Viernes, 23 de octubre de 2026
Un estudio sitúa en el cielo del 22 de julio de 1889 la inspiración de Van Gogh para *La noche estrellada*
3 minutos de noticias · Cultura
Un equipo liderado por Elijah Jeong-hyun Kim lo apoya con simulaciones astronómicas, registros meteorológicos y cartas del pintor, y descarta la hipótesis de 1984 sobre la constelación de Aries. Varios especialistas consultados creen que las pruebas no bastan.
La noche estrellada de Vincent van Gogh es quizá la representación del cielo nocturno más famosa de la historia del arte. Durante años, los expertos se han preguntado si el pintor neerlandés plasmó un cielo real o si la composición es fruto de su imaginación. La hipótesis tradicional, a partir de las cartas a su hermano Theo, sostiene que se inspiró en el firmamento del 19 de junio de 1889 sobre el asilo de Saint-Rémy, con algunas licencias.
Un equipo liderado por el investigador coreano Elijah Jeong-hyun Kim propone ahora una nueva hipótesis que, según sus autores, elimina las discrepancias anteriores: Van Gogh la pintó un mes más tarde, el 22 de julio, mientras contemplaba una configuración muy específica del cielo. Para llegar a ello combinaron simulaciones astronómicas, registros meteorológicos históricos y cartas del pintor. El artículo se publica este jueves en la revista Scientific Reports.
Según los autores, Van Gogh no distribuyó las estrellas al azar ni por mera improvisación. Reflejó el cielo sobre Saint-Rémy antes del amanecer del 22 de julio de 1889, cuando la delgada luna creciente, Venus y el cúmulo de las Híades en Tauro aparecían alineados en el campo de visión del pintor. Las cinco estrellas centrales del lienzo coinciden con precisión matemática con la estructura en forma de «V» de las Híades.
Esto descartaría la hipótesis formulada en 1984 por el historiador Albert Boime, quien planteó que Van Gogh había representado la constelación de Aries al amanecer del 19 de junio de 1889. Los autores consideran insostenible esa identificación, porque sus estrellas eran demasiado tenues para verse con la luz del alba, y encuentran una coincidencia exacta con la Luna, que antes se atribuyó a una licencia artística.
El equipo sostiene además que desmonta el principal obstáculo para esa fecha: la creencia de que el pintor estaba incapacitado por un grave brote psiquiátrico. Sus cartas indican que la crisis inicial duró solo «un día o dos». Los registros meteorológicos de la Provenza sugieren que el cielo de julio de 1889 estuvo lo bastante despejado, y el calor sofocante y el canto de las cigarras que describe el artista encajan con los 18 días por encima de los 30 °C registrados ese mes, frente a las jornadas más frescas de junio.
Para comprobar el método, los investigadores identificaron el campo de visión del pintor en otro cuadro, Noche estrellada sobre el Ródano (1888), con fotografías del lugar. Así validan, según ellos, su análisis geométrico antes de aplicarlo a La noche estrellada. Kim afirma: «Espero que este trabajo impulse una mirada renovada y multidisciplinaria sobre la secuencia y los métodos de trabajo de las pinturas de Saint-Rémy». Y añade: «Nuestra conversación con los otros cielos de Van Gogh sigue en marcha».
Las dudas de los especialistas
Algunos especialistas en arte y astronomía consultados por elDiario.es creen que las pruebas no bastan. Para el astrofísico y divulgador Javier Armentia, el estudio no demuestra que Van Gogh observara ese cielo: «Como en otras reconstrucciones, una cosa es encontrar una configuración que encaje y otra probar que fue la que inspiró al pintor. La ciencia afina la hipótesis, no convierte una interpretación en certeza».
Monserrat Villar, especialista del CSIC, recuerda que las obras de arte admiten múltiples lecturas: «Con cada nueva mirada es como si utilizáramos un par de gafas diferente». Considera el estudio un ejemplo interesante de cómo la astronomía y la meteorología pueden contribuir al estudio de una obra.
Miguel Querejeta, astrofísico e investigador en el Observatorio Astronómico Nacional, lo ve atractivo, pero con debilidades y contradicciones. La obra de referencia, Noche estrellada sobre el Ródano, «lo que demuestra es que Van Gogh no está pintando una fotografía de cómo se ve el cielo, sino que está utilizando un patrón para él conocido, que es la osa mayor». Además, cree que los autores eligen caprichosamente un subconjunto de estrellas: «si uno mira al cielo de forma más amplia, esa parte de la constelación de Tauro no destaca». Y si el pintor se inspiró el 22 de julio, Venus debería estar en otra posición: «Venus está debajo del cúmulo, mientras que en el cielo real del 22 de julio de 1889, Venus estaba a la izquierda». Para él, lo más razonable es que Van Gogh se inspirara en un cielo real, pero «no estaba necesariamente intentando reflejar con fidelidad el cúmulo de las Híades».
Inés Pérez Teresa, historiadora del arte, recuerda que no es la primera vez que se intenta calcular la fecha exacta de un cielo estrellado, y se pregunta: «¿Por qué nos resulta tan importante poder demostrar de manera matemática la voluntad artística?». Armentia concluye que persiste la pregunta de fondo sobre cuánto pretendía Van Gogh reproducir lo que veía: «Entre el cielo observado y el pintado median la memoria, la emoción, la composición y la libertad creadora».