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Domingo, 25 de octubre de 2026

Un centenar de detenidos tras los disturbios y saqueos de centenares de jóvenes convocados por redes en el centro de Barcelona

3 minutos de noticias · Sucesos

Más de 220 agentes de los Mossos d'Esquadra y la Guàrdia Urbana intervinieron, y el balance incluye 33 pequeños incendios en las calles céntricas. El alcalde Jaume Collboni prometió que los hechos tendrán consecuencias tanto para los mayores de edad como para los responsables de los menores.

Centenares de jóvenes se han concentrado este sábado en Barcelona, han destrozado mobiliario urbano, han dañado bicicletas y motos y han saqueado unos quince comercios. Los Mossos d’Esquadra y la Guàrdia Urbana han desplegado más de 220 agentes, que han hecho conatos de carga contra los encapuchados. El balance provisional es de un centenar de detenidos, un 25% de ellos menores. Muchos comercios y restaurantes han cerrado en la plaza de Catalunya, La Rambla, la avenida del Portal de l’Àngel y las calles adyacentes. Los jóvenes acudieron convocados a través de las redes, en una manifestación no comunicada.

El Ayuntamiento blindó la plaza y las calles del entorno, de La Rambla a Gran Vía y de la plaza de Urquinaona a la Universitat. El president Salvador Illa condenó los actos violentos: “La violencia no tiene cabida en Cataluña. Nunca. Protestar es un derecho democrático. Agredir, intimidar y causar destrozos no lo es”.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se reunió esta noche con la consejera de Interior, Núria Parlon, y en una comparecencia a las 23.20 horas fue categórico: “No permitiremos que lo que ha pasado quede impune. Esto tendrá consecuencias: tanto para los mayores de edad como para los responsables de los menores”. No descartaron más detenciones ni más daños, y lamentaron que la convocatoria no respondiera a ningún lema concreto. Collboni quiso desvincular la protesta de las reivindicaciones por la vivienda de la acampada de la plaza de Catalunya: “Solo ha sido violencia gratuita y vandalismo”. Parlon no negó el efecto espejo de las protestas de París. “Son ese tipo de convocatorias que recorren Europa”, dijo Collboni.

Hacia medianoche, el Govern y el Ayuntamiento daban por hecho que la protesta iba a la baja, pero Barcelona seguía siendo escenario de una batalla campal, con olor a humo por los 33 pequeños incendios que, según Parlon, habían prendido en las calles céntricas. Un helicóptero sobrevolaba la ciudad de forma permanente.

Los Mossos habían previsto incidentes leves (nivel 2 de una escala de 4). La mayoría de los manifestantes eran jóvenes vestidos de negro y con pasamontañas. Pequeños grupos actuaron con mucha violencia: con barras destrozaron bicicletas aparcadas en estaciones públicas y motos en las aceras. En La Rambla Catalunya levantaron una gran barricada con todo tipo de materiales, a la que echaron también motos y bicicletas, que acabó ardiendo hasta que llegaron los Bomberos. Intentaron tirar un árbol y saquearon una parada de flores, cuyas floristas habían cambiado de ubicación por las obras del paseo. Los Mossos informaron de que grupos con la cara tapada quemaban contenedores, vandalizaban mobiliario urbano y lanzaban piedras contra los agentes. Los jóvenes arrojaron contenedores contra las patrullas antidisturbios, que daban vueltas a la plaza con las sirenas encendidas.

Los incidentes empezaron sobre las 19.00 horas, cuando los manifestantes comenzaron a correr en bloque por La Rambla y las calles adyacentes, en un centro lleno de gente, con compradores y turistas, muchos con maletas. Según explicaron, habían sido convocados en chats de redes con centenares de personas, para emular las protestas de Francia.

Grupos de manifestantes saquearon tiendas de informática, joyerías y puestos de flores, y rompieron marquesinas y persianas, como la de una tienda de la plaça Bon Succés. Saquearon una tienda de material informático de la calle Balmes, ya asaltada varias veces, hasta que las patrullas de los Mossos bloquearon su entrada. Derribaron también las vallas de las obras de La Rambla. El Corte Inglés de la plaza de Catalunya cerró sus puertas con clientes dentro, según informó 3Cat. Los accesos a la estación de plaza de Catalunya se cerraron, y las paradas de Metro y de Rodalies se anularon, aunque los trenes siguieron circulando sin parar en la estación. Agentes de la Guardia Urbana, de paisano, arrestaron a dos jóvenes, y uno intentó agredirlos.

La protesta se desencadenó junto a la plaza de Catalunya, donde desde hace tres semanas hay una acampada por la vivienda. Los jóvenes intentaron entrar en ella, pero sus organizadores y participantes lo impidieron. “No queremos convertir en violenta una protesta que llevamos semanas construyendo de manera pacífica”, explicó Kiara Monroy, portavoz de la acampada.