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Lunes, 14 de septiembre de 2026

Socialdemócratas ganan elecciones en Suecia mientras extrema derecha retrocede

3 minutos de noticias · Internacional

Los socialdemócratas ganan las elecciones suecas y los Demócratas de Suecia retroceden por primera vez desde 2010, dejando de ser el segundo partido. Magdalena Andersson deberá formar coalición con Verdes, Liberales e Izquierda, con profundas diferencias sobre impuestos y energía por resolver.

Las elecciones suecas del domingo 13 de septiembre dibujan un regreso de los socialdemócratas tras cuatro años de gobierno conservador. El sondeo a pie de urna de la cadena pública SVT concedió 51,3% de los votos al bloque de Magdalena Andersson frente al 46,8% de la derecha de Ulf Kristersson. Conforme avanzó el recuento, esa ventaja se redujo a prácticamente un empate: con el 41% de los distritos contabilizados, el bloque conservador sumaba un 49,3% y el de Andersson un 49,2%. La proyección nacional de SVT invertía esas dos décimas en favor de la oposición.

La estimación repartía 175 escaños para Andersson y 174 para Kristersson, con la mayoría absoluta dependiendo de un único diputado.

Sorpresa: retroceso de la extrema derecha

Los Socialdemócratas seguían siendo la primera fuerza con el 27,4%, pero perdían cerca de tres puntos. Demócratas de Suecia, la formación de extrema derecha que había gobernado desde fuera durante cuatro años, sufría un retroceso similar, cayendo hasta el 17,8% y cediendo la segunda posición a los Moderados (19,7%). Era la primera vez que la extrema derecha retrocedía desde su entrada en el Parlamento en 2010 y dejaba de ser el segundo partido de Suecia.

El Partido de la Izquierda experimentaba la mayor subida, mientras los Verdes también avanzaban. Los Liberales superaban el umbral parlamentario del 4% con un 5,5%, manteniendo intacto el bloque conservador.

Legado de los extremistas en política

Pese a su retroceso, Demócratas de Suecia ha contagiado sus recetas radicales al resto del arco parlamentario: todos los partidos, incluida la coalición de izquierdas, han asumido parte de su programa restrictivo respecto a la inmigración. Los extremistas, fundados parcialmente por neonazis y supremacistas blancos en la década de 1980, afirman haber eliminado a los ultras de sus filas y han pedido disculpas por su pasado.

Gobierno de coalición con diferencias profundas

Magdalena Andersson celebró la victoria, pero tendrá ahora que convertir cuatro partidos en una mayoría operativa: Socialdemócratas, Verdes, Centro liberal y Partido de la Izquierda, de raíces comunistas. Entre ellos hay profundas diferencias sobre impuestos y energía. El rechazo compartido a la extrema derecha ofrece un punto de encuentro, pero el programa común queda pendiente: la Izquierda exige ministerios y el encaje con los más centristas sigue pendiente.

Andersson defiende mantener una política migratoria restrictiva y reforzar la lucha contra las redes criminales, aunque rechaza las expulsiones de jóvenes que han crecido integrados en Suecia. En seguridad, combina penas más severas y mayores recursos para la policía con inversión en escuelas y servicios sociales.

Kristersson, que había adelantado incorporar formalmente a los ultras al Gobierno si ganaba, ha quedado fuera del poder tras gobernar durante cuatro años con su apoyo externo.