Saltar al contenido
English

Viernes, 6 de noviembre de 2026

Sánchez responde con silencio a Milei, que pidió reunirse con el Rey durante la Cumbre Iberoamericana de Madrid

3 minutos de noticias · Internacional

Pedro Sánchez y Javier Milei apenas cruzaron palabras en la Cumbre Iberoamericana de Madrid, donde el Gobierno no respondió a la petición de Milei de reunirse con Felipe VI. La cumbre cerró con un comunicado conjunto de todos los Estados miembros con diez líderes presentes.

La sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana terminó en Madrid con un comunicado conjunto firmado por todos los Estados miembros de la Comunidad Iberoamericana. Durante la cumbre, la relación entre el presidente argentino, Javier Milei, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha quedado en un plano de frialdad y ausencia de contacto.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, recibió a los líderes a las puertas de la Galería de Colecciones Reales. Mientras el resto de saludos fueron cordiales, el apretón con Milei fue frío y con distancia. Milei ni miró a Sánchez en su saludo. Fuentes del Ejecutivo confirman que durante toda la cumbre no ha habido más contacto entre ambos.

El Gobierno responde con silencio. Así lo hizo hace tres semanas, cuando Milei llamó “dictador” a Sánchez durante un desayuno del Nueva Economía Forum. Esa misma respuesta ha dado a la petición formal de un encuentro de Milei con Felipe VI, que la Casa Rosada envió hace una semana por los cauces oficiales. El Gobierno no respondió ni con una negativa. Ante las preguntas del equipo de Milei, decía que todo seguía su curso, pero en las 34 horas que el mandatario estuvo en España no hubo respuesta. Milei salió de España para recibir al Papa León XIV en Buenos Aires.

En la rueda de prensa, Sánchez intentó mantener un tono institucional, más medido que hace dos años, cuando España retiró a su embajadora en Buenos Aires tras las palabras de Milei contra su esposa, Begoña Gómez. “Yo entiendo que los presidentes estamos para unir a los países, particularmente cuando estamos en espacios multilaterales como este, no para confrontar entre estados”, dijo. Pero no pudo contenerse: “El insulto no forma parte de mi manera de actuar ni de mi forma de entender la política”.

Fuentes de La Moncloa señalan que, tras la equiparación que hizo Milei del socialismo con el fascismo, “no nos damos por aludidos”. Matizan: “El socialismo español está en las antípodas del fascismo. Sólo hay que comparar a Sánchez con Milei para comprobarlo”. En el Gobierno lamentan además que el mandatario argentino haya “tergiversado” una cita de “un pensador tan ilustre” como Madariaga para adaptarla a sus intereses.

En el plenario, Sánchez dejó mensajes entre líneas: “Diálogo frente a imposición; cooperación frente a división; paz frente a violencia. Principios que nos trajeron hasta aquí y que son también los que deben guiarnos en los próximos años”. Su apuesta por el multilateralismo, una inteligencia artificial humanista o la lucha contra el cambio climático choca con las posiciones de líderes como Milei o Donald Trump.

La tensión con Argentina contrasta con la cordialidad con Chile, gobernado por la derecha radical de José Antonio Kast. Kast se reunió con el Rey y con Sánchez, en una reunión bilateral en los márgenes de la cumbre que pidió él mismo y que calificó de “muy buena reunión”. También se vio con Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. Kast evitó equiparar fascismo y socialismo: “Yo aquí tuve una muy buena reunión con el presidente Pedro Sánchez, también con los líderes de la oposición a su gobierno”.

Pese a los ataques velados, el Rey logró su objetivo en la sesión plenaria. Felipe VI, en su papel de moderador, abrió la reunión pidiendo “diálogo” y pidió, con una alegoría musical, que el debate sonara “armónico” y que los ponentes se “ciñeran a la partitura”. Al final, insistió en “reafirmar el valor de un espacio que nos permite influir juntos” y en la necesidad de que “la continuidad de la cooperación vaya de la mano de la capacidad de renovarla”.

El Rey definió la región como “el contrapunto de un tiempo geopolítico marcado por los frentes, los bloques, la rivalidad y la competencia. No podemos cambiar las inercias globales, pero sí demostrar al mundo que la diplomacia bilateral sigue teniendo sentido”.

Don Felipe se implicó personalmente para lograr una importante afluencia. El secretario para la región, Andrés Allamand, estimó que vendrían 15 líderes, pero la representación cayó hasta 10, frente a los cuatro de la cita anterior. Felipe VI traspasó la secretaría pro tempore a Honduras, responsable de la próxima cumbre. María Corina Machado pidió que la de 2030 se celebre en una Venezuela libre. Hoy, el Rey tendrá todavía dos actos relacionados con Iberoamérica y cerrará un encuentro en el que se ha impuesto el consenso.