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Sábado, 10 de octubre de 2026

Un estudio del Abric Romaní revela que los neandertales fabricaban herramientas de madera hace 60.000 años

3 minutos de noticias · Ciencia

Un estudio del IPHES publicado en Science Advances analiza 597 restos de madera de 16 niveles del Abric Romaní, con antigüedades de entre 62.000 y 40.000 años. Entre ellos hay dos lanzas de más de dos metros.

Los neandertales no solo dominaban la fabricación de herramientas de piedra: también usaban la madera para construir refugios, elaborar armas, preparar alimentos y fabricar utensilios domésticos. Así lo revela una investigación realizada en el Abric Romaní, un yacimiento arqueológico situado en Capellades (Barcelona), donde se han identificado centenares de restos que permiten reconstruir una parte poco conocida de la vida cotidiana de estos humanos, hace unos 60.000 años.

El estudio, publicado en la revista Science Advances y liderado por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha analizado 597 restos procedentes de 16 niveles arqueológicos, con antigüedades comprendidas entre los 62.000 y los 40.000 años. Los resultados muestran que la madera desempeñaba un papel fundamental en la organización doméstica y en las actividades de los grupos neandertales.

El hallazgo es especialmente relevante porque la madera rara vez sobrevive tantos miles de años: al tratarse de un material orgánico, suele descomponerse y desaparecer de los yacimientos. Las condiciones geológicas del Abric Romaní han permitido conservar las huellas de muchos de estos objetos.

“Hay poquísimos yacimientos en el mundo que tengan las condiciones necesarias, por eso, el Abric Romaní es un sitio excepcional”, explica Palmira Saladié, investigadora del IPHES y responsable del estudio. Las excavaciones comenzaron en 1983 y han permitido recuperar información sobre las sucesivas ocupaciones neandertales de este abrigo rocoso.

Hallazgos principales

  • Dos lanzas de madera con extremos puntiagudos, una de 2,45 metros y otra de la que se conservan 1,99 metros. Su forma indica que pudieron emplearse para cazar a corta distancia. Una apareció en un contexto con restos de ciervo, aunque los investigadores no pueden confirmar que se usara específicamente para capturar estos animales.
  • Cuatro posibles bandejas o recipientes elaborados con corteza, algunos de enebro, que pudieron servir para transportar materiales o realizar tareas domésticas.
  • Una estructura de palos cruzados sobre un hogar, que podría haber servido para procesar alimentos mediante el calor.
  • Una vara de 5,10 metros, aparentemente modificada, que pudo formar parte de una estructura ligera destinada a acondicionar el espacio habitado.
  • Una maza de una sola pieza con un mango de unos 16 centímetros. Las marcas de raspado indican que fue elaborada deliberadamente, pero su función sigue siendo desconocida.

Los científicos plantean varias posibilidades para la maza: pudo servir para golpear materiales, participar en actividades de caza o tener alguna función simbólica o social. Esta última interpretación sigue siendo una hipótesis que no ha podido demostrarse.

El análisis identifica también posibles palos cavadores y objetos puntiagudos. La mayoría de los restos son troncos, ramas, raíces y acumulaciones de leña, principalmente de pino silvestre, que los neandertales recogían como combustible para mantener sus hogares.

“Durante décadas hemos podido reconstruir con mucho detalle qué hacían los neandertales con la piedra”, explica M. Gema Chacón, coautora del estudio y codirectora del yacimiento. Ahora, añade, “la madera nos abre una parte de su mundo que casi siempre había desaparecido y nos permite ampliar la mirada sobre su tecnología y sobre la manera en que organizaban su vida cotidiana”.