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Sábado, 31 de octubre de 2026

Rusia y Estados Unidos se vetan en la ONU y la misión del Sáhara Occidental llega a su fin

3 minutos de noticias · Internacional

La resolución estadounidense, que buscaba renombrar la misión y quitar la referencia al referéndum, recibió once votos a favor y tres abstenciones, pero el veto ruso la bloqueó. La prórroga propuesta por Rusia cayó con el voto en contra de once miembros.

La misión de la ONU para el Sáhara Occidental, la MINURSO, expira este sábado 31 de octubre sin acuerdo en el Consejo de Seguridad. Rusia vetó la resolución de Estados Unidos, que pretendía transformar el mandato, y Estados Unidos vetó la alternativa rusa, que proponía prorrogarlo un año con la configuración actual. Ambos son dos de los cinco miembros permanentes con derecho a veto.

La clave del desencuentro está en el nombre de la misión: Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental. Estados Unidos, que considera que el territorio es parte de la soberanía de Marruecos, quería quitar la “R” de “referéndum” y llamarla MINUSO. Su texto establecía además que el plan marroquí es el “único marco para negociar una solución aceptable mutuamente”, lo que dejaba sin efecto la posibilidad de un referéndum sobre el futuro del territorio. Una primera versión quería eliminar las referencias a la autodeterminación, pero la final las mantuvo. También desapareció la propuesta de convertir la misión de paz en una misión política a partir de abril.

La resolución estadounidense recibió once votos a favor y tres abstenciones, pero el veto ruso impidió su aprobación. Después, la delegación rusa presentó una resolución técnica para renovar el mandato un año, tal como estaba, y tampoco salió adelante: además del veto de Estados Unidos, once miembros votaron en contra. Francia justificó su voto negativo por la “obstrucción” de Rusia.

El embajador estadounidense, Mike Waltz, lamentó el bloqueo ruso y defendió su propuesta. Aseguró que la ONU es consciente desde hace décadas de que esa votación no es viable: “Las autoridades de la ONU han insistido en esta realidad desde hace treinta años y así seguimos en 2026”. Añadió: “Nuestra resolución hubiera supuesto un paso histórico para lograr avances en un conflicto congelado durante los últimos cincuenta años”. Y concluyó: “El pueblo del Sáhara Occidental merece algo mejor que la prórroga de algo que no puede funcionar. Tenemos que intentar algo diferente”.

La expiración abre un periodo de incertidumbre que apunta a una nueva victoria para Marruecos, que considera el territorio irrenunciable. El principal actor ha sido Estados Unidos, con quien Marruecos ha labrado una relación estratégica, al contrario que España con el Gobierno de Pedro Sánchez. El giro empezó en 2020, cuando Trump logró que Marruecos se sumara a los Acuerdos de Abraham, el proceso de normalización entre Israel y países árabes y musulmanes. Un logro que la Guerra de Irán frenó tras su regreso a la Casa Blanca.

La contrapartida para Marruecos fue inmediata: Estados Unidos asumió la posición de Rabat y reconoció el territorio como soberano marroquí. Poco a poco, sus aliados se sumaron a esa postura, también España, pese a la posición tradicional del PSOE y de la izquierda de la coalición de Gobierno, que defendía el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y condenaba la “ocupación” marroquí. Hace un año, el Consejo de Seguridad ya había aprobado una resolución que favorecía la propuesta marroquí de autonomía.

Sin negociaciones de última hora, la MINURSO tiene que desmantelarse. Estados Unidos, que supervisa la misión, dijo que colaborará para que sea un proceso “ordenado y estable” y que seguirá “trabajando con las partes para encontrar una vía a una paz duradera”.