a hacer concesiones a Rusia”.

El Instituto de Estudio de la Guerra (ISW) asegura que “el ejército ruso podría llevar a cabo ataques aéreos, con misiles, drones, o una incursión terrestre limitada contra uno o más estados bálticos para probar y romper la determinación de la OTAN de invocar el Artículo 5. Un ataque limitado buscaría crear una situación en la que la OTAN no pueda ponerse de acuerdo sobre cómo responder”.

Ulrich Speck, analista del Hudson Institute, resume: “Putin no está logrando avances en el campo de batalla y Ucrania está llevando la guerra al interior de territorio ruso. Por eso Putin ahora intenta asustar a los europeos para que dejen de apoyar a Ucrania. Se necesita una posición firme de Occidente para evitarlo”.