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Miércoles, 4 de noviembre de 2026

Sheinbaum declina la invitación de Felipe VI a la Cumbre Iberoamericana de Madrid

3 minutos de noticias · Internacional

El acercamiento entre México y España de los últimos 18 meses queda en pausa. La agenda de viajes de fin de año y la tensión con Washington pesan en la decisión de la presidenta mexicana.

Claudia Sheinbaum ha declinado la invitación del Rey Felipe VI a la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid. Su ausencia interrumpe una política de acercamiento entre México y España que se venía desarrollando desde hace un año y medio y que tenía como objetivo superar los agravios del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien llegó a dejar la relación bilateral «en pausa» por entender que la Corona española le debía a México una disculpa por la Conquista.

El 25 de junio, Felipe VI viajó a México y conversó con Sheinbaum en el Palacio Nacional. Según fuentes diplomáticas citadas por ABC, la sintonía entre ambos jefes de Estado fue extraordinaria, lo que hacía pensar en la presencia de Sheinbaum en la cumbre. El monarca le había recordado a su interlocutora que México es un país fundador de la Cumbre, condición que le otorga un estatus especial.

A lo largo del año, el encuentro fue acompañado por viajes de funcionarios españoles a Ciudad de México, muestras culturales de piezas arqueológicas mexicanas en museos españoles y declaraciones de ambos gobiernos que parecían dejar atrás las turbulencias del pasado.

Varios motivos explican la decisión. El primero es la agenda: la presidenta no suele salir del país, igual que sucedía con López Obrador, y en el tramo final del año coinciden dos cumbres que requieren su presencia: el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en China, el 19 de noviembre, y el G-20 de Miami, a inicios de diciembre. México, en un tablero geopolítico complejo, tratará de equilibrar su relación con Estados Unidos y China, lo que ha hecho imposible el viaje a España. Para un Gobierno cuya presidenta presume de no salir del país, tres viajes en casi un mes eran demasiado.

Crisis interna

La situación de Sheinbaum en la política doméstica es complicada. Su partido está inmerso en graves confrontaciones internas, y su imagen comienza a verse afectada por escándalos de corrupción que, aunque no la involucran, la perjudican en la opinión pública.

El segundo frente son las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Sheinbaum quiere estar en México para seguir de cerca la reacción de Donald Trump ante un escenario que se avecina adverso. El Gobierno mexicano llegó a este martes electoral temiendo que Trump ordenara una operación militar unilateral contra el narco en territorio mexicano, lo que supondría un ataque frontal al discurso soberanista de la presidenta. Por eso ha optado por seguir los acontecimientos desde México. Durante la campaña en EE UU, candidatos republicanos han lanzado numerosos mensajes contra México y, en su última visita a la Asamblea General de la ONU, Trump volvió a decir que el país estaba controlado por los cárteles de la droga.

Por último, el factor político: la semana pasada, Sheinbaum habló por teléfono con el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y lo invitó a reunirse en México a finales de año. Cuando Lula aceptó, la opción de viajar a Madrid se desvaneció, porque una foto con Lula en la cumbre habría sido un incentivo importante. Esa imagen se tomará ahora en Ciudad de México, ya que Lula tampoco viajará a Madrid. En España, además, a Sheinbaum solo le esperaban presidentes de centroderecha.